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"En Central me siento querido", destacó el Puma Rodríguez

El Puma resaltó el amor que recibe del hincha canalla y, en un mano a mano con Ovación, también aseguró: "Trato de enseñarles a los chicos a definir, no a patear"

Domingo 25 de Marzo de 2018

Su imagen cotiza siempre en alza en Arroyito. Debe ser uno de los pocos foráneos que se supo ganar el corazón auriazul de manera natural. José Luis Rodríguez es sinónimo de amor incondicional en Central. "Esta es mi casa. Acá me siento querido", señaló el Puma en el prólogo de la entrevista que le concedió ayer a Ovación. El actual entrenador de la 4ª de AFA además tocó varios temas. Aunque dejó en claro que su rol en el club es "tratar de enseñarles a los chicos a definir, no a patear". También expresó que "con el Kily González y el Flaco Chamot nos llevamos muy bien. No hay egos. Buscamos lo mejor para la institución", acotó el ex delantero canalla.

¿Cómo estás afrontando este nuevo rol en el club?

Estoy encarando este proceso como siempre hice en mi vida, es decir con muchas ganas y entusiasmo. Aunque en este caso es especial porque estoy trabajando en mi casa. Porque Central es mi casa. Me siento muy querido, estoy muy tranquilo y trato de inculcarles lo que aprendí en mi carrera a los más chicos.

¿Sentís que te llegó el reconocimiento por parte de Central?

No sé si esa es la palabra correcta, pero estoy feliz. Sobre todo porque era lo que esperaba desde hacía mucho tiempo. Desde que me fui, en el año 1994, siempre tuve la esperanza de volver. Quería hacerlo como jugador, aunque no se dio. Luego me propuse hacerlo como entrenador. Aunque no apuntando a ser técnico de primera. Lo que quiero es trabajar para Central. Más allá de eso, estoy en el lugar que soñaba. Lo que deseo es vivir el día a día y hacer lo mío lo mejor posible. A la vez tengo que despejar algunos fantasmas que siempre sobrevuelan por mi pasado como jugador o forma de ser. Sin embargo, poco a poco la gente se va dando cuenta de que estoy más sereno y aplomado.

¿Sos otra versión del Puma, ya que se te ve más maduro?

Sí, obviamente uno tiene que madurar algún día. Algunos lo hacen a los 20 años, otros a los 40. Esto es así. Ahora tengo 54 años y estoy muy tranquilo.

¿Y cómo tomás eso de ser uno de los últimos ídolos que generó Central?

Convivo con eso de una manera diferente. La verdad es que no me siento ídolo, pero siempre me sentí como uno de los más queridos por el hincha en todo momento. Y eso que no gané nada acá. Lo que pasa es que con la gente hay una química que nació de manera especial. Ya somos como una familia. Quizá por mi forma de ser. En mi caso, cabe el dicho de que no hace falta salir campeón para que el simpatizante te reconozca. Logré algo muy complejo como ser reconocido y querido por el hincha sin haber logrado un título.

Encima lo lograste viniendo de afuera.

Ni hablar. Con el tiempo me di cuenta lo que había generado. Igual, siempre cuento lo mismo, que no quería venir en su momento. Pero me fui transformando con el tiempo. A eso le sumo que todo lo que me había dicho el Cai Aimar terminó dándose.

¿Qué te había dicho?

Que estaba hecho para Central por mi manera de ser y forma de jugar. Que me iba a encantar la ciudad y que no me iba a ir más, que es en lo único que le erró porque me volví a Buenos Aires, ja. Aunque si me fui en su momento no fue ni por culpa de la gente ni mía. Sino porque hubo personas a la cuales no les caía bien y por eso me fui. Igualmente, no pudieron romper eso maravilloso, que es el cariño de la gente. El hincha siempre se portó muy bien. Incluso vi banderas con grandes figuras como Palma, Kempes, Don Angel (Zof) y el Chacho, y además estaba mi cara. Y si te ponés a repasar, todos ganaron algo, menos yo.

¿Y los chicos que tenés a cargo tienen en claro quién fuiste?

Creo que sí. Los padres les habrán dicho algo, ja. O pasa que por ahí me saludan y comentan de cómo jugaba o repasan algún gol importante que hice en su momento. Y ellos captan todo.

¿Qué les decís cuando hablás con ellos?

Ante todo que demuestren dentro del campo de juego que se van a matar por esta camiseta. Pueden jugar bien o mal, pero la actitud no se negocia jamás. Trato de que entiendan que cada entrenamiento es muy importante porque es lo que les permitirá estar bien cuando el entrenador los necesite.

¿Sos de hacer trabajos con los delanteros?

Sí, acá se trabaja no sólo en materia colectiva sino además tenemos una metodología, que incluye hacer eje con cada una de las líneas un día a la semana. La idea es enseñarles a definir, no a patear al arco. Porque no es lo mismo mandar la pelota a un determinado lado que meter un remate porque sí. A eso le sumamos los movimientos que deberían hacer en el área y otras cuestiones que hacen al oficio de delantero.

¿Miran a los delanteros de la primera del club?

Por supuesto. De hecho, Marco Ruben es uno de los referentes a seguir. Tiene una diagonal muy importante cuando está dentro del área. Lógico que Zampedri tiene su potencia y aguanta muy bien las pelotas. Por ahí le faltaría meterse un poco más en el área, pero eso ya es una cuestión de gustos. Y Herrera tiene sus buenos movimientos por todo el frente de ataque. Cada uno tiene lo suyo en importancia y lo que buscamos es que copien e imiten cosas. Pasa que tenemos un problema. Y es que no miran mucho fútbol los pibes de hoy en día.

