Ovación

¿En qué te has transformado, Marcelo?

Bielsa dio una muestra más de su odio a la prensa. "La compañía de ustedes siempre es despreciable", les dijo a los periodistas en una conferencia en Lille.

Viernes 22 de Septiembre de 2017

Domingo 29 de diciembre de 1991. Marcelo Bielsa ingresa caminando muy rápido al hospital Italiano por la calle Entre Ríos y se dirige directo al ingreso de neonatología. Transpirado por el calor y el trajín, el por entonces entrenador de Newell's saluda a todos y cada uno de los padres que tienen a sus bebés recién nacidos en terapia con cuadros muy diferentes. De sencillos a irreversibles. Todo el mundo cree que su segunda hija, recién nacida también pero salida de neo unos días antes, tuvo una recaída. Por suerte no. "Vine a preguntarles qué les dijeron en el informe", les dice a los papás que le agradecen y le cuentan. Había sido una semana de convivencia dura. Laura, su esposa, una dulce de aquellas, había dado a luz a la segunda hija del matrimonio y la bebé había estado internada unos días en neonatología. En esos días Marcelo pasaba muchas horas gastando el tiempo a la espera de respuestas. Sabía perfectamente lo que significaba un informe para los papás, casi todos primerizos. Casi la vida misma. Un parte pasadito el mediodía y otro después de las 19. Tras el informe el lavado de manos con el espantoso olor del pervinox que todavía hoy remonta a aquel drama y la visita al bebé, al que, salvo excepciones, apenas se podía acariciar. Y después del mediodía a esperar hasta las 19. Y después de la nochecita a aguantar hasta el otro día. Que el tiempo pase y que no sea nada. Que el informe diga por fin que llegó el alta, la palabra mágica. Las tardes calurosas en el patio de la virgencita de la maternidad eran fuertes. De contención mutua. Los días se pasaban como se podía. Marcelo había sido uno más del grupo y aquel domingo ingresó tan angustiado como antes de que su niñita se fuera de alta. El, como todos, quería el alta de todos. Son experiencias intransferibles que forjan la personalidad y robustecen la escala de valores.

De aquel Bielsa a este. Es difícil encuadrarlo. A este lo gana el odio, el rostro irascible, la confrontación. ¿Qué es lo que pasó en el medio para que aquel ser humano exponga groseramente su buen nombre y honor en una conferencia de prensa sólo por odio? ¿Cuál es el mal que le hicieron los periodistas para que los odie? ¿Fueron todos Marcelo? ¿Fuimos todos? ¿En qué te has transformado Marcelo? ¿En qué te han transformado?

"Del mismo modo que el oficio de ustedes, cuando no hay victoria, es imaginar el peor escenario y darlo como verídico... Entonces el oficio de ustedes es ese. Cuando hay riesgo, convertirlo en catástrofe y cuando hay prosperidad acercarse al próspero. Por eso la compañía de ustedes siempre es despreciable... ¿Usted cree que esto es un conflicto? Mire, para que haya un conflicto, yo tengo que atribuirle a cualquiera de ustedes la potestad de enfrentarme con ustedes. Hago simplemente esto para desenmascararlos a todos ustedes frente al público. Hago esto para que el público sepa quiénes son ustedes. No a todos eh, hay excepciones en esto".

Es Marcelo después de la última conferencia de prensa y en medio de una situación difícil de Lille, de floja campaña. También dijo que no se irá salvo que lo echen. Pero lo que se trata aquí es otra cosa.

De aquel Bielsa a este. ¿En qué te has transformado Marcelo? ¿En qué te han transformado?

Un lunes a la noche, madrugada de un martes en realidad, de 1994. Bielsa llama a la casa de un periodista. "Hola... ¿Vos le podrías transmitir a las autoridades del diario que yo no quiero nada. En todo caso que con lo que pensaban pagarme compren pelotas para el club... Acordate, no te olvides. Chau, hasta mañana". Marcelo había sido contratado por La Capital para que opinara durante la disputa de la Copa del Mundo de Estados Unidos. ¿Podría imaginarse hoy su relación cuasi laboral con un medio de prensa? Imposible. Eran otros tiempos, era otro Bielsa, también los medios eran diferentes.

"Sé lo que se sufre cuando se pierde, he peleado el descenso, fui protagonista del peor fracaso de la selección argentina. Soy un especialista cuando se trata de asumir momentos difíciles". Todo cierto Marcelo, hay constancia de ello. Una de las primeras personas que habló de fracaso tras la eliminación en Corea-Japón fue Rafael Bielsa. No podía ser de otra manera para un Bielsa: al pan pan y al vino vino. Sin pelos en la lengua. También sin odio. ¿En qué te has transformado Marcelo? ¿En qué te han transformado?

A principios de 1998, un periodista de este diario es enviado a la concentración de Vélez, que a los pocos meses sería campeón, a entrevistar al DT de ese equipo: Marcelo Bielsa. La cita era a las 4 de la tarde. A esa hora Marcelo estaba al lado del portero del paradisíaco predio de Don Torcuato para avisarle que esa persona que llegaba tenía un encuentro con él. Obsesivo siempre, cordial, compulsivo, extraordinario declarante, muy superior a la media normal; un entrenador sublime según la mayoría de los futbolistas que estuvieron bajo su conducción. No es casualidad el nombre del Coloso. Bielsa es responsable de un cambio de paradigma en el clásico rosarino. Aquel puñado de horas sirvieron para aprender cómo se puede definir a una persona con un par de palabras. "Chilavert es un futbolista que convive perfectamente con el ahora o nunca", dijo sobre su arquero por entonces. Genial el Loco, aquel Loco. Brillante.

"No es conveniente lo que estoy haciendo ahora, pero hace muchos años que me irrita el daño que hace este tipo de gente. No es personal, pero tienen un procedimiento destructivo, que no busca otra cosa que no sea el conflicto... Supongo que el historial del periodista debe responder a esa intención de dividir y friccionar. Es su forma básica: sin capacidad apela al amarillismo". Respuesta del 25 de agosto último a un periodista de L'Equipe.

Bielsa le da mucha más importancia de la que declama a la prensa. Es una de las pocas formas de entender su encono que probablemente haya nacido al poco tiempo de haber asumido en la selección argentina. Marcelo sostenía que el diario deportivo Olé, cuyo primer ejemplar salió en mayo de 1996, había llegado para arruinar el ejercicio de la profesión. Y evidentemente esa grieta se fue expandiendo hasta el odio que le genera hoy afrontar una conferencia de prensa.

De aquel Bielsa a este. Es difícil encuadrarlo. A este lo gana el odio, el rostro irascible, la confrontación. ¿Qué es lo que pasó en el medio para que aquel ser humano exponga groseramente su buen nombre y honor en una conferencia de prensa sólo por odio? ¿Cuál es el mal que le hicieron los periodistas para que los odie? ¿Fueron todos Marcelo? ¿Fuimos todos? ¿En qué te has transformado Marcelo? ¿En qué te han transformado?

No es corporativismo Marcelo. Es desilusión.

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