clasico rosarino

En el campo, el juego

Un Central invicto y un Newell's entonado tendrán 90' para lograr que el potencial futbolístico propio opaque al otro.

Domingo 15 de Septiembre de 2019

Qué decir, pensar o, en el mejor de los casos, especular sobre lo que puede ocurrir en un Central-Newell's. Otra vez habrá 90 minutos de juego en los que la ciudad detendrá su ritmo de vida o al menos lo aletargará, pero lo que ocurrirá dentro del campo de juego tendrá explicación después pura y exclusivamente a partir del análisis futbolístico. Hay un canalla local, invicto en el torneo y un Newell's convincente, pero al que le cuesta cada vez que sale del Coloso. Eso sí, dos equipos signados por la lucha por la permanencia. Por eso con sus armas futbolísticas estarán en la obligación de plantar bandera, de hacer que el legado de su entrenador se imponga con mayor firmeza por sobre el otro.

No siempre es sencillo adelantarse a las acciones del juego, mucho menos en un clásico, en el que hasta el mínimo detalle cuenta y donde suele suceder que los temores atan de pies y manos hasta las mentes más pensantes. No obstante, Central está en condiciones de hacer o cuanto menos plantear un tipo de partido y Newell's lo propio.

El canalla sin dudas cambiará su fisonomía. De confirmarse la presencia de Sebastián Ribas como reemplazante de Gamba, el equipo tendrá dos tanques arriba, sabiendo que uno de ellos se verá en la obligación de salir un poco del área para abrir los espacios. Seguramente esa función recaerá sobre las espaldas de Claudio Riaño. ¿Qué es lo que debe evitar el equipo de Cocca? Que ante la posibilidad de contar con una torre allá arriba y con otro jugador que tampoco le esquiva al roce, no lo invada la tentación de atacar básicamente apelando al pelotazo largo, frontal. Pero claro, para eso deberá encontrar una salida clara desde el fondo primero y después juego en la mitad de la cancha, algo que hasta aquí no siempre logró para que puedan lucirse las bandas.

Allí el canalla está rengo. Si hay un andarivel más que otro por el que puede lastimar es por derecha, donde Rius demostró amoldarse mucho mejor que un Zabala al que indudablemente ese perfil le quita potencial.

Lo de Newell's también es más orden que otra cosa, pero en parte deberá modificar su estructura de juego, sobre todo la de gestación a partir de la baja de Mauro Formica. Sin el Gato, Kudelka se quedó sin uno de sus principales intérpretes y el trabajo semanal debe haber pasado por ver quién es capaz de cumplir ese rol y de qué manera. Hoy al lepra no tendrá ese jugador que retroceda, que baje a buscarla, pero sobre todo que la traslade con el criterio con el que lo suele hacer Formica.

Alguna pequeña modificación en el armado táctico difícilmente tenga implicancia en la estrategia. Hasta aquí Newell's se caracterizó por ser un equipo que fue en busca del resultado y hoy difícilmente cambie. Posiblemente tome algunos recaudos más, pero la presencia de Maxi Rodríguez y un entonado Albertengo será siempre una invitación a buscar el arco de enfrente.

En principio Central propondrá un mediocampo con más gente y ante ese escenario jugará un rol fundamental la inteligencia de uno y otro. De lado canalla para hacer que sus volantes (Rius, Rinaudo, Gil y Zabala) puedan copar la parada y del otro lado que algunos de los atacantes, especialmente Alexis Rodríguez, pueda retroceder para colaborar con Cacciabue, Julián Fernández y Denis Rodríguez.

Newell's ya tuvo malas experiencias cuando intentó salir jugando, sobre todo del lado de Lema, y es algo a lo que deberá prestarle atención. También Central para aprovechar cuando chances como esas se le presenten. A la inversa, la lepra demostró en estos pocos partidos ser un equipo poderoso en el juego aéreo, donde Lema es una carta importante. La marca en zona que propone el canalla en cada pelota detenida en contra deberá funcionar de manera eficaz.

El arranque de ambos equipos en el torneo es más que decoroso, pero a ambos les llegó ese punto de inflexión llamado clásico. Central, la localía y su racha positiva como bandera. Newell's y sus ganas de patear el tablero.

Un clásico más, donde el andar futbolístico determinará el lugar en el que anidarán las emociones.

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