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En el peor momento de su historia, Central define su verdadera lucha

Rosario Central está muy lejos de los objetivos que se trazó cuando arrancó la temporada en la B Nacional. Los anhelos de regresar a la máxima categoría del fútbol argentino están chocando contra la cruda realidad que indican los números.

Martes 22 de Febrero de 2011

Rosario Central está muy lejos de los objetivos que se trazó cuando arrancó la temporada en la B Nacional. Los anhelos de regresar a la máxima categoría del fútbol argentino están chocando contra la cruda realidad que indican los números. Ya transcurrió más de la mitad del torneo (55%) y el conjunto canalla rescató una pobre cosecha de 27 unidades sobre 63 (43%). La línea de juego no aparece, los resultados no son los pretendidos y los problemas se van acumulando. En los próximos partidos, puede definir si logra recomponerse para pelear por el ascenso o si sigue atado y comienza a correr riesgos de otra naturaleza. Su suerte, está en sus manos.

Central marcha décimo en la tabla, a 11 puntos del puntero que es Rafaela (38), a 9 del segundo que es Unión (36) y a 8 de los equipos que están en zona de promoción para subir que son San Martín (SJ), Atlético Tucumán e Instituto (35). Con tantos equipos arriba, los de Arroyito necesitarían varias fechas de las 17 que restan para descontar y alcanzar al menos la promoción.

Sin protagonismo

No quedan dudas que, desde lo deportivo, Central está pasando por el peor momento de su historia en los más de 70 años que participa en los torneos de AFA. Su presente está lleno de complicaciones y el futuro es un gran interrogante. Así, es cada vez más difícil que pueda repetir los rendimientos que tuvo en sus tres pasos anteriores por el ascenso. En 1942, 1951 y 1984 siempre fue protagonista y no tuvo problemas para subir. En cambio, en esta temporada, nunca en las 21 jornadas que lleva el torneo pudo estar entre los dos primeros de la tabla. Es verdad que el equipo de Rivoira todavía tiene chances de meterse entre los cuatro primeros, pero en este caso no es por méritos propios sino por la gran irregularidad que existe en este campeonato.

Los dos encuentros que vienen (Belgrano de local y San Martín de Tucumán de visitante) pueden dar un diagnóstico más certero de las chances canallas para las últimas 15 fechas del torneo. Entrando en comparaciones con años anteriores, si gana ambos compromisos mantendría sus posibilidades para ascender a primera división, o al menos para llegar a una plaza de promoción. Vale destacar, por ejemplo, que Unión y Belgrano de Córdoba en 2007/08 jugaron la promoción con 56 unidades (ver aparte). Y los ascensos directos fueron para San Martín de Tucumán (66 puntos) y Godoy Cruz (65).

Otro antecedente que alimenta la ilusión canalla si el campeonato mantiene esta paridad, es el caso de Rafaela en 2009/10. La Crema en la fecha 21 sumaban 30 puntos y estaba a 13 del puntero San Martín de San Juan (hoy Central está a 11 del líder), y a ocho de All Boys que estaba cuarto. Y a fuerza de victorias pudieron jugar la promoción que perdieron ante Gimnasia La Plata.

Pero los números son llamativos. Hoy los canallas están más cerca del último puesto que de alcanzar una promoción para subir. Y nunca un equipo que en la fecha 21 estaba décimo, como está el equipo de Rivoira, pudo jugar una promoción para ascender.

Los próximos dos partidos encierran una gran importancia. De ganarlos, Central mantendría sus chances de ascender. Pero dos derrotas lo podrían condenar matemáticamente a tener uno de los cuatro peores promedios. Por eso, si sufre dos caídas, puede terminar la fecha 23 en zona de promoción con la B Metropolitana. Las luces de alerta están encendidas. Si como dice Rivoira, el problema de Central es Central, las claves para salir de este mal momento están adentro.

Datos: Carlos Durhand

Rivoira todavía no le encontró la vuelta

Las estadísticas no le brindan un guiño positivo a Central en la B Nacional. Tampoco acompañan al ciclo de Rivoira ya que desde que el Chulo tomó la conducción técnica en Arroyito, sus dirigidos jugaron 9 partidos de los cuales ganaron 3, empataron 2 y perdieron 4. Es decir, sacaron 11 puntos de 27, uno menos que lo que había recolectado Merlo, quien en sus primeros 9 juegos logró 12 unidades producto de 3 triunfos, 3 igualdades y 3 derrotas.

 La necesidad de cambiar

La dolorosa derrota en San Juan cambió el escenario. Ya nada está seguro en el búnker canalla. Ni siquiera el sistema a utilizar el sábado, a las 17.05, ante Belgrano en el Gigante, por la 22ª jornada de la B Nacional. Las malas presentaciones en el arranque del año obligaron a Héctor Rivoira a poner sus certezas tempranamente bajo la lupa del replanteo, y las dudas se irán disipando con el correr de las prácticas. Luego de la jornada libre que tuvo ayer, en la mañana de hoy el plantel arrancará la parte más intensa de los entrenamientos de la semana en el country de Arroyo Seco. A partir de ahí, el técnico irá delineando la formación que recibirá al Pirata en Arroyito.

Lo único seguro es que el lateral peruano Roberto Guizasola no podrá actuar por la infantil tarjeta roja que recibió en San Juan. En el abanico de alternativas aparece primero Diego Chitzoff, quien fue su reemplazante ante San Martín. Otra chance, un poco más lejana, es que utilice a Omar Zarif, quien el sábado pasado quedó afuera del banco de suplentes.

Ante el desequilibrio que mostró el equipo en San Juan, no sería extraño que aparezcan variantes tácticas y de nombres. El conjunto auriazul tuvo problemas para atacar y también para defender, así que el cuerpo técnico está buscando una estructura de contención que lo aleje de las inseguridades. Por ahora, todo corre en el terreno de las especulaciones. Rivoira sabe que Central se juega mucho en el próximo partido y no quiere más pasos en falso.

Los auriazules trabajarán toda la semana por la mañana en el country, salvo el viernes que lo harán en el turno tarde y luego quedarán concentrados.

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