Rusia 2018

Enzo, de Pachorra al Zurdo

Sabella y Sampaoli optaron por el mismo futbolista en situaciones extremas, los cuartos de final de Brasil 2014 y la lista para Rusia. ¿Priorizaron el temperamento y la experiencia del volante de River?

Martes 12 de Junio de 2018

Cuando Angelito Di María se sentó en el piso en el estadio mundialista de Brasilia, el 5 de julio de 2014, todas las miradas se posaron en Alejandro Sabella, el DT al borde del campo de juego. Fue antes de la media hora del partido de cuartos de final frente a Bélgica, en el Mundial de Brasil. Alejandro debía elegir al reemplazante del as de bastos del equipo. Di María fue la figura de la clasificación a ese partido que estaba jugando la selección. En el alargue de los octavos ante Suiza, el ex canalla hizo usufructo completo de una asistencia de Messi para ganar un partido que fue mucho más complicado de lo previsto. Argentina jugó muy mal ante Suiza, pero un par de pinceladas suyas y el gol marcaron su desempeño muy por encima de los demás.

No se supo hasta después del choque con Bélgica, aunque se presumía que Di María estaba desgarrado y que se perdería los últimos dos encuentros: nada menos que la semifinal y la final o el choque por el tercer puesto en el peor de los casos.

Habían pasado 24 años de la última vez que Argentina había llegado a una semifinal, en 1990, pero la alegría no era completa en el seno del plantel.

Durante el partido con los belgas, lejos el mejor equipo del Mundial hasta entonces, sólo mejorado parcialmente en la final, Sabella les hizo perder la apuesta a todos los periodistas que especulaban con el reemplazante de Fideo mientras el médico lo atendía primero y hacía las señas de no va más después.

Que Ricky Alvarez, que Augusto Fernández, que Maxi... Pachorra mandó a la cancha al mendocino Enzo Pérez y la sorpresa se transformó en crítica por el prejuicio de creer que el equipo se dedicaría más a proteger el 1 a 0 que ostentaba que a continuar ejerciendo el protagonismo frente a un rival plagado de nombres y escaso temperamento.

El preconcepto arrastraba un desconocimiento de las capacidades futbolísticas del ex Godoy Cruz, con muchas más aptitudes con o sin la pelota que las que se le reconocen.

Pérez estuvo a la altura de las circunstancias y disimuló con mucha jerarquía la ausencia de uno de los jugadores más importantes del equipo. No es un dato menor: sus primeros minutos en una Copa del Mundo fueron en reemplazo de una de las estrellas y por los cuartos de final.

Para la semifinal ante Holanda también se polemizó bastante y se armó una nómina de probables sustitutos de Fideo, pero el DT ratificó a Enzo en el puesto y lo mantuvo casi hasta el final de los 90 minutos. El agotamiento y las necesidades del equipo hicieron que Sabella decidiera prescindir de él cuando el alargue estaba casi pactado dentro del campo de juego.

Para la final ya nadie pensó en reemplazarlo, aunque el affaire Di María-Real Madrid, jamás comprobado, también lo puso en discusión.

La realidad es que Angelito no estaba en condiciones y Sabella volvió a elegir a Enzo, a quien conocía de memoria desde hacía muchos años. Juntos ganaron la Copa Libertadores en 2009, entre otras cosas.

¿Por qué Pérez y no un futbolista de características más parecidas a las de Di María? En el menú de opciones puramente futbolísticas quizás ocupaba el último lugar, pero su capacidad para evadirse del entorno y jugar como si fuera una práctica, sin presiones aunque seguramente las tenía, le daban un plus que Sabella eligió en una instancia medular del último Mundial, en el que la selección llegó hasta la final.

Una situación muy parecida a la de Pocho Lavezzi, increíblemente sustituido en el entretiempo de la final frente a Alemania, habiendo sido, lejos, el mejor argentino del primer tiempo.

Esa característica, la personalidad en definitiva, es un agregado que suma la selección argentina para la competencia que arranca pasado mañana en Rusia.

Sampaoli tomó la misma opción que Sabella. No eligió a un reemplazante futbolísticamente puro para Lanzini, optó por alguien que se insertara rápido y conociera el paño.

De paso fue una forma de pagarle a Enzo su gran actuación en la altura de Quito, en aquel partido en el que los tres goles de Leo evitaron el escarnio.

Seguramente ese es uno de los ítem que convenció a Sampaoli, porque su presencia le agregará al plantel una dosis de temperamento que lamentablemente escasea en un grupo que, si bien tiene unos cuantos nombres diferentes, mantiene la base del equipo que cayó ante Alemania y dos veces con Chile. Y esa saga de derrotas es un peso que suele torcerle el brazo a una generación endeble de mollera.

El presente del jugador de River no es el mejor, pero sus antecedentes en este tipo de disputas son suficientes como para calificar a la convocatoria de acertada.

Lo que demoró Sampaoli en confirmarlo es otra cuestión. Y el hecho de que no juegue de lo mismo que Lanzini, es otro ítem a discutir, pero no tiene que ver forzosamente con una elección desacertada.

Quizás el DT piense que ya tiene en el plantel un reemplazante del volante lesionado y optó por reforzar un sector que no ve completo. ¿Se equivocó al armar la lista entonces? No necesariamente. En estos primeros días de entrenamiento pueden haber sucedido cosas, como la lesión de Banega por ejemplo.

El problema es que la comunicación no es fluida y cualquier especulación termina siendo fundamentada porque la información oficial escasea.

José Pekerman demoró menos de una hora en confirmar a Farid Díaz para reemplazar a Fabra, que sufrió la misma lesión que Lanzini pero en la otra pierna y ahí surgió otra polémica.

¿Dudó Sampaoli, no estaba seguro? Es de esperar que no haya sido así, sería muy preocupante. No parece que haya sido así. Tiempo tenía, y mucho. Reglamentariamente podía esperar hasta el viernes próximo, 24 horas antes del debut, pero no hubiera sido lo más aconsejable.

El presidente de la AFA prometió mejorar la comunicación entre la selección y la prensa para que todos los fantasmas que merodean por Rusia se esfumen rápidamente.

No estaría de más que el Zurdo explique la convocatoria. Lo que abunda no daña.

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