Ovación

"Estoy recontrafeliz", reveló la rosarina, medalla dorada en los Odesur

En el último día de competencia, la rosarina Martina Isequilla se llevó la medalla de oro en el K1 200 metros. Fue la deportista más destacada de la ciudad. El jueves había ganado otra de plata

Sábado 09 de Junio de 2018

Lo hizo de nuevo. Y lo hizo mejor. Si la medalla de plata del jueves ya había sido un logro inmenso para la palista Martina Isequilla, en el K1 500 metros, su especialidad, qué decir de la medalla de oro que consiguió ayer, en el K1 200 metros. "Todavía no caigo. No caigo... Estoy recontrafeliz. No caigo...". Las sensaciones por el logro no admiten dudas, del otro lado de la línea del teléfono Martina, que hace sólo un rato dejó las aguas de la Represa La Angostura, Cabaña del Arquitecto Laguna, en Cochabamba, sigue incrédula. En sus primeros Juegos Odesur, la rosarina de 21 años consiguió lo que estaba en sus planes principales y lo que no también. Se vuelve a la Cuna de la Bandera con dos podios y la certeza de que va por el buen camino. Ya piensa en el Mundial y en el Panamericano de canotaje, pero antes saboreó la gloria suramericana y se anotó como la deportista más destacada de la ciudad en cuanto a resultados. No lo hizo sin antes sufrir un poco. Será por eso que lo valora más. "Fue alucinante", resumió.

   El jueves Martina llegó segunda en su prueba favorita, en la que se especializa, el K1 500 metros. Y cuando cruzó la meta, se desplomó. Se cayó del bote y los entrenadores tuvieron que ayudarla a salir del agua. Es que, según detalló ella misma después a Ovación, no se había sentido bien. El clima y la altura (2.500 metros sobre el nivel del mar) la condicionaban, por eso el esfuerzo físico que debió hacer fue más grande que el que habitualmente le implica esta prueba. En realidad no se había sentido bien tampoco cuando arribó a Bolivia, el 16 de mayo, 10 días antes del inicio de los Juegos para, justamente, adaptarse a la altura junto al equipo nacional de canotaje. Si bien algunos días logró estar mejor, nunca terminó de sentirse del todo bien.

   Ayer, cuando se levantó, pensó que no iba a poder correr en el K1 200 metros. O por lo menos tenía una certeza: le iba a costar un montón. Además, era una prueba en la que no entrena demasiado, sino una en la que iba a buscar buen rendimiento e intentar dar todo y esperar. Sorpresivamente, todo ese malestar se fue, se lo extirpó del cuerpo y del bote y atropelló la regata que le dio el premio mayor al que se puede aspirar en unos Juegos Odesur: la medalla de oro. Así lo explicó: "Era una carrera en la que no sabía cómo me podía ir ya que entreno los 500 metros y no me especializo en los 200. Me propuse realizar un tipo de carrera y me salió bien el tiro y cuando pasé las dos últimas boyas y vi que llegué adelante no lo podía creer, lloré de felicidad, fue más fuerte que yo". Y reconoció eso que muy factiblemente podía pasar, teniendo en cuenta lo del día anterior. "Quedé muy cansada con lo de ayer (por el jueves), me dolía todo. A veces pasa que cuando uno ya termina la carrera que vino a correr, la que prioriza (en su caso los 500 metros) y se relaja, pero me propuse no hacerlo. Hoy me levanté y me presenté a correr, a dar batalla y a buscar la dorada, Y se dio, contra rivales muy fuertes. Fue alucinante".

   Martina terminó primera su prueba empleando 43,89 segundos. La siguieron la ecuatoriana Stefani Marilin Perdomo Vinces (44,34) y la brasileña Ana Paula Vergutz (44,81). Más atrás, otras cinco competidoras, señal inequívoca de una regata bien exigente. Por esos las emociones calaron hondo. Incluso para Martina no sólo fue especial la consecución de estos logros, sino también haberlo compartido con la familia, que la acompañó de cerca: "Fue hermoso, cuando bajé y abracé a mis papás (Federico Isequilla y Vanesa Marco) y a mi hermanito (Ignacio) fue muy lindo. Ver también ahí a los entrenadores con los que estuve trabajando acá (Diego Ghione, Federico Maldonado) fue muy emocionante. Mucho. No me lo esperaba".

   Dos hermanas más se quedaron en Rosario alentándola, Federica y Yara. A ellas quiso enviarles un saludo especial por este medio. Y agradecer a muchos: "A mi familia, a la familia de corazón, a los amigos que son los pilares más importantes que tengo para seguir el día a día en el deporte, a la Secretaría de Deportes de la Nación y al Comité Olímpico Argentino por darnos la oportunidad de venir a hacer la adaptación a la altura y entrenar antes, al gobierno de Santa Fe y a la familia del Club Sportivo Náutico Avellaneda que me vio crecer como atleta", enumeró la palista que descansará unos días en Rosario y luego se unirá en Buenos Aires nuevamente a la selección, en vista a los trabajos que determinarán quiénes y en qué botes viajarán al Mundial y al Panamericano.

   Terminaron los Odesur y Martina Isequilla los cerró de la mejor manera. Con dos podios y una certeza absoluta: "Hay que seguir remándola y dándole para adelante, este es el camino que quiero seguir, lo que me hace feliz".

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