Sábado 04 de Abril de 2020
Omar De Felippe es una de las palabras más autorizadas para hablar de este momento sanitario catastrófico por la pandemia del coronavirus porque vivió en carne propia un conflicto bélico como fue la Guerra de Malvinas. Justamente el ex técnico de Newell's se refirió a la situación que pone en jaque al mundo y entregó una definició con mano de cirujano: "Este virus es una guerra, pero distinta la que vivimos nosotros en el 82. Porque nosotros en Malvinas sabíamos dónde estaba el enemigo, acá no sabés", afirmó uno de los héroes de Malvinas.
"Hay que difundirlo de esa manera para que tomemos conciencia, lo importante que es el otro. En Malvinas nosotros nos jugábamos la vida por el tipo de al lado, acá en ese sentido es igual", comparó. Y luego explicó que el Covid-19 seguramente modificará a la sociedad. "Hay que entender por qué estamos guardados. A partir de esto, todo lo que viene por delante, vamos a tener que cambiar un montón de cosas. En otras culturas utilizan el barbijo por cosas que les pasaron desde hace muchos años y probablemente de acá en adelante tengamos que mentalizarnos de la misma manera que esos países".
De Felippe, quien tuvo un paso como entrenador por Emelec de Ecuador en 2015-2016, dijo que se sorprendió con las imágenes que llegan desde ese país, con fallecidos esparcidos por las calles de Guayaquil.
"Si nos están diciendo que nos quedemos en casa, tenemos que obedecer y tomar conciencia. Lo que está viviendo la gente en Ecuador es terrible, me quedé asombrado. Los lugares que no tomaron las medidas rápidas están pasando un momento muy difícil. No tenemos que llegar a que se colapsen los hospitales".
Sobre su condición de veterano de guerra, De Felippe admitió: "Me cuesta mucho cuando me dicen héroe, no me la creo. Sé lo que vivimos, sé lo que sufrimos, el dolor de todas esas familias que no han podido volver a ver a sus hijos. Yo tuve la suerte de volver sano y pude reinsertarme en la sociedad y cumplir sueños como el de ser jugador de fútbol. Hay muchos compañeros que se suicidaron o que no volvieron y es muy triste. Cuando me toca hablar de este tema los trato de homenajear desde este lugar. Fue un orgullo y un honor combatir los últimos tres días. Nos pasábamos a partir del 1 de mayo sentados en un pozo y escuchando caer las bombas. Psicológicamente es algo que no podés explicar, lo vivís todas las noches. Hambre, frío y temor, es una conjunción de las tres, las pasamos todas. Sentís las bombas como si te cayeran en los pies, vos estás sentado rezando para que una bomba no te caiga. Ahí no dormías, te sentabas, prendías un cigarrillo y esperabas que no cayera una bomba que terminara con todo", recordó.