Martes 25 de Julio de 2023
No fue una derrota más, otro trago amargo en la magra campaña de visitante. La caída ante Boca, más allá del escueto 2 a 1, significó un duro golpe para Newell’s. Porque fue una de las pocas veces en el torneo que se entregó mansamente al rival con mucho partido por delante. Hubo un tiempo, el segundo, que estuvo casi de más. Ya que tras el gol de Medina no hubo respuestas de ningún tipo. Y por ello el foco y la preocupación del DT deberá estar en recuperar el espíritu combativo que siempre trató de imponer, más allá de jugar mejor o peor.
A Newell’s se le viene el desafío más importante del año, el cruce de 8º ante el Timao por la Sudamericana. Y no hay margen de error, ni espacio para no batallar los 180 minutos a todo o nada. No puede repetir un rendimiento individual y colectivo tan flojo como ante Boca. Y justo la Bombonera era una buena medida para calibrar la maquina leprosa pensando en el Arena Corinthians de San Pablo. Porque el Timao es un grande de Brasil, el marcó también será hostil y el rival saldrá con todo a pesar de que hasta acá no le dio prioridad a la copa.
Por eso Boca era una excelente medida, pero todo salió patas para arriba. Hoyos falló y la defensa fue endeble, en especial por la banda de Mosquera que sufrió con Barco. Sforza no contuvo a Medina y arriba Aguirre, siempre el más desequilibrante, no pudo nunca darle rienda a su carretel de gambetas.
Por ello se encendió la alarma en Newell’s. Queda el cierre de la LPF con Talleres, que puede ser buen revulsivo previo. Luego no hay margen para nada.