Fatura Broun, siempre protagonista, fue el símbolo auriazul de su divisa
Jorge Broun fue de nuevo la figura de Central y aunque no alcanzó para la nueva estrella fue el estandarte de un equipo que dio todo para alcanzarla. Las cero del domingo encontrará celebrando a Arroyito por sus manos

Sábado 23 de Diciembre de 2023

Apenas finalizó el partido, como capitán que es convocó a todos los jugadores en ronda, con Miguel Angel Russo inclusive en el medio y llegó una arenga que no se pudo escuchar pero que seguro que hablaba de orgullo por tanto. Es que eso fue Central, un equipo que estiró todas las expectativas, que llegó más lejos de lo que los mismos hinchas imaginaron y que a pesar de la frustración en el Trofeo de Campeones, levantó bien alto la bandera canalla para un festejo que igual se dará cuando lleguen las cero de este domingo. Y mucho, muchísimo tuvo que ver Jorge Broun. De él se habla. Del que llevó la cinta, del que aún en la caída ante el poderoso River, dio la talla como el mejor de su equipo, como lo fue en cada una de las fases previas y estimuló a sus compañeros para finalizar la noche con la frente en alto.

Así fue Central a recibir la premiación del que fue segundo. Con la dignidad del que lo dio todo. Así se lo vio a Broun colgarse la medalla y esbozar una sonrisa con el presidente de la AFA, Chiqui Tapia, y con el auriazul, Gonzalo Belloso. Y comandó el grupo que aplaudió a sus vencedores. Así se hace cuando no se puede. Y mucho más cuando se dejó todo para que la foto fuera al revés.

Y si hubo alguien que entregó hasta lo último para cambiar la suerte, ese fue el arquero canalla. Protagonista principal de un primer tiempo en que fue clave para mantener hasta cerca del final el empate, sacando todo lo que le tiraron y hasta agradeciendo al palo izquierdo cuando lo salvó del mano a mano con Pablo Solari, después de achicarle el ángulo y obligarlo a pegarle con el pie demasiado abierto. Detuvo los remates de Colidio y Echeverri, un cabezazo de De la Cruz, hasta sacó con la mirada otro disparo de Barco. Solo el centro jugado de Solari a toda potencia y la aparición solitaria de Colidio para cambiarle la trayectoria a la pelota pudo vencerlo.

En el complemento debió sacar varias más con rebotes, en un área que claramente se veía peor que la que usó en el primer tiempo y no pudo hacer nada ante el disparo cruzado, medido e inteligente de Nacho Fernández para decretar el gol que sentenció la historia. Después se jugó la vida a los pies de Borja como para que un descuento pudiera hacer el milagro que no fue, porque el VAR le anuló el gol a Octavio Bianchi.

Ya había entregado su mejor repertorio, como cuando atajó tres penales a River y uno antes seguido ante Racing, en ambos encuentros protagonista no solo por la definición desde los doce pasos. Como en la final ante Platense, donde sacó dos pelotas imposibles para mantener la victoria y darle con sus manos el título a Central.

A decir verdad, Central consiguió con esfuerzo el título debido, el de la Copa de la Liga, el de todos contra todos en la zona y luego la escalera hasta la final. La del Trofeo de Campeones era un bonus track, una estrella de un solo partido y no conseguirla en nada opaca el tremendo festejo de hace menos de una semana. Así lo entendió el plantel, así se los hizo saber el jugador que volvió para disfrutar eso. El que se los hizo notar a sus compañeros en plena arenga de la derrota. El arquero y estandarte de Central, el símbolo auriazul de su divisa.