Sábado 09 de Mayo de 2020
“Mientras admiraban las maniobras de Carlovich, los memoriosos recordaban aquel partido entre un combinado rosarino y el seleccionado argentino, previo al Mundial de Alemania . Sostenían que rindió en la misma proporción que aquella noche inolvidable. Parece que la cancha de Newell’s es un terreno propicio para que este gran dotado para el fútbol recree toda su destreza”. El texto no pertenece al día después del 17 de abril de 1974, cuando la selección rosarina bailó a la nacional, sino a otra actuación inolvidable del Trinche, en el 4 a 0 a Almagro, en la final por el ascenso a la B del 82. Esa y otras actuaciones memorables que apuntan los mendocinos, en un amistoso ante Boca jugando para Independiente Rivadavia (gol al Loco Gatti incluido) o ante Milan, con Andes Talleres, recrearon el mito viviente. Pero ninguna otra como aquella vez que humilló a la misma selección nacional.
Tanto que la leyenda cuenta que Vladislao Cap, DT de la selección, le pidió a sus colegas Carlos Griguol y Juan Carlos Montes en el entretiempo que lo saquen “a ese cinco”. Lo cierto es que sus enormes compañeros recién lo conocieron en el vestuario. Y el Trinche diría: “Nos encontramos muy bien con los muchachos de Newell’s y Central. Y eso porque no teníamos demasiado problema de marca. Nosotros salimos sin la responsabilidad de anular a tal o cual rival”.
Mario Alberto Kempes: “Era un espectáculo verlo jugar”
Tuve la gran dicha de compartir una cancha con un jugador de la categoría del Trinche Carlovich. Cuando jugué con él en aquel famoso partido entre la selección de Rosario ante la selección argentina. Fue un futbolista diferente, que tenía la capacidad de divertirse adentro de una cancha. Lo que jugó en ese partido ante la selección argentina fue increíble. Era un espectáculo verlo, con una personalidad mostruosa. Realmente estoy conmovido cuando me enteré de la noticia de su fallecimiento. Hoy, esté donde esté, igual va a jugar al fútbol como lo hizo en aquel partido con la selección rosarina”.
Carlos Aimar: “Hasta yo jugué bien a su lado”
Lo conocí recién en el vestuario, esa noche. Era un fenómeno. Hasta yo jugué bien (risas), también con él y Marito Zanabria al lado... Tenía todas las condiciones para ser un jugador por encima de la media de aquel entonces, pero no quiso o no pudo agregarle otras cuestiones que sin dudas lo hubieran hecho trascender mucho más en el fútbol. La leyenda de aquel partido se agranda con el paso del tiempo pero por ejemplo Aldo Poy, que jugaba para la selección argentina, me pedía que aflojáramos. Lo que pasaba era que Newell’s, Central y Central Córdoba tenían un nivel superlativo por entonces.