Domingo 26 de Marzo de 2017
Dicen que los trapos sucios se lavan en casa. Y eso es lo que siempre se hizo desde que Teo Gutiérrez está en Central. Hasta que un episodio delante de más de 30 mil almas obligó a que el entrenador actuara. La consecuencia fue relegarlo al banco a modo de castigo, que el colombiano acató a regañadientes. La acción de Montero no es discutible porque obró por el bien del grupo, que no lo banca demasiado. No sorprende nada de todo esto porque a Teo le costó convivir en la mayoría de los equipos en los que estuvo, ahora cuando la dirigencia lo contrató sabía a lo que se exponía.
Esta es una situación entendible. La otra cuestión pasa por lo futbolístico y las condiciones del jugador, que estando bien y acoplándose al equipo le puede dar a Central mucho más de lo que le otorgó hasta el momento. Ayer apareció entre los once porque el Chaqueño Germán Herrera apareció con una molestia, aunque está claro que a Teo le sobra para ser titular. Pero con un detalle para nada menor: dejando de lado los egoísmos, no sólo los que tiene él si no también los que arrastran sus compañeros.
"Jugar en equipo", esa es la consigna esgrimida por cualquier conductor y/o jugador. Y eso es lo que deben hacer Teo, Ruben y compañía. Por el bien propio, pero sobre todo por el ajeno. En este caso Central.