Ovación

El volante canalla Franco Cervi pasó del anonimato a estar en boca de todos

Es bajito. Flaquito. Se asemeja más a un jockey que a futbolista profesional. Habla pausado y con marcado respeto. Franco Cervi parece vivir en el país de las maravillas

Domingo 17 de Mayo de 2015

Es bajito. Flaquito. Se asemeja más a un jockey que a futbolista profesional. Habla pausado y con marcado respeto. Franco Cervi parece vivir en el país de las maravillas. Apenas una docena de partidos oficiales consecutivos le bastaron para ser una de las figuras del certamen argentino. El pibe juega con picardía y la esencia que se maman sólo criándose en los potreros. Ese mismo que se atrevió a usar este torneo la camiseta número 10 de Central, la misma que inmortalizó al Negro Omar Palma, y que le aseguró además a Ovación que le resulta muy complejo convivir con la especie de fama que lo está envolviendo fruto de sus gambetas y goles con la casaca canalla. Chucky también remarcó que no esperaba tener tanto protagonismo de golpe. Como tampoco ser reconocido por las calles. El chico pasó del anominato casi al estrellato local como un relámpago, aunque su foja indica que siempre luchó y soñó con este presente.

   —¿Estás madurando de golpe o aún no tomaste noción de dónde estás parado?

   —Debo admitir que esto me cambió mucho. De un día para el otro la gente te reconoce en la calle o uno se ve en televisión. Resulta muy difícil sobrellevarlo. Todo fue y es de golpe, pero hay que tratar de no irse con esas cosas. Hay que saber y tener en claro que uno es el mismo de siempre. La clave es estar consciente de dónde uno está parado.

   —¿Esperabas que te sucedieran todas estas cosas y juntas?

   —No. Me sorprendió de verdad. Sinceramente, siempre quise esta realidad. Deseaba jugar en primera división, pero vivirlo es otra cosa. Es algo muy diferente y me sorprende. Aunque sé que a la vez no puedo quedarme con eso. Tengo que seguir trabajando para seguir creciendo y aprendiendo porque tengo en claro que aún soy joven.

   —¿Y cómo asimilaste el hecho de que Coudet te dio la titularidad en un equipo donde la mayoría tiene mucho roce y vos con casi nada de experiencia?

   —Con mucha tranquilidad y responsabilidad. En otro momento había hecho la pretemporada y luego me tocó quedarme afuera. En cambio, ahora sucedió que vinieron muchos jugadores de gran trayectoria y terminé estando en el grupo. Por suerte se me dio y el plantel me recibió muy bien de entrada. Y eso también fue muy importante.

   —¿Es como que ante todo arrancaste para estar ahí para después ver qué podía llegar a pasar?

   —Y, fue algo así. La verdad es que no esperaba jugar tan rápido, pese a que lo buscaba desde hacía tiempo. Luego traté de aprovechar la chance que me dio el técnico. Ahora hay que hacer lo mejor posible en cada partido que se me presente para poder seguir jugando, que es lo que más quiero.

   —¿Cómo te cayó que de golpe se comenzó a hablar mucho de vos como consecuencia de tu rutilante aparición?

   —Con naturalidad y sabiendo que debo seguir siendo como soy. Estoy tranquilo desde ese punto de vista. Antes que nada trato de hacer lo mejor en función del equipo. Después, si hablan de uno o no es algo de lo que me mantengo al margen porque si no se te van las cosas de las manos o empezás a pensar en otras cosas. Lo único que intento hacer es jugar lo mejor posible, nada más.

   —¿Entonces no estás pendiente de lo que se dice o comenta de vos?

   —No, pero igual me lo comentan. Es bueno que hablen de uno, pero también es cierto que no debo quedarme con eso. Tengo que esforzarme y mejorar en el día a día.

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