Ovación

Elisa tiene 83 años y sigue en carrera

Comenzó a trotar hace apenas 11 años. Cruzó la cordillera, más de 100 km en tres tramos, y ahora viene a correr a Rosario.

Sábado 29 de Septiembre de 2018

No da clases aunque es una maestra. Supera en edad a todo el alumnado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) pero eso no la frena. Elisa Forti, de 83 años, vive en Buenos Aires y prevé viajar el fin de semana próximo especialmente a Rosario para participar del Segundo Maratón de la UNR, en el que la máxima distancia de 10 kilómetros es para ella apenas una cosquilla. Es que esta mujer comenzó a correr a los 72 años y ya suma más de cien carreras en su haber, tanto en el país como en el exterior. Ya cruzó en más de una oportunidad la cordillera de los Andes (100 kilómetros divididos en tres días por senderos de montaña) y subió varias bases del Aconcagua. Sigue en carrera.

Ovación dialogó con ella, quien confesó que no hay "secretos" para enfrentar esfuerzos y distancias tan arduas a su edad. "No soy quien para dar consejos, sólo digo lo que significa para mí: correr es una limpieza de cerebro, hay que moverse, bailar, cantar, caminar, lo que sea, todo es mejor que sentarse todo el día a ver televisión, si se tiene la suerte de tener vida, hay que aprovecharla", aseguró esta deportista que siempre comió "sano y variado" pero a contrapelo de todas las recomendaciones fumó varios años junto a quien fue su marido.

Elisa aún tiene huellas italianas en la voz aunque llegó a la Argentina, con su padre, madre y dos hermanos, escapando de la Segunda Guerra cuando tenía apenas 14 años. Nació en Como, cerca del agua, y aún hoy no deja pasar un día sin trotar al lado del río una hora por día, inmediatamente después de desayunar. Y justamente porque le gustan las riberas, la entusiama el hecho de venir a Rosario a correr al lado del Paraná y conocer el Monumento.

"Como tengo un poco de artrosis en las rodillas también hago dos veces por semana ejercicios de elongación y equilibrio en el instituto de mi hija, que es kinesiológa", comentó y de esa manera habló de Adriana, una parte de un familión que formó con cinco hijos. Y 11 nietos, varios de los cuales la acompañaron a correr, y 3 bisnietos: todos le dicen "nona" porque así le gusta, le parece una palabra "más tierna" que abuela.

Longeva como su madre Lina, quien vivió hasta los 107 años, Elisa dijo que rodeada de niños nunca tuvo tiempo de quedarse demasiado quieta. Antes de calzarse las zapatillas para el trote jugó al vóley hasta los 40, luego también nadó y practicó tenis. Y además lleva su vida cotidiana con buen ritmo: "No me gusta comprar comida, me cocino y sólo cuento con ayuda para limpiar mi casa una vez por semana".

Elisa trabajó algunos años por fuera de su hogar y hoy cobra una jubilación mínima. "Si no fuera porque me invitan no podría participar en tantas carreras".

Si le dan a elegir entre las carreras pedrestres y las de montaña se queda con las últimas. "Me gusta trepar, cruzar los ríos, meterme en el barro, mirar el cielo y el suelo rodeado de bellezas y encanto", dijo. Y si le preguntan con qué indumentaria prefiere correr, se ríe. "Con lo más simple o un short y un buzo y las zapatillas posibles. Yo también lo hago con una cadenita que me regaló Nisa, la amiga que conocí a mis 8 años y con quien no tuvimos nunca secretos ni penas y quien antes de morir me pidió que nunca deje de correr. Hay que correr con las piernas, no con la ropa", desafió la mujer que desafía al tiempo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario