Ovación

Esculturas inflables

Uno de los dueños de la empresa familiar que crea las mangas personalizadas del fútbol contó detalles en diálogo con Ovación

Viernes 10 de Mayo de 2019

“La forma sigue a la función”, establecía uno de los principios de la escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte alemana fundada en 1919 y denominada Bauhaus. Sencillo: el formato de algo debía tener una finalidad, ser funcional. Pero en el fútbol pareciera que esa lógica se trastocó con las mangas que usan los equipos para salir a la cancha. Las primeras en los 80 eran simples tubos, todos iguales, a través de los que pasaban los jugadores para salir al campo de juego resguardados de posibles gritos y proyectiles de las hinchadas rivales. Cumplían una función de protección y resguardo. Pero ahora se lucen y destacan por sus formas y espectáculo. Son mangas personalizadas de las que cuelgan sponsors.

Central tiene a un inmenso hincha canalla; Newell's, una enorme camiseta rojinera, Argentinos Juniors lo tiene a Maradona, Aldosivi un tiburón y Nueva Chicago un Toro, entre otras tantas.

La forma se impuso a la función y a todas las crea la misma empresa familiar integrada por 14 personas que se llama Air Jump y está en Wilde, Avellaneda. Ovación habló con Germán Sosa, de 39 años, segunda generación de la firma, un ingeniero civil (ningún “manguero”), que llama a su creación “esculturas inflables”.

“Mi viejo comenzó en los 70 fabricando inflables y carpas. Hicimos un Tom y Jerry para un shopping que para desplegar debimos contar con la autorización de la Warnes. Mucho después empezamos con la primera manga para Flandria, de la B Metropolitana, que tenía el mismo sponsor que Independiente. Al rojo le gustó la idea y nos pidió una”, recordó dejando en claro que ese fue el “ascenso” a primera de la firma que nunca más descendió.

“Y fue doble alegría porque nuestra familia es hincha de Independiente; diría que esa es la que más nos gustó hacer, si bien _salvo a Godoy Cruz_ ya les hicimos mangas a todos los equipos del fútbol de primera y más”, contó Sosa.

Las piezas más comunes (los tubos) cotizan entre los 80 y 200 mil pesos, pero las diseñadas en 3D van de los 250 mil a 400 mil pesos. “Bien cuidadas pueden durar unos diez años y están realizadas en una lona liviana, flexible y resistente que los proveedores venden en dólares”, acotó el diseñador y también costurero de las mangas.

Los personajes que encabezan las puntas de las mangas llegan a los 7 metros de alto por 8 de profundidad y son suficientemente anchas como para que el equipo que sale a jugar se reúna en la arenga previa con una cámara que filma la escena. Son inmensas y coloridas y lleva más tiempo diseñarlas que cocerlas, una tarea que realizan apenas dos personas.

“La de Maradona me llevó varios meses, me generó mucha intranquilidad pensar que podía no quedar una cara como la del Diego o podía no gustarle al club. Pero el día que se estrenó Maradona subió a su Instagram la foto y un saludo y agradecimiento: fue una caricia al corazón”, aseguró Gómez.

Se inflan en 35 segundos y eso no es un detalle menor. “Debe inflarse y desinflarse rápido, si no los jugadores no la usan y pierden el sentido. Antes el aire entraba a la manga y los jugadores se quejaban porque les daba frío en invierno, ahora eso se modificó. Las fuimos perfeccionando”, contó el fabricante, quien admitió que la famosa manga de la polémica de la pimienta del clásico Boca-River también había sido hecha en su empresa, más allá de que el dato no es ningún halago.

La empresa argentina ya exportó ejemplares a Suecia y Noruega y no descarta vender a Portugal.

“Mi viejo aún labura conmigo. El fue el creador de una de las carpas de circo más grandes de Sudamérica, el de Osvaldo Terry, y todo lo hizo de manera autodidacta. Hicimos las del fútbol argentino, ahora nos quedaría hacer las de una liga europea o las del Mundial”, se ríe “inflado de orgullo”, el creador de las mangas.

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