Domingo 13 de Agosto de 2017
Usain Bolt tomó la posta para los últimos 100 metros de su carrera deportiva y encaró hacia la meta buscando superar a los dos rivales que tenía por delante. Pero a poco de empezar el jamaiquino gritó de dolor y debió detenerse. Parecía un desgarro o un esguince, pero al final se confirmó que fue sólo un calambre, tan intenso, que lo hizo retirar del atletismo con una imagen lejana a los tiempos de gloria.
Gran Bretaña festejó a lo loco el triunfo en la posta 4 x 100 en su casa, mientras detrás la imagen de Bolt en el piso no parecía de este mundo. Inmerecida, sin dudas, para este atleta de 8 oros olímpicos y 11 títulos mundiales, bien apodado el Hijo del Viento.
Después de perder la final el sábado en su especialidad, los 100 metros, ocupando el tercer lugar, Bolt esperaba la revancha de ayer en los que serían los últimos 100 metros de su vida competitiva y retirarse con el oro, pero cuando estaba en el tercer lugar y con todo el envión, sintió el dolor en la parte posterior del muslo izquierdo y cayó con una voltereta, quedando tendido en el piso. Y con una tribuna que festejaba como loco el inesperado logro de sus atletas. Un final contradictorio, desgarrador para el mejor atleta de todos los tiempos.