Ovación

Entrada polémica

Las críticas se centraron en la cantidad de protocolos que impidieron que socios ingresaran

Martes 17 de Septiembre de 2019

Una vez más los ecos del clásico no tienen que ver demasiado con lo futbolístico. Con lo que dejó uno y otro equipo. Del empate que se dio una vez más. Casi ni se habla de las faltas que debieron sancionarse con la pena máxima, la presencia de los Rodríguez o el rendimiento de Ribas, quien remplazó a Gamba. Del duelo táctico de Diego Cocca y Frank Kudelka. No, el foco de atención reside en lo que pasó en el ingreso del Gigante. La represión a hinchas con entradas en mano que no pudieron ingresar porque el estadio desbordó (quizás más de lo permitido) y hubo una buena cantidad de protocolos distribuidos. Algo que no sorprende demasiado porque se distribuyen en casi todos los encuentros, pero en el derby un gran número de socios que habitualmente no van esta vez sí lo hicieron. Con todo el derecho del mundo porque pagan su cuota societaria y/o abono, además del bono del día del club.

La historia de las entradas truchas o protocolos es más viejo que el fútbol mismo y sucede en todos los clubes, aunque esto no es justificable. Porque las barras _también agrupaciones partidarias y filiales_, en general, son una de las partes que las obtienen, muchas veces en connivencia con los dirigentes y hasta con las autoridades policiales. No se entiende cómo los que tienen boletos ilegales pudieron sortear los diferentes cacheos que se llevaron adelante antes de llegar al estadio. Por eso nada sorprende. Lo peligroso en todo esto es que no sólo hubo una mayor cantidad de espectadores a lo permitido, sino que tampoco hubo pulmones que se dejan en las tribunas para casos de emergencia.

"Estamos investigando la hipótesis de entradas no oficiales. Para nosotros es muy lamentable porque una de las prioridades es la integridad del socio de Rosario Central", deslizó el presidente auriazul, Rodolfo Di Pollina, con respecto al tema que invadió la ciudad y llovieron las críticas por todo lo sucedido. Y agregó: "Los últimos años habíamos mejorado mucho la calidad de ingreso y egreso del estadio. Esto es un paso atrás".

El papelón vivido una vez más en un derby que, encima, hace años se juega sólo con público local. ¿Para qué tantas reuniones en la semana para organizar los operativos, recorrer las instalaciones del Gigante y las fotos protocolares? De nada sirve cuando no se ataca el foco principal instalado desde hace tiempo y conocidos por todos los que están en el ambiente del fútbol. Sí se actúa con fuerza para que no se ingresen banderas de determinadas medidas porque "están prohibidas", pero se despliega una enorme que cubrió toda la tribuna. Por supuesto que le dio color y folclore al clásico, pero reglamentariamente no se podría ingresar tamaña bandera. Igual, este tema es menor a todo lo sucedido y donde hubo gente que la pasó mal, fue reprimida y hasta recibieron impactos de balas de goma.

Una vez más el espectáculo que debió estar dentro de la cancha se empañó por todo lo que sucedió fuera de la misma. Lo que debe evitarse, pero que no se logra por impericia de diversos actores, sobre todo dirigentes y autoridades de seguridad.

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