Sábado 23 de Marzo de 2013
Gabriel Heinze recibió dos fechas de sanción en la Copa Libertadores, algo que llamó la atención en el pueblo rojinegro. Y, sin dudas, generó cierta discusión en torno a este tema porque en primera instancia se esperaba un castigo menor de sólo una fecha. Pero la determinación que tomó el tribunal de disciplina de la Conmebol no fue esa y ahora el marcador central recién podrá retornar en la última fecha del Grupo 7 cuando Newell's enfrente a Olimpia, en Asunción, seguramente en una finalísima para saber cuál de los dos pasa a octavos. “No me sorprende la suspensión porque cada vez hay más indicios de que los que toman las decisiones saben poco de fútbol”, opinó Gabriel Heinze en diálogo con Ovación minutos después de desayunarse con la noticia, aunque en realidad sin causarle demasiado asombro porque presumía que el castigo iba a ser por más de un encuentro.
El Gringo vio la roja directa en el partido de ida jugado en el Coloso Marcelo Bielsa ante Universidad de Chile. Faltaban algo menos de veinte minutos cuando en la mitad de la cancha levantó la mano como intentando dejar atrás a Isaac Díaz y lo tocó en el rostro. Pero el juez brasileño De Oliveira interpretó un golpe e inmediatamente lo expulsó. “No me preocupa la sanción porque a veces uno es viejo en esto y sabe cómo es. El apellido a veces pesa un poco y para mal. El informe del árbitro es erróneo y da a entender algo que no es verdad, porque no hay ningún golpe de puño. Lo puso y una vez más los responsables de estas cosas son gente de saco y corbata que en su vida han jugado al fútbol. Ni creo que hayan visto la imagen porque se ve que es un forcejeo”, opinó.
Enseguida el experimentado defensor y conocedor de grandes batallas deportivas agregó: “No me hago responsable porque si hay un manotazo en la cara es interpretación del árbitro. Hay tantas cosas más agresivas y donde se deberían dar más fechas... Me da tristeza por no poder estar, pero no me sorprende porque cada vez hay más indicios de que saben poco de fútbol”.
A primera vista la impresión que aparece es que el intento es el de sacarse el rival de encima o superarlo recurriendo al brazo, reacción típica e instantánea, sobre lo que Heinze explicó: “Soy de hacer esa jugada porque al no ser grandote me cubro con las manos, pero es erróneo lo que escribió el referí. Toda esta gente tendría que tener una computadora para ver la estadística de mi carrera y saber cuántas expulsiones tuve. Me da tristeza por no estar en el próximo partido, pero a la vez risa por estos tipos que lamentablemente no saben nada de fútbol. Me da pena por eso, pero sabía cómo iban a ser las cosas”.
También el defensor hizo referencia a la definición que se viene en el grupo, donde los cuatro equipos tienen posibilidades concretas —algunos más que otros— para lograr el pasaporte a octavos de final. Todo está cerrado y ninguno se aseguró la clasificación, por eso opinó que “esto se va a definir en la última fecha porque son todos equipos parejos”.
En la previa al inicio de la competencia había candidatos y equipos que aparecían como más “débiles”, aunque con el correr de las fechas todo se hizo trizas al chocar con la realidad. “Cada uno tenía que ganar de local, pero hubo varios visitantes. Ahora se verá quién es más fuerte y está mejor preparado”, sentenció.