Ovación

El único que tiene que estar convencido es él

Por segunda vez, en la previa de un partido definitorio de Copa Argentina (como todos lo son, en realidad), Paolo Montero siente que tiene que rendir examen.

Lunes 16 de Octubre de 2017

Por segunda vez, en la previa de un partido definitorio de Copa Argentina (como todos lo son, en realidad), Paolo Montero siente que tiene que rendir examen. Es un entrenador que no enreda sus discursos y llama a las cosas por su nombre. Sabe que seguir en Central vuelve a depender de un resultado, que de nuevo está en vísperas de una "final", su "final". Rara palabra esa, porque su significado para el caso remite sólo al 50 por ciento de las posibilidades, o sea a una derrota. Si es victoria tampoco puede decirse que será su contraparte, el "principio" de algo. En este caso, expresaría la continuidad.

Pero lo dicho, Montero mismo se trazó un límite y el mensaje prima facie expresa duda, como cuando contestó "puede ser" cuando se le preguntó el sábado si se hubiera ido si no estuviera el choque de cuartos de final copero del lunes próximo ante Godoy Cruz.

Hay un entrenador entonces que parece no estar convencido y el único que tiene que estar convencido es él, ya que la dirigencia no lo emplazó ni lo está presionando, la hinchada tampoco fue hostil y hay un plantel que está conforme con el trato y los trabajos semanales. Si no lo está no debería continuar. Así de simple. Si cree que sus ideas no calan, si piensa que los intérpretes elegidos por él en el último receso no responden, debe darle paso a otro que sí crea. No hay demasiadas vueltas. Como de costumbre, el veredicto lo entregará un resultado. La previa a Godoy Cruz entrega mensajes poco convenientes para preparar el terreno al éxito.


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