Ovación

¿El último vuelo del Pocho?

Ezequiel Lavezzi convirtió un gol de palomita en China, en el que seguramente fue el último partido como jugador profesional, ya que padece serias dolencias en la rodilla derecha.

Jueves 28 de Noviembre de 2019

La cara lo decía todo. Se mostró entero por afuera, pero por dentro estaba quebrado. Ezequiel Lavezzi vivió ayer una jornada especial. El ex delantero de la selección nacional primero descontó de palomita en la derrota de Hebei Fortune ante Guangzhou Evergrande por 3 a 1. Luego se refirió a la chance cierta de retirarse de la actividad. La causa de querer colgar ya los botines es debido a un intenso dolor crónico en la rodilla derecha. La misma pierna que se operó en enero pasado y nunca pudo recuperar, pese al esfuerzo y empeño que viene realizando. Incluso no habrá que sorprenderse si en la próxima fecha no aparece en el campo para disputar la última fecha de la Superliga china. Es que la pierna lo tiene a maltraer y le prohíbe moverse prácticamente con normalidad en el día a día. Si bien desde Central argumentaron que “tiene las puertas del club abiertas”, también es cierto que el Pocho por fuerza mayor verá trunco el sueño de defender los colores que lleva tatuados en la piel. Por más que reste la palabra oficial, todo indica que el jugador surgido en Coronel Aguirre anunciaría que largará todo cuando llegue al país el próximo 10 de diciembre.

   “Puede ser. Es casi seguro porque aún no tengo decidido que haya sido el último partido de mi carrera”, arrancó expresando el Pocho a la televisión china cuando se lo consultó sobre el futuro inmediato. Aunque al instante fue al grano. “Creo que sí, tengo muchas ganas de disfrutar de mi hijo y mi familia. Es un momento justo. Pensaré un poco en las vacaciones, pero es una decisión que tengo casi tomada”, confesó Pocho como preparando el terreno para la despedida de los grandes escenarios sin desearlo realmente porque por la mente tenía proyectado otro cierre deportivo.

   Cuando a los 80 minutos Lavezzi se tiró de palomita tras pescar un rebote y la pelota terminó en la red, lo normal en otro contexto habría sido que saliera a festejar el gol con su sello alegre hacia la gente o algún compañero. Esta vez no fue así. Apenas pudo levantarse y casi que ni lo celebró. Quienes conocen a Pocholo, como realmente le dicen en Villa Gobernador Gálvez sus íntimos, saben perfectamente que no estaba para ofrecer en este caso ninguna sana locura.

   ¿El motivo? El ex Napoli y PSG de París, entre otros equipos, no generó ninguna celebración porque estaba con dolor, impotencia y también porque por dentro sabía que era la última función de local que daba. Un cúmulo de sensaciones lo envolvieron al borde de las lágrimas. No se quebró cuando habló delante de las cámaras porque la molestia en la rodilla era mucho más fuerte en ese instante. Es más, luego del partido siguió con muchísimos dolores.

   Ezequiel se realizó una artroscopia en la rodilla derecha (menisco y cartílago) tras lesionarse mientras hacía la pretemporada a fines de enero pasado. La lógica indicaba que en tres meses volvía al ruedo a pleno. “Trataré de volver lo antes posible”, graficaba optimista en las redes sociales de Instagram y Twitter mientras subía una foto en la que se lo observaba en muletas.

   Sin embargo, la recuperación no fue la esperada. Muchos menos la deseada. Los dolores comenzaron a aparecer para quedarse y jugarle una mala pasada al futbolista de 35 años que desde enero de 2017 milita en Hebei Fortune.

   Fue entonces que Pocho decidió contratar hace seis meses a un kinesiólogo para que lo ayudara a rehabilitarse. El profesional se instaló en China y trabajó a diario en pos de dejar atrás los dolores. No obstante, las molestias y otras complicaciones no desaparecían. Seguían siendo agudas. Por eso el jugador redobló la apuesta y llevó hace 15 días al reconocido profesional Juan Mendoza, quien trabajó en distintos seleccionados argentinos y en San Lorenzo, entre otros equipos, para ver si lo recuperaba.

   El punto saliente es que ayer le permitió jugar en una jornada especial. Porque los hinchas locales les rindieron honores como ídolos a Javier Mascherano y al propio Ezequiel sabiendo que a fin de mes terminan sus respectivos contratos y dejarán el club. El Jefe continuará su carrera en Estudiantes y Lavezzi casi seguro se retirará por los dolores de rodilla.

   Si bien el presidente canalla, Rodolfo Di Pollina, se comunicó anteayer con un familiar de Pocho para indicarle que “las puertas de Central están abiertas”, lo cierto es que ayer también el mánager Raúl Gordillo habló para dejar sentado que, en caso de seguir, lo esperan en Arroyito. Aunque la lógica marca que nada de eso sucederá, pese a que el delantero meditaba terminar su carrera en el club que lleva en el corazón, más allá de las ofertas de Flamengo, Estudiantes e Inter Miami.

   Como dato extra hay que dejar sentado que el jugador no tiene agente desde hace casi un año, pese a que Ricardo Carloni declaró: “Nosotros estamos en constante contacto con el representante de Lavezzi. Vamos a hacer una propuesta para que venga, sería muy bueno para Rosario Central”.

   Sin dudas, para los hinchas de Hebei Fortune el paso del Pocho no pasó desapercibido y ayer lo despidieron como ídolo (también a Mascherano) en una velada que marcó virtualmente la última presentación de Lavezzi en la máxima competencia, pese a que resta que lo haga oficial.

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