Fabricio Oviedo, de la alegría por el primer gol en Central al llanto por la lesión
El juvenil Fabricio Oviedo hizo el gol de Central a los 8' y pidió el cambio a los 14 por un golpe en la pierna derecha contra el palo.

Martes 11 de Julio de 2023

Fabricio Oviedo las vivió todas en la misma jugada. A los 8 minutos recibió la asistencia bárbara de Jaminton Campaz para marcar el primer gol de Central ante Central Córdoba de Santiago del Estero, pero seis minutos después abandonó definitivamente el campo de juego. ¿Qué pasó? En la misma acción se golpeó fuerte contra el palo izquierdo del arco rival y no hubo caso pese a que intentó seguir. En un abrir y cerrar de ojos marcó su primer gol en primera, al costo de tener que salir.

La contra canalla tras un córner a favor de Central Córdoba derivó en una buena corrida de Ignacio Malcorra, pero la jugó larga y se la rechazaron. La pelota se la bajó Francis Mac Allister a Kevin Ortiz, quien volvió a habilitar al 10 auriazul. Esta vez la hizo bárbaro y de derecha se la dio a Campaz que corría como una exhalación por el carril izquierdo. El colombiano la dominó, pisó el área y habilitó muy bien a Oviedo, quien entrando por el otro lado la mandó a la red.

Pero claro, Oviedo la empujó a la carrera y no pudo evitar chocar la pierna derecha contra el palo, a la altura arriba del tobillo. Parecía que el llanto que se le intuía mientras sus compañeros lo saludaban tenía que ver con la emoción del gol. Pero no fue solo por eso. Ni bien se reanudó el juego, levantó su mano y se tiró al piso. Salió del campo y parecía estar bien, porque al toque entró. Pero a los 12 minutos volvió a tirarse al piso y no hubo caso. Dos minutos después dejó definitivamente la cancha. Ahí sí debió ingresar Octavio Bianchi.

Lo llamativo de la situación fue que cuando Oviedo se cayó la primera vez, Russo mandó a calentar a Gino Infantino, Pupi Ferreyra y Alan Marinelli, y cuando este último fue llamado de nuevo al banco parecía que iba a ser el elegido. Pero ahí se guardó y Bianchi salió a escena.

En su segundo partido seguido de titular (cuarto contando los dos primeros de la liga), Oviedo las vivió todas. Hizo el gol más importante de su vida y salió lesionado.