Ovación

"En Uni somos todos laburantes"

Universitario apostó al trabajo, tuvo adaptabilidad y supo potenciar sus virtudes. Así se consagró campeón en M19.

Martes 09 de Octubre de 2018

Pasó mucho tiempo para que Universitario pueda festejar en una división juvenil. La última vez fue con el bicampeonato que consiguió en M15 y M16 en 2001 y 2002, respectivamente. Ahora la M19 académica rompió la racha y pudo dar la ansiada vuelta olímpica tras imponerse en los tres partidos del Final Four. Ignacio Todaro, con 83 puntos, fue el goleador del equipo en el torneo y Francisco Argiroffo el tryman con 8 conquistas. "El Final Four fue muy parejo y sinceramente creo que tuvimos esa cuotita de suerte que todo campeón tiene que tener. A Jockey de Venado Tuerto, un equipo que para los chicos era un karma, le ganamos por dos puntos y ellos fallaron una conversión en el final, si no ese partido lo empatábamos. A Jockey, también en los últimos minutos, le marcamos un penal por el que pasamos a ganar por ocho y lo dejamos sin bonus y ante GER, también en el cierre, ellos fallaron una conversión, que si la metían perdíamos el partido", se sinceró Juan Ignacio Rivas, entrenador del equipo junto a Juan Manuel López y Diego Alessandría.

"El plantel es corto. Arrancamos con una lista de 30 jugadores, de los cuales había dos o tres que estaban lesionados y sabíamos que no los podíamos contar en todo el año. Todos aportaron su granito de arena desde su lugar. Quizás hubo algunos jugadores que no jugaron mucho, pero fueron tan importantes como los que entraron a la cancha. Sin ellos no hubiese sido lo mismo", contó Juan Manuel López.

"Desde hace unos años, en el club los entrenamientos se diseñan en bloque, así por ejemplo los planteles de M17 y M19 practican juntos para tener más gente. Esto es porque al no tener tantos jugadores podés armar dos equipos y hacer una buena oposición", destacó Rivas y luego completó la idea diciendo que "internamente el plantel era bastante desparejo y hubo que trabajar bastante para que los nuevos pudieran engranar con el resto".

"La asistencia a práctica fue bastante buena e hicimos hincapié en el tema del gimnasio. Para nosotros era fundamental que vayan porque en nuestro juego lo primordial era la defensa y si no estás bien entrenado, una defensa no puede soportar setenta minutos. Hubo muchas lesiones por contacto y la mayoría de los lesionados fueron chicos que no se venían entrenando bien y el nivel de exigencia de este año les jugó en contra", destacó López.

"En cuanto al juego intentamos hacer un juego fluido, de muchos pases, pero lo primero que empezamos a trabajar fue la defensa. Los chicos sabían tacklear pero no tenían un sistema defensivo, tackleaban duro pero no sabían cómo cubrir la cancha o cómo presionar, por ejemplo. Ese fue el primer ladrillo que en realidad pusimos el año pasado. Este año fue un poco como mezclar y dar de nuevo, porque los chicos que venían de abajo no la tenían tan claro", explicó Rivas.

"Eso, al principio, no estaba tan aceitado y nos llevó un par de partidos. Para colmo los primeros partidos fueron ante Jockey, GER, Plaza y Duendes, que fueron durísimos. Lo bueno es que pudimos hacer una rotación de jugadores para que pudieran jugar todos. Sinceramente no nos interesaban los resultados pero queríamos ganar al menos uno de esos cuatro para que los chicos no se caigan tanto de la cabeza. Igual, cuando la defensa empezó a funcionar, empezamos a andar mejor y nos marcaron muy pocos puntos en los partidos", coincidieron.

"En el torneo fuimos de menor a mayor. Hubo muchas lesiones durante el torneo y los suplentes que entraron lo hicieron mejor o igual que los que estaban jugando de titular. Y eso fue muy bueno, porque los reemplazos fueron favorables, impulsaron al equipo hacia adelante", resumió Rivas.

"En cuanto al campeonato en sí fue muy parejo. No hubo partidos en los que un equipo ganara por paliza. Lo que notamos es que el nivel de contacto y de destrezas que tuvo el torneo fue muy alto... fue similar al que se puede ver en reserva", comparó luego el entrenador.

A las razones del campeonato, Juan Manuel López las explicó en pocas palabras: "A pesar de que individualmente hay chicos con distintas realidades, el grupo se manejó siempre de manera homogénea. El rugby los unió. Eso sumado a la pasión que tuvieron por la camiseta, al sentido de pertenencia, marcó una diferencia. En Universitario no tenemos estrellas, somos todos laburantes con muchas ganas, que queremos que al club le vaya lo mejor posible".

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