Ovación

En poco tiempo, el delantero de Newell's Boyé se ganó el reconocimiento del hincha

El atacante nacido en San Gregorio, Santa Fe,  que hoy cumple 20 años, se asienta en un rol importante. Le falta más gol pero es figura por guapo, gambeteador y asistidor. 

Domingo 28 de Febrero de 2016

Se instala la idea de que le falta gol. Quizás la estadística apuntale el dato. Quizás las situaciones que no pudo concretar ante Unión lo refrenden, pero cada vez cobra más importancia la figura de Lucas Boyé en Newell’s. El delantero nacido en San Gregorio, Santa Fe, que hoy cumple 20 años y fue el más joven entre los 28 que estuvieron el viernes en cancha, se ganó el reconocimiento, porque desde su debut en el clásico caliente del torneo pasado en Arroyito, donde fue figura, hasta ayer siempre la guapeó, la peleó, obligó y hoy por hoy se transformó en jugador clave en la ofensiva leprosa. En ese contexto, Diego Osella en su debut en el Parque hizo la lógica: lo puso en tándem con Ignacio Scocco y aliviaron el ambiente para crecer.

Las cosas hay que ponerlas en su justo lugar. Boyé llegó a Newell’s en la semana previa a Central, donde todo el club era un hervidero, y se la bancó con apenas 19 años. Más allá de que traía 25 encuentros en River (2 goles), pocos de titular, no hay que olvidarse de que es un pibe. Y que no sólo ese domingo en Arroyito fue el mejor, sino que siempre jugó en consecuencia y fue clave en muchos goles.

Frente a Estudiantes, uno de los mejores partidos con Bernardi, en La Plata, Boyé convirtió su primer gol en Newell's al minuto de cabeza. Y en el arranque de este campeonato, le dio ilusión de empate en San Juan, marcando en adicional de afuera del área.

Boyé tuvo varias ocasiones el viernes en el Coloso: un cabezazo solo en el área chica apenas alto, tras asistencia de Formiliano, después de una apilada brillante por derecha que terminó con su zurdazo arriba del travesaño. Al toque ensayó otro remate con zurda desde la medialuna que se fue rozando el palo izquierdo. En el complemento, peleó y ganó en el medio, corrió hasta el área y el derechazo fue débil. Pero su acción más importante terminó en el gol de otro, de Scocco, que para Newell's vale igual: la paró de pecho en el medio, giró en una contra furiosa y mostró toda su inteligencia para amagar que enganchaba hacia adentro y rápidamente de zurda dejar mano a mano a Nacho con Nereo Fernández, para el 1 a 1.

Por eso Boyé se hizo importante en la generación de peligro y en la asistencia. En otro gol de Scocco, también en un 1 a 1, pero ante Lanús en el Coloso, y en el de Maxi Rodríguez a Boca hace una semana, fue clave.

Es cierto que su currículum habla de 2 goles en 1.044 minutos en Newell's, y que algunos jugadores más cuestionados que han pasado por la institución tenían en ese punto un mejor promedio (caso Martín Tonso, por ejemplo), pero no hay dudas de que Boyé viene aportando en muchos otros aspectos, y no sólo en el de asistidor. En otro tipo de números, como los puntajes Ovación, se reflejan su importancia, siempre preocupando a las defensas rivales.

Fue figura del partido en el clásico 2015 de la 24ª fecha, en su debut con apenas 2 entrenamientos encima. Dos partidos después compartió el distintivo con Ezequiel Unsain, y lo mismo en el triunfo ante River que cerró el campeonato en el Monumental, en este caso con Maxi Rodríguez. En ese torneo, Newell's sumó en todos los partidos, excepto en el único que faltó, el 0-5 con Nueva Chicago porque antes sufrió una tonta expulsión ante Huracán.

Sin embargo, otros puntajes menores fueron también de gran significancia porque al equipo le fue mal. En la debacle del inicio de este campeonato fue el único que se salvó en San Juan, lo mismo en la derrota ante Central que le siguió. O en la goleada sufrida en La Bombonera. Boyé no paga todavía con muchos goles pero se la banca con actuaciones convincentes.

 

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