Fiesta popular del Turismo Carretera en el Fangio, con el ritual del encuentro entre miles de fanáticos

El Fangio de Rosario volvió a encenderse con la vuelta del Turismo Carretera, que convocó a una multitud que se instaló en sus adyacencias en los días previos.

22:24 hs - Sábado 24 de Octubre de 2026

Color, calor y fuego en la pista. Así se bajó el telón de la primera jornada competitiva del Turismo Carretera en el Juan Manuel Fangio, que dejó la mecha encendida y la mesa servida preparando un domingo de definiciones que pinta espectacular en Rosario. Fiesta absoluta en las tribunas y la zona de acampe.

Los nubarrones amenazantes no hicieron mella en los fierreros que arrancaban desde temprano con el ritual de la parrilla. Siempre con vaso en mano. La música llegaba de cada latitud, se mezclaba y el género delataba el origen de cada grupo de fanáticos. Por un lado la cumbia santafesina, más allá el cuarteto cordobés, de fondo un rock nacional. Rosarinos y zonales, muchos cordobeses y un rejunte de distintas provincias encendían la tarde en el Fangio.

“Somos amigos, somos familia”, repetían en cada carpa mientras se abrazaban portando remeras de Chevrolet y Ford. Porque el automovilismo es eso: encuentro. No faltaron los trapos con las caras de Canapino o de Werner, otros más nostálgicos con algún recuerdo del Flaco Traverso, mientras cavaban en la memoria de aquella época que marcó a una generación. Hoy los pibes tienen sus propios ídolos coyunturales.

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También en los boxes del Fangio

En calle de boxes todo estaba revolucionado. El autódromo recuperó la dinámica de los momentos más memorables en Rosario tras los 7 años de ausencia. El ecosistema deportivo de la ciudad acompañó, porque no faltaron futbolistas históricos, entre ellos Maxi Rodríguez junto al RUS Med Team, de la política el intendente Pablo Javkin y su par funense Roly Santacroce, por mencionar algunos.

Los entrenamientos levantaron la persiana y las clasificaciones del TC, TC Pista y Fórmula 2 acapararon miradas y agolparon a los hinchas para estar cerca de sus referentes. A las 17.35 se cerró puntual y los altoparlantes anunciaron que nadie se moviera porque faltaba la parte musical.

El encargado fue Pinky de Un Poco de Ruido, el programa de cumbia más escuchado del país. La pista cambió el ruido ensordecedor de los autos por los güiros, la percusión y cumbias del recuerdo que cruzaron generaciones.

Así cayó la noche y se despidió el sábado. La promesa es clara: los sentimientos se multiplicarán este domingo. Hay fiesta adentro y afuera. El mejor automovilismo volvió a Rosario, para quedarse.