Ovación

"Estaba convencido de que iría"

Lunes 28 de Julio de 2008

Entrenando en Italia, una pesa se le cayó sobre el hombro y le destrozó el pectoral derecho. Fue el año pasado y casi se despide del atletismo. Pero volvió.

"Se cumplió al pie de la letra lo que dijeron el doctor Marcelo Yáñez y el kinesiólogo Pablo Milicosky, que al año de la operación estaría al ciento por ciento", dice.

Luego habla sobre Graciela Scaglia, la primera entrenadora que tuvo y a la que volvió después de algunos años. "A ella le dediqué el oro del Iberoamericano. Desde el día que salí del quirófano permaneció a mi lado. Es fundamental en mi carrera", dice el atleta, quien también tiene como entrenador al italiano Nicola Candeloro.

No lo convence que le digan que los Juegos Olímpicos son un premio por todo lo que tuvo que afrontar. "Más que un premio, que parece que fuera un regalo, es la confirmación de todos los años de laburo y los obstáculos que tuve que pasar en mi carrera. Lo del hombro fue muy jodido, pero estaba convencido de que clasificaría. Yo tenía que ir sí o sí", sostuvo.

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