Martes 24 de Agosto de 2021
Hay errores que se pagan caro. O muy caro. Y aunque ellas no hayan sido las responsables directas, les tocó poner la cara y asumir la frustración. Las Leoncitas no clasificaron al Mundial Junior, objetivo por el que habían viajado a Chile al igual que Los Leoncitos. Este martes perdieron con Canadá en el Panamericano de hockey de la categoría que tiene lugar en Santiago, 1-0 y, por el empate inicial sin goles con Uruguay se despidieron de la posibilidad de conseguir una plaza hacia la próxima Copa del Mundo de la que son campeonas vigentes. Así, Argentina, que es potencia en el continente, no pudo alcanzar ninguna de las tres clasificaciones puestas en juego, entre seis equipos. No llegó ni a semifinales. Pero esta odisea no empezó ahora con la la incredulidad de la no clasificación, empezó hace una semana, cuando un caso positivo de coronavirus en Leoncitos en el cruce de frontera terminó por aislar en Mendoza a los dos planteles. ¿Por qué? Porque viajaban en el mismo micro, aún cuando en la semana previa al viaje habían surgido casos en Buenos Aires.
El caos arrancó en el medio de la Cordillera, cuando los dos equipos argentinos se predisponían a pasar en micro al país trasandino. En el control, un test de antígeno arrojó que un Leoncito dio positivo. El impacto inicial para él antes que para nadie fue enorme, de desconsuelo total. Pero lo fue aún peor, y ya para todos, cuando supieron que ninguno de los dos planteles podría seguir viaje y tenían que volver a Mendoza a aislarse por ser considerados contactos estrechos. Incluso, sendos cuerpos técnicos. De esta manera había dos opciones: ir a Chile a competir con equipos B o directamente resignarse, lo cual significaba más que nada, no poder pelear por una de las plazas en juego para los próximos mundiales de la categoría, el de Leoncitas en Sudáfrica y el de Leoncitos en India, ambos a fin de año.
Parte de la dirigencia y parte del staff de la Confederación Argentina de Hockey (CAH) intentó resolver la situación contrarreloj. Así, se lograron conseguir algunos pasajes de vuelo a Mendoza para enviar a jugadores que venían siendo parte de este proceso de más de tres años y que habían quedado afuera de esta lista panamericana y sumarlos a jugadores de la liga mendocina, preferentemente del seleccionado Sub 21 de esa provincia. Así, Las Leoncitas terminaron siendo casi todas mendocinas, más una de Buenos Aires, una de San Juan, una de Córdoba y las dos rosarinas que ya venían trabajando: Martina Gabutti y Candela Nóbile, quienes como los demás, viajaron "de urgencia". Los Leoncitos (acá sólo hay dos plazas en juego para el Mundial) finalmente fueron mayoría de jugadores del Metropolitano más cinco mendocinos. La idea original de que Argentina fuera representada íntegramente por selecciones mendocinas fue perdiendo fuerza en la medida que se consiguieron lugares en los aviones.
La suspensión de vuelos a nivel global, cancelaciones y demás producto de la pandemia también jugaron su parte en esta historia. De hecho, ya con los planteles de urgencia medianamente armados y con los nuevos cuerpos técnicos asignados, los equipos argentinos terminaron viajando a Chile en un avión de la Fuerza Aérea Argentina que gestionó personalmente Aníbal Fernández, presidente de la CAH desde abril de este año por segunda vez. Fue la misma fórmula que se usó para traer de EEUU a los seleccionados de hockey pista que compitieron también en su Panamericano y que por la cancelación de vuelos quedaron varados. Lo que se objeta en esta ocasión es por qué Leoncitas y Leoncitos viajaron en el mismo micro cuando en la semana previa al viaje habían surgido cinco casos en los planteles (indirectamente confirmados por los cambios en las listas de jugadores, a último momento). De hecho, un fuerte rumor señala que el jugador que dio positivo compartía habitación con dos coterráneos suyos en la concentración y sin embargo, viajó igual.
Si bien Aníbal también habló este lunes del respeto correcto del formato de burbuja, algo falló. Y en esa falla, que es producto de decisiones de todos aquellos que arman los viajes de los seleccionados (de hecho la CAH tienen cargos específicos en estas funciones, con nombres propios), empezó a erigirse este desenlace de la no clasificación de Las Leoncitas, a quienes claramente no hay nada que objetarles: un par de jugadoras del proceso y el resto, seleccionado de una provincia. La ilusión de representar al país, de ponerse la camiseta argentina en un Mundial (para muchos, quizás la única), quedó hecha añicos.
Argentina tiene una historia riquísima en su hockey, especialmente en el hockey femenino, que inició con las pioneras de los 70, con podios mundiales y un impulso impropio de aquella época. Estalló con el boom de Las Leonas y además de dos títulos mundiales juniors tiene dos en mayores y cuatro medallas olímpicas, sumado a tantos lauros en torneos aún menores pero de alta jerarquía internacional. Las Leoncitas son las vigentes campeonas del mundo porque en 2016 aquel formidable equipo de Agustín Corradini que se consagró en Chile 2016 las puso en lo alto (el año pasado no hubo Mundial por la pandemia y ahora se harán cada dos años). De hecho, la base de las actuales Leonas está formada por las protagonistas de ese entonces. Estas, ya no podrán defender el título. Y será la primera vez que un Sub 21 femenino no esté en su Mundial.
El tiempo pondrá las cosas en su lugar. O no. Pero el resultado obliga a una autocrítica que no tiene tanto que ver con lo que pasó adentro de la cancha, sino también afuera. Porque no deberían ser las jugadoras las que "carguen" con esta desazón. Incluso hay otro factor del que poco se habla: todos estos (los que quedaron aislados y que ayer empezaban a retornar en autos particulares a sus casas y los que jugaron) son chicos y chicas que vinieron trabajando por años con mucho sacrificio y dedicación, varios viajando desde las provincias para entrenar en Buenos Aires y el golpe es fuerte. Muy fuerte. En este sentido, la observación de la salud de todos es clave. Y no sólo de la salud física.