Miércoles 31 de Julio de 2019
Las presentaciones de Newell’s y Central en la Superliga arrojaron un saldo positivo, que excedió ampliamente el mero hecho de las victorias que consiguieron ante Central Córdoba de Santiago del Estero (2-0) y Atlético de Tucumán (2-1), respectivamente. El mensaje más claro es que al menos en la primera fecha los dos entrenadores, tanto Frank Darío Kudelka que debutó en la entidad del Parque, como Diego Cocca que relanzó su ciclo en Arroyito, coincidieron en una premisa básica: pusieron el objetivo de armar un equipo compacto y utilitario por encima de sus ideales personales de apostar a la belleza futbolística.
Porque desde lo conceptual Kudelka y Cocca entienden al fútbol como un juego de ataque, de ir al frente en busca de someter al rival a partir del manejo de la pelota, pero así y todo ambos en la jornada inicial se ajustaron al material con que cuentan y adaptaron el ideario futbolístico particular a la realidad compleja que atraviesan leprosos y canallas. Si bien se trata de una sola fecha, los entrenadores de los equipos de la ciudad salieron bien parados estratégicamente de la primera estación, se insiste, más allá de los triunfos que por supuesto aportaron tres puntos de oro en ambas casillas de los delicados promedios.
Está claro que muchas veces los sueños y la ambición pueden ser los principales motores de los grandes logros. Pero también hay que decir que desconocer la realidad y poner al carro delante del caballo puede significar darse un porrazo feo que no tenga vuelta atrás. Por eso es valorable que Kudelka y Cocca, al menos en el inicio de un torneo en el que los clubes deben remontar la compleja cuesta de los promedios, apelen a dar pasos cortos en cuanto a la osadía, pero firmes respecto de armar los equipos para que ganen consistencia de atrás para adelante y con toda la tropa corriendo, mordiendo y metiendo como condición innegociable.
Ambos entrenadores tuvieron que sortear un estreno con particularidades distintas y se adaptaron sin drama a la situación específica. Porque Newell’s recibió en el Coloso al recién ascendido Central Córdoba (SE) y tenía toda la presión de llevar el peso del partido. Y lo hizo sin volverse loco, a pesar de la ansiedad de la gente. Creció de atrás hacia adelante y casi nunca se desordenó en el fondo. Con la zaga central inexpugnable de arriba y con un volante tapón como Julián Fernández que capturó todos los rebotes.
Claro que la cuota de claridad la aportaron Maxi y el Gato Formica. Y los goles llegaron por medio de Alexis Rodríguez y el debutante Lucas Albertengo.
En Newell’s hay que resaltar el sacrificio general, justamente con Formica como uno de los que más se prodigó para generar juego y recuperar la pelota. Y con la disciplina táctica como principal bastión de la victoria del domingo.
La Lepra tuvo paciencia y no entró en la locura de ir para adelante con los ojos cerrados. Lo que terminó siendo una virtud para torcerle la muñeca a un rival que en la previa llegaba como punto al Coloso.
Así se consumó el 2 a 0 ante los santiagueños, lo que le otorga a Newell’s confianza para encarar la previa de lo que será una chivísima excursión el lunes a Avellaneda para enfrentar siempre al exigente Independiente.
Kudelka aprobó su primer examen, pero tiene muchísimo por hacer en la gestación de juego.
Por el lado de Central no era sencillo traerse los tres puntos de suelo tucumano y el equipo de Cocca lo logró ante el Decano. En un partido desprolijo y de bajo vuelo táctico, el canalla se puso el overol, redobló el esfuerzo para recuperar la pelota, se animó a meterse en la lucha cuerpo a cuerpo, corrigió sobre la marcha algunos desacoples en la última línea y con carácter tuvo la máxima recompensa.
Cocca está armando un equipo nuevo y le quiere dar un perfil aguerrido y sólido a la hora de cubrir los espacios en el retroceso. En la pretemporada puso el foco en potenciar el despliegue físico y combativo y al menos en el estreno lo consiguió. Central terminó corriendo y defendiendo la victoria con los dientes apretados y fue 2 a 1 con los goles de Rius y Gil.
Cocca sabe de qué se trata reformular el esquema si la situación lo amerita y así actuó ante el Decano. Porque en el complemento reemplazó a un mediapunta como Maxi Lovera por el volante Joaquín Pereyra y al carrilero ofensivo Diego Zabala por el lateral izquierdo Alfonso Parot, incluso al final liberando al Colo Gil como una especie de volante ofensivo suelto.
Todos detalles que insinúan que el equipo canalla, al menos cuando salga de visitante, será más rocoso que lírico y más austero que desfachatado. Así, a pura lógica, Cocca y Kudelka arrancaron con más apego al esfuerzo que a las estridencias.
Perfil bajo y herméticos
Los dos entrenadores apuestan al perfil bajo y son muy reservados en sus respectivos trabajos. Diego Cocca (47 años) tiene su campamento en Arroyo Seco y la gran mayoría de las prácticas de fútbol son a puertas cerradas. No es amigo de confirmar con anticipación el equipo. Mientras que Frank Kudelka (58 años) tiene su laboratorio en Bella Vista y también apela al hermetismo como modalidad de trabajo. No abre las prácticas tácticas y no da pistas del once titular.