Ovación

En la previa al clásico, Central lo dio vuelta con actitud tras ir perdiendo con Boca

Central construyó un triunfazo. El canalla, en base a coraje y una ráfaga de efectividad en los últimos veinte minutos, dio vuelta el resultado y venció 2 a 1 al xeneize con tantos de Niell y Donatti.

Jueves 03 de Abril de 2014

Central construyó un triunfazo. Se regaló una victoria enorme ante Boca. Se rehizo cuando el trámite venía muy torcido y a puro coraje, amor propio y valentía supo dar vuelta el resultado adverso para imponerse con absoluta justicia y desatar el delirio de sus hinchas. Lo ganó porque nunca se rindió, ni ante el grosero error arbitral de Rapallini y sus colaboradores en la primera etapa, que posibilitó la apertura de Gigliotti en clara posición adelantada. Tampoco flaqueó cuando salió lesionado con lágrimas en los ojos Cachete Acuña. Y menos se entregó en los pasajes sostenidos de imprecisión colectiva que martirizaron a los de Russo. El Canalla siempre fue al frente en busca de protagonizar su propio destino. Y el premio de no claudicar jamás tuvo su gran recompensa en los últimos 20 minutos del encuentro, después de que la visita se había devorado un par de contras netas. Así llegó la puñalada de Franco Niell, la gran figura de la tarde, para decretar el empate y enseguida la arremetida con clase de Alejandro Donatti para acertar el segundo, poner la casa en orden y decretar un festejo interminable en el Gigante.

Fue una victoria de un valor inconmensurable no sólo por la estatura de la camiseta que había enfrente, sino especialmente de cara a la que habrá que enfrentar el domingo en el Coloso cuando se juegue el derby rosarino. Ayer la gran virtud de Central fue no sentirse vencido en los pasajes desfavorables. Arremangarse ante la falta de puntería en los pases y luchar cada pelota como si fuera la última. Con estos argumentos y algunos destellos de efectividad en los últimos metros sacó adelante un partido de esos que valen más que tres puntos. Porque el Canalla ahora llega entero al domingo más importante del año.

Claro que la historia ante Boca no arrancó de la mejor manera. El primer tiempo fue demasiado ordinario. Central tuvo un bajísimo rendimiento individual y colectivo y jamás logró sostener con regularidad las riendas del trámite. El Xeneize tuvo mayor tenencia, aunque siempre en cámara lenta y previsible. En este contexto de dos equipos en cortocircuito futbolístico, la visita pegó primero. El minuto 13 fue la yeta para el dueño de casa. La defensa se durmió, Sánchez Miño lanzó el centro por la izquierda, la peinó Insúa y en clara posición adelantada la empujó al gol el Puma Gigliotti. Un grosero error del asistente Diego Bonfa, pero 0-1 al fin.

Central no reaccionaba. No engranaba. Encima le tiró el posterior a Acuña y debió salir. Pero el ingreso de Niell fue una inyección de pimienta ofensiva. Porque a los 39', en la primera llegada neta auriazul, un pase atrás del Enano encontró la entrada a la carrera de Abreu, que levantó el remate de cara a Orion.

En el arranque del complemento Jonás Aguirre exigió los reflejos del uno xeneize con un disparo que tenía destino de red. Enseguida lo perdió Gigliotti con un tiro apenas desviado tras una contra. A continuación Gago prendió cartucho y le reventó el travesaño a Caranta. Y en los últimos veinte minutos Central dio vuelta la historia tras los ingresos auspiciosos de Medina y Becker. En base a sacrificio y buenas combinaciones ofensivas llegó el empate de Niell, tras pase de Abreu, y el posterior 2 a 1 que clavó Donatti, cuando la pelota quemaba en el área de Boca y Niell inventó un taco delicioso.

Fue victoria canalla. Tres puntos de oro para todas las tablas. Y el mejor envión de cara al clásico. Un miércoles redondito para Central, en el día donde el país recordó a los cada vez más héroes ex combatientes de Malvinas.

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