Ovación

"Estamos sometidos al castigo", sostuvo el árbitro del clásico rosarino

El referí Fernando Rapallini, a cargo del gran derby de la ciudad, le dijo a Ovación: "Lo que me puso en el clásico fue la suerte en el bolillero y la gente que confía en mí para ese encuentro".

Jueves 21 de Abril de 2016

Será la primera vez que Fernando Rapallini dirigirá el derby rosarino, por eso lo toma con el entusiasmo lógico que conlleva este duelo que paraliza la ciudad. "Es el partido que uno quiere dirigir, que el jugador desea disputar, el técnico dirigir y el periodista cubrir", dijo el árbitro en el preámbulo de la charla que mantuvo con Ovación. Un diálogo extenso en el que el hombre que será mirado y analizado por todos dejó sentencias muy interesantes. Y hasta para reflexionar: "El error del árbitro está asociado a la condena". Entre otras frases afirmó que "lo que me puso en el clásico de Rosario fue la suerte del bolillero y la gente que confía en mí para ese encuentro"; "si el fin de semana gana Central 5 a 0 o Newell's 5 a 0 me da lo mismo. Sólo quiero volver a mi casa tranquilo con mi familia"; "queremos creer que todo esto es folclore y para mí folclore es ver a Los del Suquía tocando la guitarra".

Son las 19.30 y el juez atiende el llamado desde La Plata, su ciudad natal, para hablar en la previa del clásico. Este hombre que se dedica a construir piletas fuera de su tarea arbitral dejó sentado en cada frase que ama a esta profesión, quizás una de las más ingratas dentro del fútbol y en la cual no tienen hinchas. Sólo son señalados por unos y otros dependiendo del bendito resultado. "Estamos sometidos al castigo en forma permanente", aceptó.

—¿Hablás con los jugadores antes del inicio del encuentro u optás por hacerlo durante el juego?

—Lo hago durante el partido. Tiene que ser algo excepcional para que vaya a los vestuarios. Hasta ahora no me ha tocado. Sí cuando el cuarto árbitro va a chequear remeras les dice que estén tranquilos, que bajen las revoluciones y nada más. Uno trata de no equivocarse o, en todo caso, lo menos posible. Ellos saben lo que tienen que hacer y uno quiere que colaboren, no conmigo si no para el juego. Si se preocupan por jugar y no gastan energía en fastidiarse conmigo será mejor para su equipo y voy a pasar inadvertido. Ahora, si me usan como chivo expiatorio y empiezan en la semana con que "este no me cobró un penal", "con este no ganamos nunca", ahí le erran el camino.

—Después de un resultado, sea de uno u otro conjunto, con un fallo polémico habrá quejas y el juez queda marcado. De tal manera que quizás la entidad perjudicada lo recuse o no lo quiera más para que dirija a su equipo.

—Así es imposible. Esto es lo mismo que a Marco Ruben o Maxi Rodríguez le quede la pelota en el área chica y la tiren a la tribuna. Entonces que no jueguen más en Central o Newell's porque se equivocaron feo. El error del árbitro está asociado a la condena. No debería ser así. Uno trata de no equivocarse y lo juzgan con catorce cámaras. Esto es cada más difícil, pero las fallas son parte del juego. Trabajamos para no cometerlos y somos los primeros en desear eso. Es más fácil culparnos. Así como cuando echan a un DT y no a 20 jugadores. El técnico nunca dice "me equivoqué con los cambios" o el jugador que hizo lo mismo y la tiró a la tribuna. Es muy rara la autocrítica. Quizás la hacen de puertas para adentro. Estamos acostumbrados a que todo va a ser así.

—Encima no tienen hinchas y es complicado que conformen a todos.

