Ovación

El vaso medio lleno

Los 90 minutos de Central en tierras tucumanas dejaron el saldo de una nueva derrota, que en definitiva fue lo más trascendente que le pasó al canalla

Domingo 11 de Noviembre de 2018

Los 90 minutos de Central en tierras tucumanas dejaron el saldo de una nueva derrota, que en definitiva fue lo más trascendente que le pasó al canalla. ¿Qué se llevó Bauza? Sin dudas una enorme desazón y, posiblemente, algo de preocupación pese a las declaraciones que hizo. Como ya se escribió en las páginas de Ovación, el canalla había hecho los méritos para no irse con las manos vacías, pero un par de errores puntuales lo dejaron sin nada. Algunos de los puntos en alza que el DT se pudo haber llevado como anotaciones fueron los siguientes.

Mejoró Carrizo: sin deslumbrar ni mucho menos, el Pachi fue uno de los jugadores más incisivos que mostró el equipo. Demostró una vez más que le falta terminación de jugada, pero pelota al pie fue de los más inspirados. El primer gol llegó por un aprovechamiento suyo de un error de San Román, que incluyó un remate al arco (en el rebote la metió Zampedri). En el complemento también fue de los pocos que encaró hacia adelante.

Generó más situaciones: a contramano de lo ocurrido en partidos anteriores, Central creó varias situaciones de gol. Claro que lo más importante es meterla, pero al menos desde ese punto de vista hubo un crecimiento en el equipo. Algo había insinuado frente a Colón y el viernes en Tucumán lo potenció. Aparte del gol de Zampedri tuvo un remate del entrerriano en el palo y un cabezazo en el complemento desde una posición inmejorable; la arremetida de Herrera que se fue ahí nomás del palo derecho; un cabezazo de Alfani desviado; dos remates, uno de Gil y otro de Diego Becker que Lucchetti mandó al córner. Central no fue una tromba ni mucho menos pero al lado de partidos en los que pateó una o dos veces al arco, lo sucedido en el José Fierro puede tomarse como un paso hacia adelante.

Becker ingresó y aprobó: plantear que Diego Becker merece ya una chance desde el arranque sería una temeridad y hasta un análisis equivocado. No por eso hay que dejar de mencionar que los minutos que el juvenil tuvo en cancha fueron mucho más productivos para el equipo que lo hecho por Camacho en el tiempo anterior. El menor de los Becker encaró con mayor decisión y fue más punzante, al menos durante los minutos en los que jugó en posición invertida (por derecha). Es que con el ingreso de Maziero el Patón lo mandó al carril zurdo, donde ya no desequilibró tanto.

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