Lunes 15 de Octubre de 2012
Las miradas perdidas, los ojos llenos de lágrimas y dos jugadoras tendidas en el piso sin ánimo para levantarse. Era la imagen de la frustración del equipo femenino de faustball del Círculo Cultural Argentino Alemán de Rosario. Con el paso de los días, ese dolor se cambiará por la satisfacción de haber hecho historia en un deporte casi sin desarrollo en el país. Y quedará como una anécdota la derrota de local en la final del Mundial Interclubes contra Union Raiffeisen Dialog Telekom Arnreit de Austria, después de los dos partidos jugados este fin de semana.
Nada es capaz de opacar la actuación del Círculo Alemán, primer club argentino que accede, como campeón sudamericano (2011), a una final femenina Interclubes contra el número uno europeo del año pasado. Es que los contrastes entre uno y otro club son claros.
El conjunto rosarino es ciento por ciento amateur y siempre debe costearse los viajes para torneos nacionales o internacionales.
A fuerza de resultados, las rosarinas recibieron una beca anual de la Secretaría de Deporte de la Nación para el Sudamericano de Curitiba, donde defenderán el título en noviembre. Algo es algo sostienen desde el club. En tanto, las austríacas, si bien no cobran por jugar, cuentan con un fuerte respaldo económico del Estado.
Otra de las diferencias pasa por la competencia. La preparación del Alemán para la final se circunscribió a los entrenamientos. En el país no encuentra rivales de envergadura. Y viajar afuera se limita a Brasil, y se da de tanto en tanto.
En cambio, Union Arnreit, ganador de tres ediciones seguidas del Interclubes, se exige todo el tiempo ante los mejores del mundo. Al fin y al cabo, las potencias del faustball son de la Europa Central.
Un mérito más del Círculo Alemán es que sobresale más allá de las fronteras del país pese la escasa cantidad de practicantes de faustball. Son alrededor de 90 quienes lo juegan en todas las categorías de la institución, es decir en toda la ciudad.
Por la dedicación al deporte y por el ejemplo a las más jóvenes de que se puede llegar lejos, las jugadoras del Alemán son auténticas campeonas, aunque sin corona.