Ovación

Federer ganó en Roland Garros y casi no le quedan records por batir

Para algunos, sólo le faltaba ser campeón en París para consagrarse como el mejor de todos los tiempos. Ya no le falta nada: el suizo Roger Federer derrotó hoy al sueco Robin Soderling por 6-1, 7-6 (7-1) y 6-4, con lo que logró igualar la marca de Pete Sampras de 14 Grand Slam y ganó el único trofeo grande que faltaba en su vitrina.

Domingo 07 de Junio de 2009

París (Francia).- Para algunos, sólo le faltaba ser campeón en París para consagrarse como el mejor de todos los tiempos. Ya no le falta nada: el suizo Roger Federer derrotó hoy al sueco Robin Soderling por 6-1, 7-6 (7-1) y 6-4, con lo que logró igualar la marca de Pete Sampras de 14 Grand Slam y ganó el único trofeo grande que faltaba en su vitrina.

Federer necesitó 1 hora y 55 minutos para sumarse a la nómina de cinco hombres (Fred Perry, Donald Budge, Rod Laver, Roy Emerson y André Agassi) y tres mujeres (Martina Navratilova, Chris Evert y Steffi Graf) que ganaron los cuatro torneos más importantes (Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open).

Cuando con una derecha cruzada logró el punto de la victoria, el suizo se arrodilló, besó con su frente y sus manos la superficie de arcilla naranja, y al levantarse se pudo apreciar que en su rostro corrían lágrimas por la emoción de haber conseguido el único título que le faltaba a su brillante palmarés.

El público estalló en una estruendosa ovación, como una manera de testimoniarle todo el afecto que siente por él no sólo como un excelso jugador sino también como alguien que se hizo querer en las once participaciones que tuvo en París.

Federer llegaba como favorito, lo que fue ratificado en la cancha, dominando a un Soderling que entró muy nervioso y errático.

El comienzo no podía ser más auspicioso para Federer, quien ya en el primer game quebró al sueco y volvió a hacerlo en el cuarto para colocarse 4 a 0, ante un rival que aparecía nervioso, desconcentrado y errático con sus envíos.

Las malas condiciones del tiempo, la humedad y el fuerte viento que cruzaba la cancha perjudicaban a Soderling, quien está más acostumbrado a hacerlo con sol y sin viento, porque la pelota tiene mayor velocidad y favorece su juego.

En cambio, Federer se mostró muy sólido y efectivo, sobre todo con un primer servicio impecable. Fue así que en tan solo 23 minutos logró quedarse con el primer parcial por 6-1.

El segundo set fue muy equilibrado, ninguno logró quebrarse el saque.

Con el marcador 2 a 1 para el suizo y con el servicio y ventaja de 15-0 para Soderling, el partido se tuvo que interrumpir durante cinco minutos, ya que entró en la cancha un personaje llamado Jimmy Jump, un conocido hincha catalán, quien logró burlar la seguridad.

El hombre portaba en sus manos una bufanda de Barcelona y una gorra roja que intentó colocarle a Federer, quien se puso nervioso y solo atinó a agacharse. Luego el intruso (no es la primera vez que incurre en este tipo de actitudes, ya que también lo hizo en partidos de la Champions League) saltó la red y fue detenido por las fuerzas de seguridad.

Este incidente repercutió en Federer, quien se desconcentró y cometió algunos errores, pero el partido siguió palmo a palmo hasta que la definición llegó en el tie break, donde el número dos del mundo lo definió con categoría y potencia por un inapelable 7-1, ante un Soderling que cometió un par de errores no forzados.

En el tercer segmento, Federer rompió el servicio del sueco en el primer game, se colocó 2 a 0 y parecía que todo se iba a resolver fácil. Al suizo, le bastaba con mantener su servicio para quedarse con el triunfo y toda la gloria.

El desarrollo de este parcial le depararía un sobresalto a Federer, que pudo resolver con calidad y  jerarquía. Después Soderling se quedó con el suyo y luego cerró con un golpe cruzado de derecha un partido que lo tuvo como dominador de principio al fin.

Después de esa tensión y ansiedad contenida llegó el momento emotivo, tras haber roto el maleficio de tres finales perdidas y  ganar Roland Garros, su asignatura pendiente.

La Copa de los Mosqueteros se la entregó Andre Agassi, el último tenista en ganar los cuatro Grand Slam, en 1998.

Tras escucharse el himno suizo, Federer tomó el micrófono y dijo: “Es un placer estar por primera vez arriba en el podio”. Agradeció a su entorno -viajaron veinte amigos para alentarlo- y a su esposa Milka, quien espera un hijo.

También tuvo palabras de reconocimiento para el público francés. “Ustedes me pusieron mucha presión sobre mis espaldas; les agradezco, me hicieron sentir muy bien y el título también es para ustedes”, dijo.

A su turno, Soderling declaró: “Para mí, Roger, sos el mejor de la historia y te merecés este título. Hoy me diste una lección de tenis”.

Durante, el desarrollo del segundo set y en la ceremonia de entrega de premios cayó una lluvia copiosa, pero los organizadores en ningún momento pensaron en suspender la final, ya que no sabían si la misma podía prolongarse muchas horas.

Roger Federer, de 27 años, con 59 títulos (9 en canchas de polvo de ladrillo) perdió en en 2009 perdió el número uno a manos del español Rafael Nadal, y parecía que se cerraba un brillante ciclo. Pero el suizo no se entregó. Siguió luchando, logró volver a los primeros planos al imponerse a Nadal en la final del Master Series de Madrid, y hoy consumó algo que parecía que no iba conseguir nunca: ganar Roland Garros.

Ahora su próximo objetivo está muy cerca y es recuperar el título en Wimbledon, que ya lo tuvo cinco veces como campeón, y de ser el más ganador de torneos de Grand Slam. (Télam) 

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