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En Central están obligados a elevar la puntería con los refuerzos

Serán sólo dos los jugadores que se podrán contratar y Central tendrá que afinar la puntería para que quienes vengan lo hagan en condiciones físicas, mentales y futbolísticas para un semestre definitorio.

Lunes 17 de Diciembre de 2012

Si de los errores se aprende, en Central deben tomar debida nota de lo ocurrido en el último libro de pases para no tropezar con la misma piedra. Es que en esta ocasión serán sólo dos los refuerzos que se podrán contratar y será necesario afinar la puntería para que aquellos que vengan lo hagan en condiciones físicas, mentales y futbolísticas teniendo en cuenta que se tratará de un semestre con demasiadas presiones. Esta lectura se hace por lo que fue el desempeño de los 10 futbolistas que llegaron en el inicio de la temporada, entre los que hubo rendimientos de todo tipo.

En el inicio del campeonato, Russo mostró conformismo con los jugadores que habían llegado, tanto en cantidad como en lo que tiene que ver con la calidad. Hoy el aval más fuerte es que el equipo está en la segunda posición, aunque con muchos juveniles de las divisiones inferiores entre los once y varios de los refuerzos ni siquiera figurando entre los concentrados.

No hace falta analizar demasiado para arribar a la conclusión de que Mauricio Caranta y Diego Lagos fueron los más regulares. De hecho, el arquero superó el récord de minutos con la valla invicta (lo tenía Julio Gaona desde 2003), mientras que el delantero devenido en volante, aun con sus altibajos, no sólo está entre los que más goles hicieron (anotó tres), sino que fue el gran asistidor del equipo.

¿El resto? La mayoría estuvo lejos del ideal. El caso más emblemático fue el de Héctor Bracamonte, quien la semana pasada le puso fin a su vínculo contractual luego de mantener una charla con el entrenador. Lo de emblemático tiene que ver con que fue el 9 que Russo apuntó para suplir la ausencia de Gonzalo Castillejos y que sólo anotó uno. Por supuesto que el ex Boca tiene sus atenuantes. Le tocó jugar en el inicio, cuando el equipo naufragaba en la medianía futbolística, y las pocas cosas buenas que mostró no le alcanzaron para que el hincha no lo tomara como una especie de chivo expiatorio.

Hay una manera muy sencilla para explicar lo que fue el rendimiento de los refuerzos. Los últimos cuatro partidos Central los afrontó con los mismos once y entre ellos figuraban sólo tres (Caranta, Lagos y Encina) de los que habían llegado. Todos los demás, jugadores que ya estaban en el plantel de la temporada pasada, más la aparición de Nery Domínguez.

Russo tiene seguramente hecho su diagnóstico acerca de porqué a muchos de ellos les costó. En más de una ocasión habló de que más allá de lo futbolístico, a algunos les llevó más tiempo de lo habitual entender la idiosincrasia del club, sobre todo en un momento como éste.

Carlos Casteglione y Javier Yacuzzi salieron después de la derrota contra Douglas Haig y nunca más volvieron, aunque el zaguero central sí fue alternativa en el banco de suplentes. Los otros fueron y vinieron. Estuvieron como titulares y también fueron al banco, pero nunca pudiendo ganarse un puesto. Esta historia corre para los casos de Alejandro Gagliardi, Nicolás Freitas y José Luis García. De por sí extrañan los casos del uruguayo y el ex Instituto. Porque Russo vio en el jugador charrúa al volante central que pretendía y que nunca fue. Para fortuna del entrenador, que también es mérito suyo, está la aparición de Nery Domínguez, sin dudas el jugador más regular de Central. El Tano Gagliardi también tuvo lo suyo. Porque fue el que mejores cosas mostró en la pretemporada y por eso arrancó de titular, inclusive convirtiendo un gol en la segunda fecha, ante Boca Unidos. Pero eso le duró poco.

El pico de rendimiento fue alcanzado con mayoría de jugadores que no llegaron como refuerzos. Por eso para lo que viene será clave aguzar la mirada. Son sólo dos cupos y esta vez no habrá espacios para errores a la hora de elegir.

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