Viernes 13 de Noviembre de 2020
Al empate entre Argentina y Paraguay no le faltaron polémicas, por un penal que no pareció, otro que sí fue y no lo sancionaron, pero sobre todo por la lesión que sufrió Ezequiel Palacios que hubiese ameritado la expulsión de Angel Romero. Fue tal el rodillazo del jugador de San Lorenzo que el volante de Bayer Leverkusen debió ser trasladado en ambulancia a un sanatorio, prácticamente sin poder pisar. ¿Algo más? Sí, un gol de Messi que tras un largo festejo fue anulado (correctamente) por la intervención del VAR, por falta en el inicio de la jugada de Nico González sobre Romero.
Fue raro que el VAR no interviniera en la falta de Romero sobre Palacios. Es que fue un rodillazo artero, quizá sin intención, pero descalificador. Y justo de un Romero que viene de un antecedente particular, cuando en un entrenamiento en el Ciclón le fracturó el peroné a un compañero (el pasado 19 de septiembre), que hasta dio lugar a especulaciones sobre su intencionalidad. Esa jugada de Romero sobre Palacios el árbitro no pudo haberla visto, pero el VAR brilló por su ausencia.
Pero antes de eso, en el penal que Raphael Claus cobró de Martínez Quarta sobre Almirón, el brasileño mostró un criterio distinto en una acción más grosera que esa, cuando Junior Alonso derrumbó a Messi (afuera del área), algunos minutos antes. Por eso la queja de los futbolistas argentinos. Si fue falta de Martínez Quarta, también había sido la de Alonso, pero el árbitro no lo vio de esa forma.
Tampoco fue asistido Claus a los 8’ del complemento cuando Otamendi paró con el brazo derecho el despeje fallido de Martínez Quarta. Era penal en la Bombonera y en cualquier estadio del mundo. Sonó a compensación por aquel penal sancionado en el primer tiempo.
Pero la noche tenía preparado algo más respecto a los fallos. La asistencia de Lo Celso terminó con el gol de Messi, largamente festejado, pero ahí sí el brasileño fue advertido desde arriba para que revisara una falta de Nico González sobre Angel Romero, que existió. Y como la reglamentación habla de que si después de una infracción, la jugada (tuvo 8 pases en el medio) termina en gol, la misma se puede retrotraer. Resultado: gol anulado.
“Vergonzoso”, gritó Scaloni desde el banco. Justo en esa Claus actuó como debía. En todas las otras dejó bastante que desear.