—Eduardo Galeano, en "El fútbol a sol y sombra", en un cuento de los árbitros, dice: "Los que ganan, ganan a pesar de él, y los que pierden, pierden por él. Blanco de todas las críticas y condena total. Y sometido al castigo permanente". Hace 18 años elegí esta profesión sabiendo lo que iba a venir. Y así y todo la sigo eligiendo todos los fines de semana. No soy un tipo más feliz porque no dirijo más partidos, si no lo sería. La mejor autocrítica es cuando al otro día ves la tele y analizás el por qué de los errores. Porque estaba mal ubicado, desconcentrado o porque me tapó un jugador. Esto es para no volver a cometerlo porque el error está consumado.

—¿Por qué elegiste ser referí?

—Porque cuando jugaba en La Plata el fútbol (de nueve), por una cuestión de virtudes, me fue dejando de lado, ja. Agarré el silbato para seguir estando dentro de una cancha. En realidad es algo vocacional. De chico en el colegio dirigía los torneos y me gustaba. Renegaba mucho en mi adolescencia y decía "este árbitro no puede dirigir" y los puteaba. Entonces un día me pregunté por qué no hacerlo yo y empecé sin saber que iba a llegar adonde estoy.

—¿Nunca te animaste a decir de qué cuadro sos?

—No. Para los de Estudiantes soy de Gimnasia y viceversa. Imaginate si dirigiera alguno de los equipos de La Plata. Sería imposible. Todos los árbitros somos hinchas de un equipo, pero la mayoría dice que no. No naciste de una nuez, fuiste a la cancha, te gustó, has puteado, lo sentís. ¿Cómo no vas a ser hincha? A ustedes (los periodistas) les pasa lo mismo. No estamos preparados como sociedad para aceptar eso. Es muy difícil. La Plata es pasional, muy parecido a Rosario, y si bien es grande vas al centro y nos conocemos todos.

—Muchas veces surgen especulaciones con que al árbitro lo puso tal club. ¿Cómo toman cuando sucede eso?

—No le damos bola, como a las estadísticas. Eso es todo producto de la imaginación colectiva y fantasía, algo sobre lo cual no podemos hacer nada. No tengo un solo teléfono de un dirigente del fútbol argentino. Lo que me puso en el clásico de Rosario fue la suerte del bolillero y la gente que confía en mí para ese partido. Me pusieron mis 18 años de carrera, mi honestidad, mi trayectoria y prestigio. Los de Central van a decir que me puso Newell's y viceversa. ¿Puedo hacer algo? No. Los hinchas no quieren que vos seas justo, desean que les cobres tres penales que no son. Y los entiendo porque fui hincha. No sé si los dirigentes piden o no a un referí. Yo no les debo nada a nadie y entro con libertad, cobro lo que veo y si el fin de semana gana Central 5 a 0 o Newell's 5 a 0 me da lo mismo. Sólo quiero volver a mi casa tranquilo con mi familia y no estar en la tapa del diario del lunes.

—Lamentablemente sucede a menudo, ante un resultado adverso o una jugada polémica, que los jueces tienen que irse en un patrullero y escoltados...

—(Interrumpe) Como si fueses un delincuente. Me ha pasado. Es una pena. Nos faltan décadas de cultura para poder sacar todo adelante. Voy a ver partidos y observo a los padres puteando, al hijo copiando y sin que le diga nada. El chico va mamando esta situación. Queremos creer que es folclore y para mí folclore es ver a Los del Suquía tocando la guitarra. Muchos dicen al árbitro hay que putearlo. Yo no voy a la verdulería y le dijo al verdulero: "Dame cuatro kilos de papa la c... de tu madre". En la cancha está todo permitido. Estamos todos locos y hay que parar esto, pero no sé cómo.

Una anécdota como constructor de piletas

“Una vez, en La Plata, le estaba haciendo una pileta a un tipo fanático de Chacarita. Había dirigido a Chaca y al día siguiente empezó a cuestionarme. ¿Por qué cobraste eso? Bueno fue por.. Pero en la tele se vio que no fue falta. Bueno, me equivoqué. Pero te apresuraste en el fallo... Hasta que le dije: dejame de romper los h... porque no estoy dirigiendo el partido acá, te estoy haciendo una pileta”, contó el juez y constructor de piletas.

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