Domingo 25 de Agosto de 2019
Los gestos fraternales en la previa del partido eran lógicos y esperados. Gabriel Heinze es un símbolo de Newell’s y su afecto hacia el club del Parque no cambia, aunque ahora se encuentre en el banco de Vélez. El entrenador se saludó afectuosamente con varios futbolistas rojinegros. Claro que hubo un abrazo especial. Fue con Maxi Rodríguez, con quien compartió muchos partidos en la lepra y también en la selección argentina. La Fiera y el Gringo olvidaron por un momento lo que se estaba por jugar y se dejaron ganar por la emoción. Después vivieron el encuentro cada uno a su modo.
El capitán rojinegro y el entrenador sonrieron y se abrazaron. Fue el reencuentro de dos históricos de la lepra, compañeros en aquel equipo campeón del Tata Martino. Se volvieron a ver las caras en el Amalfitani. No pudo ser en Newell’s, pese a que la dirigencia tenía expectativas de contratar al DT para esta temporada. Consiguió el regreso de la Fiera. Le faltó lograr lo mismo con el Gringo.
Heinze vivió a pleno el partido. Dio indicaciones y hasta le recriminó alguna jugada a sus futbolistas. Protestó un fallo de Delfino, lo que le costó la tarjeta amarilla. También se deleitó con ciertas acciones de su equipo. Felicitó a sus dirigidos por el tercer gol.
Para Maxi no hubo nada para alegrarse. Aparte de la derrota rojinegra, la Fiera tuvo una actuación discreta. Un mal pase suyo derivó en el segundo gol de Vélez. Lo único rescatable es que se convirtió en el futbolista más veterano en conseguir un gol con la camiseta de Newell’s, con 38 años 7 meses y 22 días. Superó a Diego Mateo, quien con 38 años 4 meses y 11 días le anotó a San Martín de San Juan (6-1). Pero como habrá sido de olvidable el partido para Maxi que el gol llegó luego de que le detuvieran un penal, el octavo que malogra en la lepra (6 atajados y 2 desviados) de los 16 que pateó.