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Sampaoli está ante una encrucijada. O toma decisiones importantes o perderá la chance de hacerle honor al cargo que ostenta. Faltan poco tiempo para que empiece el Mundial

Jueves 29 de Marzo de 2018

Sampaoli está ante una encrucijada. O toma decisiones importantes o perderá la chance de hacerle honor al cargo que ostenta. Faltan poco tiempo para que empiece el Mundial

Las secuelas deberían ser tremendas. La lista debería ser drásticamente modificada. ¿Y el entrenador? Como mínimo tendría que ser convocado a una reunión con los principales dirigentes de la AFA para dar explicaciones.

Nada de eso sucederá. Porque no hay tiempo para decisiones extremas, porque no tienen ganas de tomar decisiones extremas y porque no les da el piné para tomar decisiones extremas. El grupo Sampaoli forma parte de esta conducción de Chiqui Tapia, Angelici y compañía. Fue el apellido sobre el que apoyaron el ciclo de la selección que inclusive incluye una extensión del vínculo hasta Qatar 2022.

Contaba el recordado y queridísimo profe Bonini que nada superaba en jerarquía a Argentina, Brasil, Alemania e Italia. Que eran aspiraciones top a las que ningún cuerpo técnico podía negarse. Pero todo cambia.

Hoy la máxima aspiración profesional de los entrenadores es dirigir a Manchester City, PSG, Barcelona, Real Madrid, Juventus, Chelsea, Bayern Munich, Boca, River... Los entrenadores de élite dirigen clubes. De España, de Inglaterra, de Francia, de Italia, de Alemania, de Argentina, de Brasil.

Hace mucho tiempo ya que los entrenadores de selecciones son sólo seleccionadores. El Zurdo Sampaoli está en el nivel máximo de su orgullo y su realización porque está en el lugar donde quiere estar, pero su trabajo necesita de una mecanización para la que no tuvo tiempo y por eso su ciclo es desorganizado, contradictorio, precario también. Más claro. No había tiempo para fabricar un delantero de tres ni un interno de externo ni un enganche de cinco. Había que poner un cinco de cinco, un cuatro de cuatro, un enganche de enganche, un externo de externo y un interno de interno. Mientras más rápido pueda tener a los jugadores para preparar el Mundial, mejor. Y si no hay tiempo tendrá que darle acción a la frase del filósofo contemporáneo César Luis Menotti: el inodoro en el baño y la heladera en la cocina.

Es probable que al Cholo Simeone, quizás en las antípodas del fútbol que profesa el casildense, le hubiera pasado lo mismo. Y desde ese punto se entiende que no haya aceptado ser el entrenador, pero la verdad es que el revulsivo debe llegar haciéndole frente a todas las consecuencias. Y hay futbolistas a los que el ciclo en la selección se les cerró hace bastante tiempo.

El Tata Martino, Bauza y Sampaoli, con distintos matices, no tomaron decisiones.

Más allá de los nombres

"Guardiola nos arruinó. Ya no hay centrales como Maldini, Baresi o Cannavaro. Y la culpa, por decirlo de alguna manera, es de los técnicos que quisieron imitar el juego de Guardiola sin tener los jugadores para ello. El guardiolismo arruinó una generación de defensores", repite y exagera Giorgio Chiellini, el histórico zaguero de la Juve y la azzurra.

"Es un DT fantástico, con una mente fantástica; pero los entrenadores italianos intentaron copiarlo sin tener sus conocimientos", aclaró Giorgio ponderando al catalán. Y ahí está uno de los principales puntos de análisis, que tiene que ver con la inteligencia del entrenador para decodificar el mensaje. Habría que aclararle a Chiellini que no sólo sucede con los entrenadores italianos, con la mayoría de los argentinos también.

Despersonalizar a la selección argentina para intentar hacerla jugar como la selección española es, cuanto menos, una falta de respeto para el fútbol argentino y su historia. Además de poco inteligente.

El fútbol no se inventó hace 15 años. No es la única forma de jugar, no hay un solo sistema, existen un montón de opciones, todas válidas, que pueden gustar más o menos. Fundamentalmente cuando los intérpretes son diametralmente opuestos a los rivales que se intentan enmendar.

Pelearle la posesión de la pelota a esta selección española con jugadores lentos y sin ritmo en algunos casos es cuanto menos un suicidio. Y así fue. Lo grave es que el conductor del grupo no baraje la posibilidad de permitirse otras opciones.

A Brasil y a Alemania no les pasa. Pueden perder o ganar, pero mantienen una ingeniería que responde primero a sus características y después a la mecanización de ese formato. Y no es verdad que juegan siempre igual. Compartan un café con Scolari y con Tite y sáquense las dudas.

Cada cual con su cada qué y de acuerdo a la coyuntura. España disfruta de una generación fabulosa que no tiene nada que ver con su historia futbolística. De hecho, el apodo de La Furia, tiene muy poco que ver con este fútbol ballet, mucho más catalán que español.

También es cierto que es tan fuerte y exitoso el proceso que probablemente nunca más España se aleje de este formato, pero tiene que ver con un momento paradigmático que permitió la reinvención.

Argentina tiene a Messi, piedra basal de la refundación española, y entonces sólo intenta jugar como Barcelona. Tener al mejor futbolista del mundo es un plus que Argentina regala casi todos los partidos.

Que pase Jordi Alba y se ofrezca como descarga no sólo no es revolucionario, sino que, fundamentalmente, no es la única opción. Y si así fuera convoquen a Clemente Rodríguez, que lo hacía fenómeno con Riquelme en Boca.

¿Cuántos Iniestas tiene Argentina? ¿Cuántos Busquets? Y si no hay ninguno, cómo y por qué jugar igual.

¿Cuántos Iniestas y Busquets tienen Alemania y Brasil? Ninguno, pero son selecciones que responden a las características de sus jugadores. Intentan potenciar sus virtudes para tratar de llegar al esquema ideal. Ningún secreto. Y mal no les va.

Brasil tuvo su Waterloo en 2014 y supo refundarse tan rápido como inesperadamente. ¿Habrá sido el del martes en Madrid el Waterloo argentino?

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