Ovación

Engranó muy poco

Central no pudo con el muletto de Lanús y terminó rescatando un punto de la Fortaleza.

Domingo 25 de Febrero de 2018

Prometía un rédito mayor. Sea por antecedentes como actualidad. Esta vez Central se mostró desprolijo. Engranó poco y nada ante un Lanús que le puso a los pibes y casi le termina mojando la oreja. El canalla jugó por instantes a remolque del plan diseñado en casa. A eso hay que sumarle que escribió un leve signo de interrogación a la hora de hacer lectura a su juego. El 1 a 1 final estuvo acorde a lo que mostraron los dos a lo largo de la desteñida jornada en el sur bonaerense. Quizá, lo más significativo para el canalla es que sigue sumando en su lucha interna por meterse al final de la campaña en la Copa Sudamericana.

   Nada por aquí. Nada por allá. Así terminó siendo la primera mitad. Claro que hubo algunos flashes interesantes. Tan espontáneos como efímeros. Dos equipos que no tenían nada que envidiarse. Y eso que Central, desde el marco teórico, tenía mucho más nombres que ese puñado de pibes que salieron a defender como gladiadores la casaca granate en una despoblada Fortaleza.

   Lanús tiene la mente puesta en la Copa Sudamericana. Por eso ayer le puso un muletto al canalla. Pero los auriazules carecieron de capacidad de resolución para sacarle jugo a esta gran oportunidad que se les presentó en la góndola bonaerense.

   Los soldados de Leo Fernández tenían el reloj biológico en otro uso horario. Salieron como dormidos a afrontar este importante desafío. Gateaban en la cancha más que hacer pie. Al menos en gran parte del inicio. Y así, para un equipo que tiene aspiraciones internacionales, no pasará seguro de la frontera de nuestro país si conserva esa postura.

   El dueño de casa sacudió la modorra en algunas ocasiones. Aunque la más clara de las tres chances que diseñó fue sobre la media hora. El pibe Tomás Belmonte sacó un misil seco, pero Ledesma estiró con alma y vida su pierna izquierda y alcanzó a desactivar el recorrido, que tenía destino de red.

   Claro que antes Central se las rebuscó para poner el jaque a Esteban Andrada. No es que se hizo el distraído y miraba de reojo lo que pasaba en cancha mientras veía cómo el rival dominaba sin piedad y con mucho corazón. Todo lo contrario. Intentaba activarse y hacerse el patrón del juego.

   Tuvo cuatro situaciones claras. La primera vía un cabezazo de Zampedri, quien hizo lucir al arquero. Trascartón fue José Luis Fernández quien casi inaugura el score a los nueve minutos. Después llegó el disparo sin polenta de Lioi. Y la más destacada fue la que protagonizó Lovera a los 29' con un bombazo que rozó el palo granate.

   En líneas generales los dos equipos no mostraron mucho más. No podían. O no sabían. Estaban tan parejos que aburrían con el juego que intentaban desplegar en medio de muchas imprecisiones colectivas. Sea de un bando como del otro. El descanso fue lo mejor que terminó pasando para todos. Sea jugadores como hinchas.

   Claro que el segundo tiempo mostró tres minutos tan frenéticos como desconcertantes. Antes del cuarto de hora Lautaro Acosta se filtró y esforzó como laucha para cabecear un centro de Moreno que terminó en gol. Era el 1 a 0 del recién ingresado para sorpresa de propios y extraños.

   Pero la respuesta no tardó casi nada en llegar. Quizá en el momento menos pensado llegó el empate auriazul. En medio de los festejos locales, Maxi González decretó el

1 a 1 con un polémico cabezazo que vulneró toda resistencia granate, aunque el arquero Andrada también colaboró un poco para que el canalla termine rasguñando un puntito.

   Cuando restaban siete minutos para el campanazo final, Ruben aceleró e hizo la personal. Sacó un remate cruzado que dejó atónitos a los locales durante unos segundos. Todo quedó en la nada. Como cuando Camacho se comió su momento a los 88' al entregarle la pelotita casi a las manos al arquero.

   Luego llegó el momento de bajar la persiana, de abrazarse y repartirse un puntito para cada uno, en una jornada desteñida desde lo colectivo para el canalla porque tenía frente a sus narices a un puñado de pibes.

Rapallini acertó en la mayoría de las polémicas

En un partido de a ratos frenético, algunas jugadas no pasaron desapercibida porque hubo quejas. Algunas de parte de los jugadores de Lanús y otras de los canallas. Los que más protestaron fueron los locales, especialmente porque hubo un gol anulado (había convertido el Laucha Acosta). Después de ese momento, en cada maniobra que podía despertar una mínima protesta los propios futbolistas y los hinchas locales las hicieron. En líneas generales Fernando Rapallini acertó con las jugadas que pudieron haber cambiado el rumbo del partido.

Una de las primeras se dio en el primer tiempo, cuando mientras el Loncho Ferrari se arrimaba al área por derecha, Herrera abrazó a Zampedri y no lo soltó hasta que la pelota, y también la mirada de Rapallini, empezaban a viajar hacia él. La que más protestas dejó fue el gol anulado a Acosta (23' del complemento), pero se vio claramente que cuando Ledesma quiere salir a cortar el tiro de esquina hay un toque de Herrera sobre él, que lo desestabiliza. Fue lo que rápido marcó el juez cuando apuntó a la línea de sentencia cobrando la falta.

Cinco minutos más tarde todo el estadio pidió falta de Camacho sobre Di Renzo, que no fue. Y a los 88' Ruben reclamó un toque abajo de Herrera (hubo contacto), pero la jugada quedó en la nada porque Camacho siguió con la pelota y quedó de cara al gol (remató débil y contuvo Andrada). Igual Rapallini no consideró volver atrás con la jugada porque entendió que no había sido infracción.

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