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En el Gigante, fue un punto para el canalla que lo obliga a recalcular otra vez

Central ganaba, pero no supo mantener la ventaja. Unión llegó al 2 a 2 en el Gigante en un partido en el que la visita se sintió, por momentos, más cómoda que el equipo del Kily

Martes 22 de Diciembre de 2020

El punto ante Unión invita a reflexionar que aún sigue verde esta versión de Central. Unión lo expuso en varios pasajes en el juego. Así y todo el canalla estuvo a punto de quedarse con los tres porotos en la segunda presentación de la zona A de la fase Complementación. Pero la balanza de la justicia se equilibró. Aunque el 2 a 2 terminó dejando un sabor no tan agrio en el paladar canalla porque este punto le permite estar arriba en la tabla junto a Defensa y Justicia y Lanús.

  Ya lo había anticipado el Kily González. Iba a ser muy complejo nivelar la exhibición que habían dado ante Patronato. El DT tenía razón. Unión está más armado. Sabe a lo que juega y no se acurruca ante el primer frente de tormenta.

  El equipo tatengue entendió casi siempre cómo debía jugarle al canalla. Le mojó la oreja por momentos. Central se encendió de a chispazos, pero dista mucho de ser un equipo confiable pese a que el piberío viene demostrando madurez entre roce y roce.

  Pensar que las buenas intenciones le duraron como hielo al sol a Central. El equipo canalla mostró un repertorio agresivo de movida. Se hizo dueño de la pelota y copó el campo adversario a todo ritmo. Pero se comió un cachetazo bárbaro cuando menos lo esperaba. Gastón González fabricó una jugada maradoniana a los seis minutos. El pibe se animó y fue filtrándose hasta definir con mucha clase.

  Unión se encontró con un regalito como caído del cielo desde el vestuario. Incluso, el impacto pareció haber provocado ciertos daños colaterales en el dueño de casa porque el equipo quedó desconectado de la realidad por unos instantes. Es que pasó de ser una tromba a un rol de partenaire.

  Unión aprovechó para reposicionarse y anular el circuito del medio auriazul. Y no marcó el segundo al toque porque Franco Troyansky definió muy mal. Parecía que Central estaba destinado a comerse un baño de realidad, pero Unión no estuvo preciso.

  Aunque a los 21’ llegó el vaso de agua que necesitaba mientras transitaba por el desierto futbolero al rayo del sol y descalzo. Rodrigo Villagra mandó un centro al área chica y el zaguero Nani terminó marcando el gol en contra tras querer despejar una pelota envenenada.

  Por más que estaban iguales en el marcador, dentro de la cancha la visita era mucho más. Tenía una idea clara y exponía las falencias tácticas y estratégicas de los canallas. Encima Cabrera, Nardoni, Cañete y González eran imparables y los dueños absolutos del medio.

  El desafío era atractivo porque la visita lo hacía interesante con su accionar ofensivo y vistoso. No obstante, antes de ir al descanso llegó el segundo grito sagrado centralista. Rinaudo sacó un misil que el arquero Moyano no pudo desactivar del todo. Alan Marinelli pescó el rebote y no dudó en pegarle con alma y vida para decretar el 2 a 1 tan inmerecido como real.

  Central no tuvo la pelota porque Vecchio y Lo Celso comulgaban otro idioma en relación a sus compañeros. Y si los más creativos no aparecen, se torna complejo poder soñar en grande. Así y todo pudo facturar más que el rival, que debió irse al descanso sonriendo, pero se fue masticando impotencia.

  El partido prosiguió a buen ritmo. Sobre todo por lo que ofreció el conjunto capitalino. De hecho, Romero tapó el empate antes de la media hora en una gran doble atajada cuando Central no daba en la tecla.

  Pero unos instantes después llegó el golazo de Cabrera para decretar el 2 a 2 y dejar sentado que para Central este punto debería servir para reflexionar de cara a lo que viene. Para recalcular una vez más porque sigue sin una continuidad definida.

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