Ovación

En tu cara y en tu cancha

El periodista especializado en deportes Ezequiel Fernández Moores presenta su libro "Juego, luego existo. Escribir el deporte", en la Feria del Libro de Rosario

Jueves 30 de Mayo de 2019

En ningún momento de esta nota el entrevistado dijo la frase del título. Es más, Ezequiel Fernández Moores, de 61 años, 40 de periodismo, escritor, con ocho coberturas de mundiales en su haber y poseedor de un celular desde hace muy poco tiempo, cuando habla no tiene una pizca de provocador, sino más bien un casi extinguido perfil bajo. Pero cuando dice y escribe, donde sea y ante quien sea, incomoda y no lo hace con el diario del lunes sino mucho antes. Para comprobarlo, basta leer su último libro "Juego, luego existo. Escribir el deporte" (Editorial Sudamericana), que presentará el sábado próximo a las 18.30, en la sala B de la Feria del Libro de Rosario (Centro Cultural Fontanarrosa). Allí compartirá escenario con Andrés Burgo, autor de "La final de nuestras vidas" (sobre la Copa Libertadores 2018).

El encargado de elegir el material del libro de Fernández Moores fue su amigo y colega Alejandro Wall. Fue quien compiló apenas 55 artículos y más de 40 extractos; historias con comienzos que agarran a cualquier lector de la solapa y no lo suelta, y donde aparecen relatos llenos de humanidad. Está la primera nota a Carlos Reutemann y relatos sobre Maradona, Messi, Riquelme (con un final exquisito), Pep Guardiola, Bielsa, Ginóbili, Muhamad Alí, Monzón, Tyson, Ayrton Sena (con unas primeras líneas imperdibles), Serena Williams y Martina Navratilova. También aparecen los gobernantes de facto Jorge Rafael Videla y Carlos Lacoste y Julio Grondona, Macri, Arribas, Scioli, Cortázar y Fontanarrosa, entre tantos otros.

En uno de los prólogos se relata que en 2009, Fernández Moores participó de un congreso en la Universidad de Coventry, frente a académicos, periodistas, deportistas, historiadores y dirigentes ingleses. Y allí en su propia cancha les dijo que ellos se quejaban de la Mano de Dios y hablaban de la viveza criolla argentina y del fair play, pero se olvidaban del gol fantasma de Inglaterra en el Mundial de 1966 y les muestra, en su propia cara, otros que ellos hicieron con la mano.

Con la misma frontalidad hizo en 2012 una pregunta que se lee también en el libro: "¿Por qué no investiga el periodismo deportivo?". Y responde. "La nuevas tecnologías son una herramienta formidable. Pero han precarizado condiciones de trabajo. Algunas empresas aprovechan para sacarse de encima a los periodistas más veteranos. A los que escriben noticias, no chimentos. A los que suelen leer más libros que Facebook. A los que proponen dudas en lugar de vender certezas. A los que se niegan a flexibilizarse. A los que después de un partido privilegian la crónica a un tuit. A los que eligen decirlo bien antes que primero, como dice el colega colombiano Germán Castro Caycedo, a los que se oponen a que su nuevo jefe sea un gerente de márketing”.

Ese texto no perdió vigencia.

Es visceral, surgió en un congreso donde estaban los más grandes popes del periodismo de investigación en Latinoamérica. Todos se iban colgando medallas sobre lo que investigaban y las consecuencias de sus investigaciones y volcaban una empatía muy grande con los medios con los que trabajaban: discursos muy inflados de pecho por lo que puede hacer el periodismo como pilar de las democracias modernas. Y la verdad que discuto mucho eso, creo que el periodismo es un factor de poder no ingenuo en las democracias modernas. Está bárbaro investigar y mucho de lo investigado es buenísimo, pero tengamos en cuenta que cuando el gobierno no está en línea con los intereses de nuestros medios no tenemos facilidades para hacerlo.

¿Y al periodismo deportivo por qué le cuesta investigar?

Porque fue concebido para entretener y esa es la función que los medios pretenden de él como más importante. Colegas hay extraordinarios en muchísimos lugares y con menos chance de figuración. Creo que para a informar con la mayor profundidad posible hay que hacerlo sobre todos los actores del poder, no sólo con los que no nos gustan, si no sucede como alguna vez me dijo alguien, que investigar al juez de línea de la D es más fácil. Se trata de investigar de un modo más honesto y no de proteger más los intereses de los medios para los que trabajamos que los intereses de la gente. Claro que ahí hay un problema, porque muchas veces ya ni sabemos quiénes son los dueños de los medios porque la economía se ha concentrado. Es complejo leer hoy los medios y a mí me gusta que la gente desconfíe, me gusta que nos critiquen. ¿Nosotros podemos hablar de todo y somos intocables? Me parece de una impunidad e inmunidad peligrosa.

En el libro hay una nota de 1988 en la que usted retrata a Scioli como un campeón casi sin rivales y una a Macri, de 2007, que dice que encontró en Boca algo más que fútbol. No parece simple anticipación...

Me gusta curiosear por qué la política se mete con el deporte. La experiencia indica que no es sólo amor a lo deportivo sino a la visibilidad, a los negocios y a los votos que genera el deporte. Cuando Macri gana la presidencia de Boca, ya Ambito Financiero tituló: "Nace un proyecto político". Yo no me puedo hacer el distraído ante algo así, si pasa un elefante blanco delante mío, me gusta mirarlo. Entonces esos trabajos parecen anticipatorios, pero tienen mucho de olfato, de seguir la intuición de uno. Si oliste algo hay que buscar el petróleo allí, puede ser que no lo haya, pero si lo oliste, buscalo.

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