Pasa que están todo el día con la play station o el celular.

Seguro. Incluso se nota cuando pasa una jugada puntual. Por ejemplo, si te marca un tipo de un metro noventa, no podés pasarlo con una pelota de aire. Hay que buscarlo por abajo. Hay que ser inteligente. Tener esa viveza que antes te daban los picados o partidos en el barrio. Pasa que ya no hay tantos potreros. Y se nota.

¿Sos de lo que piensan que Zampedri y Ruben pueden jugar juntos?

Por supuesto. Pero a la vez depende de la inteligencia de los jugadores. Por momentos uno puede ir por afuera y el otro por adentro. Me pasó de tener que compartir momentos con delanteros que eran de área y rotábamos. Eso se soluciona comunicándose. Hay que hablar. Es una cuestión de inteligencia.

¿Qué delanteros hay en las inferiores que pintan bien?

En este sentido no me gusta dar nombres porque después los chicos se pueden confundir. Ese es otro de los temas que a veces sacan de eje a los pibes. Porque por ahí pasó que saltó de la cuarta a la primera y cuando baja cae haciendo mucho ruido, porque no estaba preparado de la cabeza, pese a que acá tenemos psicólogos y buena contención. Pero la cabecita de cada uno es diferente. Lo único que hay que hacer es llevar a cada pibe poco a poco, pero sin dar nombres puntuales. Lo que sí, Central tiene un buen semillero, que en definitiva es lo más importante de todo. Hay que cuidar a los chicos.

Hablás mucho de cuidar a los chicos, ¿cómo tomaste el caso que azota a Independiente?

Uh, ese es un tema muy delicado. Por eso, cuando se contrata a alguien para trabajar con los pibes, hay que analizar todo. Hay que saber de dónde vienen y cómo se comportan. No sé bien cómo fue lo de Independiente y por eso mucho no quiero no opinar. Sin embargo, es un hecho que es para tener mucho cuidado y tratar el tema con sutileza.

Por ahí salió a la luz porque ahora los clubes tienen psicólogos y las cosas no son fáciles se ocultar como podría haber sido antes.

Seguro. Quizá antes pasó pero nadie habló. No sé. Pero ahora se sabe todo. En mi caso, nunca viví en pensión porque no me hizo falta, ya que me iba a entrenar todos los días a Español. Pero ahora ves a chicos de 12 o 13 años que están solitos en la pensión siendo de afuera y es duro para ellos. El tema del desarraigo es delicado. La pasé mal cuando fui a España con mi esposa a los 25 años, imaginate un chiquito de 12 cómo se puede sentir. Por eso pienso que los psicólogos son fundamentales. Igualmente, hay mucho por hacer y aprender aún. Sobre todos los que estamos con chicos en el día a día.

¿Tu cabeza está en hacer carrera en juveniles?

Mi carrera se basa en el presente, que es formar a los jugadores. Si sale campeón la división, sea la mía o cualquier otra, mejor. Pero lo primordial es nutrir a la primera. Y así pensamos con el Kily (González), el Flaco (Chamot), Boggio y Maggiolo. Porque muchos de los errores que se ven en primera es por culpa de los errores que cometemos los entrenadores en inferiores. Hay que formar bien al juvenil. No me pasa por el momento dirigir la primera. Estoy enfocado en las inferiores.

¿Cómo es la convivencia entre Kily, Chamot y vos, ya que son tres apellidos fuertes en el club?

Nos llevamos muy bien todos. Cada cual aporta lo suyo y tratamos de ayudarnos entre todos. Incluso, hoy (ayer) llamé al Kily en el entretiempo de la cuarta de AFA (perdió 2 a 1 ante River) para que me dijera lo que pensaba o veía desde afuera. Somos muy abiertos en ese sentido. No hay egos tampoco. Ninguno quiere pasar por encima del otro.

Cuando se armó la estructura muchos pensaban que llegaron para serrucharle el piso a Leo Fernández en cualquier momento.

Imagino que ese comentario estuvo porque el fútbol genera esos tipos de dichos. A la vez es algo imposible de erradicar. Pero bueno, no me preocupa. Me importa lo que hago en mi función. Confío en mi trabajo. De mi parte, Leo tiene que estar tranquilo porque apunto a mejorar lo que estoy haciendo en la cuarta en la actualidad. En todo caso, si el día de mañana tiene que irse, no será porque se le serruchó el piso. Sino por los resultados. Porque esto es así, resultados.

Ahí depende exclusivamente de los jugadores.

Ni hablar. Lo que hace Leo, fulano o mengano, después depende de lo que hagan los jugadores dentro de la cancha. Porque una vez que la pelota se mueve, ganan y pierden ellos. Incluso siempre mantengo que todos los técnicos que tuve jamás perdieron un partido. En todo caso lo perdí yo porque era el responsable de hacer las cosas. Después dependía si las hacía como me lo habían pedido. Los jugadores son los que ganan o pierden. Siempre fue, es y será así.

¿Qué es Central en tu vida?

Uf, es todo diría. Este club me pasó por encima. Por suerte, el mejor momento futbolístico lo viví acá. Incluso decidí que mi hijo más chico naciera en esta ciudad. Mirá cómo habrá sido que estaba identificado con Rosario que me peleaba con mi esposa para que tuviera al nene acá. Aunque el gran Julito Colabianchi aportó mucho porque me ayudó a convencer a mi señora. Mirá hasta qué punto llegó Central a mi vida.

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