Ovación

Es la hora de pegar el puñetazo

Argentina se juega frente a Colombia el pase a la semifinal de la Copa América y también una prueba de carácter y personalidad.

Viernes 26 de Junio de 2015

 Así como Viña del Mar seduce  al turista todo el tiempo, a la selección argentina le llegó la hora de pegarle un puñetazo a la mesa y decir acá estoy yo en la Copa América. Para el equipo de Martino empieza esa etapa que no admite equivocaciones. Un partido que no disculpa a los dubitativos ni ofrece segundas oportunidades. El que pasa sigue y el otro regresa a casa. Un viaje sin estaciones intermedias. Al paraíso o al patíbulo. Como siempre sucede en el fútbol. Por eso todo lo que ocurra hoy en el estadio Sausalito estará condicionado por el encanto de lo definitorio. No será una noche desprovista de nervios y tensión. Todo lo contrario. Si no hay un ganador en los 90 minutos, la fase ingresará en el infartante mundo de la definición por penales.
  Igual vale la pena poner las manos en el fuego por Argentina. Porque el equipo está sumamente capacitado para alzar la voz y hacerse escuchar en todo Chile, que es el gran candidato a abrazarse a la gloria.
  Pero para lograr eso Martino sabe perfectamente que el choque de esta noche contra Colombia por los cuartos de final no sólo auscultará el nivel futbolístico de su equipo, también lo pondrá a prueba en el rubro personalidad. De ahí que sería tramposo no admitir que a la selección argentina le espera un trámite conuna carga emocional que condicionará en algún momento a los factores futbolísticos. No sólo no estarán permitidas las flaquezas anímicas, sino que la respuesta física del equipo esta vez deberá ser sí o sí óptima. Es cierto que el Tata focalizó en esa
cuestión para explicar por qué el equipo terminó arrinconado ante Paraguay, Uruguay y Jamaica en la primera ronda, pero ahora no habrá lugar para dosificar o mermar energías. Además fundir la maquinaria prematuramente conduciría a un terreno fértil para que Colombia despliegue sus alas de equipo que está esperando gustoso que Argentina suelte las riendas del trámite.
  Argentina deberá plegarse más que nunca a su patente de juego definido, con control y elaboración de las jugadas al extremo. Porque si ese mecanismo otra vez no cuenta con la suficiente coordinación puede ofrecerle oportunidades a esta Colombia que con su presión en el medio se especializa en forzar el error del rival.
  En ese sentido, Argentina la podría pasar muy mal si no ajusta el andamiaje en las dos áreas. En la primera fase no mostró tener los cimientos bien edificados para evitar peripecias en el arco de Romero. Tampoco hizo que los goles le solucionaran todo porque apenas convirtió cuatro. Muy poco para un equipo que desde su concepción está llamado a abrir cerrojos y someter a rivales con su poder de fuego.
  También es probable que Colombia ponga a prueba la paciencia de nuestra selección. Sobre todo porque esta nueva versión ideada por Pekerman no suele ser muy permeable al desorden, aunque extrañará horrores las ausencias de Carlos Sánchez y Edwin Valencia. Quizás no despierte la admiración de otros tiempos, pero sí inspira mucho respeto. Cuenta con jugadores de una enorme categoría que en un abrir y cerrar de ojos definen una serie.
  Encima Argentina no entregó demasiados indicios de saber espantar los sobresaltos. Aún no emergió como un equipo sostenido con firmeza en juego y resultados, pese al primer puesto conseguido en el grupo B.
  También se impone que Argentina debe ser más que un equipo guiado por una luminaria. Messi necesita de roles complementarios alrededor suyo. El rosarino no lo puede resolver todo por más que en una corrida se intuya que terminará en gol. Como tampoco es cuestión que el equipo muchas veces luzca desamparado porque a Leo se le ocurre, involuntariamente, estar en el limbo. Ni una cosa ni la otra. Argentina no puede mostrar que su potencial se agota en el aporte de Messi y el rosarino siempre debe tener las antenas conectadas para sacar la cara por el equipo.
  Suena alarmista afirmar que Martino pueda debilitar el grado de aprobación con el que asumió en
el seleccionado en caso de que esta noche el equipo no atraviese la frontera de los cuartos de final. Lo que sí está claro es que Argentina carga sobre sus espaldas con toda la presión. Mucho más este grupo, con Messi y Mascherano a la cabeza, que necesitan seguir adelante para que sus historias con la selección continúen abiertas a la grandeza. Ya no alcanza con el subcampeonato mundial en Brasil 2014. Estos futbolistas transitan un camino de alfombras rojas en sus equipos europeos, pero demasiadas frustraciones cuando se visten con la camiseta de su país.
  Como se dice habitualmente, será un juego a todo o nada. Argentina encarará un partido con peso decisivo. Escurrirse entre los cuatro mejores de la copa exigirá que nada falle. El estadio Sausalito de Viña del Mar se convertirá en una pequeña caja de resonancia que multiplicará los decibeles de un cruce que hará convivir a la selección nacional con el abismo o la liberación.

Práctica con lonas pero hay equipo

La troupe de periodistas argentinos se maneja más por intuición que por información.
Todos los movimientos de la selección se realizan con un marcado hermetismo, como se si se tratara de una delegación del servicio de inteligencia de Estados Unidos.
La práctica que realizó el equipo ayer a la tarde estuvo vedada para los ojos de los curiosos. Es cierto que el entrenamiento en la cancha del club Everton tuvo más el perfil de un recreo de chicos de escuela secundaria que otra cosa. Por eso no pareció una buena idea seguir apostando a las lonas para que no se filtraran miradas indiscretas o espías de turno. Apenas hubo movimientos con pelota, elongación y al final, por si las moscas y el partido de esta noche lo requiere, cuentan que algunos jugadores disputaron un torneo de penales.
Si bien nada se puede ver, Martino pondrá el mismo equipo que le ganó 1-0 a Uruguay en el segundo partido de esta Copa América.

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