El 9 canalla anotó dos tantos en el año, ante Racing y Sportivo Belgrano. Su reencuentro con el gol puede resultar clave, justo en el inicio de la Libertadores
06:00 hs - Viernes 03 de Abril de 2026
En la búsqueda del mejor nivel futbolístico posible, en Central hay unas cuantas cosas por mejorar, sobre todo observando lo que se le viene en forma inmediata, ni más ni menos que la Copa Libertadores. Para eso y para el resto, hay algo que hoy en Arroyito extrañan: los goles de Alejo Veliz, a quien el arco le resulta esquivo, al punto que lleva siete partidos (en la victoria ante Gimnasia y Esgrima La Plata fue al banco, pero no ingresó) sin convertir.
Suele pasar que a los delanteros les ocurra esto, pero cuando les sucede, no deja de ser cuanto menos un dolor de cabeza, porque dejan de acortarse los caminos para que un equipo pueda hacerse fuerte.
No siempre toda la responsabilidad del gol está puesta en el centrodelantero, pero quien se hace cargo de ese puesto sabe a la perfección que su principal misión es convertir. A Veliz eso no le está saliendo.
El equipo como respaldo
Contrarrestar eso implicaría que el resto del equipo (básicamente los volantes ofensivos o extremos) salga a reparar ese déficit, pero hoy Central tampoco está logrando que esos otros futbolistas suplan la falta de gol del atacante de área. Es cierto que el equipo convierte, pero en la medida justa.
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Para la historia que hay escrita ya de Veliz en Central, lo que le está sucediendo es algo que llama la atención. Es que el futbolista siempre fue una de las principales cartas de gol. No sólo en su primera etapa en el club, sino también en esta segunda.
Lo importante cuando eso sucede es que el jugador en cuestión no entre en el terreno de la desesperación y la impaciencia porque es algo que seguramente le jugará en contra. Lo que pasa hoy por la cabeza de Veliz sólo él lo sabe, pero lo que cualquiera puede suponer es que esta sequía por la que atraviesa es algo que no le gusta.
La postura de Veliz
Después de la victoria ante Barracas Central, partido en el que Veliz tuvo una muy clara, el propio jugador bromeó con esa acción y dijo que “mientras el equipo gane, que los goles sean de cualquiera”. Dio toda la sensación de ser una declaración sincera, pero, por supuesto, fue en un contexto de alegría por el triunfo.
Lo cierto es que Veliz necesita reencontrarse con el gol y Central necesita que ese reencuentro llegue cuanto antes. También que eso se convierta en una acción casi cotidiana.
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Hace desde el partido por la Copa Argentina, ante Sportivo Belgrano de San Francisco, en cancha de Unión, que Alejo no puede festejar un gol propio. En aquella ocasión convirtió el segundo para el equipo de Jorge Almirón, poniéndole el broche a una buena asistencia por parte de Ángel Di María, propia de un centrodelantero: agrediendo en el área rival y definiendo con tranquilidad.
El inicio de la sequía goleadora
Después de eso ya no pudo volver a convertir. Y esta sequía por la que transita lleva los siete partidos por el torneo Apertura que le siguieron a ese choque copero. Parecen demasiados para un jugador que hasta aquí hizo del gol un culto.
Las situaciones claras no le llovieron. El equipo no siempre jugó en un nivel como para poner a su 9 en situación de gol varias veces por partido. Cuando eso ocurre, cualquier delantero estará siempre un poco más lejos de lograrlo.
De todas formas, hubo encuentros en los que sí tuvo la oportunidad de anotar y no pudo hacerlo. Ese partido contra Barracas Central, por ejemplo, fue uno de ellos. Fue la jugada en la que Enzo Giménez envió un centro bajo desde la derecha y Veliz se pasó de largo y, en un movimiento un tanto extraño, le terminó dando con el taco. La pelota se fue muy cerca del palo derecho.
Contra Banfield el arquero Sanguinetti le sacó un cabezazo que parecía gol y como esa, otras situaciones más. Algunas más claras que otras, pero todas con el mismo final.
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Esta falta de gol se contrapone con lo que fue su andar en el torneo Clausura pasado, en esos primeros seis meses tras el regreso a Arroyito. Anotó cinco tantos y fue el segundo goleador del equipo, detrás de un intratable Ángel Di María que marcó siete.
En el medio, la venta a Bahía
No debe faltar quien ponga en el medio la situación, ya pública, de que después de junio Veliz se irá a jugar a Bahía de Brasil, club que adquirió su pase (pertenecía a Tottenham de Inglaterra) en una cifra que ronda los 10 millones de euros. Inconscientemente podría jugarle en contra, pero viéndolo jugar no da la sensación de que esté cuidando su físico. Más bien todo lo contrario.
Es el 9 de siempre, que va a todas, que no le esquiva al roce, que justamente expone su físico sin ningún tipo de condicionamientos. Después, lo del gol, o la falta de gol, pasa por otro lado. Y es algo que está ahí, a la vista de todos.
Quizá el próximo grito que pegue le sirva para cambiar la racha y de ahí en más volver a ser el goleador de siempre. Si eso ocurre, la noticia será bienvenida por todos en Arroyito. Es que al Canalla se le viene la recta final en el torneo Apertura y, en paralelo, el inicio de uno de sus objetivos más importantes del año: la Copa Libertadores.
Allí apuntan todos los cañones de un Veliz al que le está costando hacer eso con lo que siempre se lo emparentó: el gol.