Lunes 24 de Febrero de 2020
Si un extraterrestre hubiera bajado de un plato volador el sábado en el Coloso seguramente hubiera pensado que Newell’s era uno de los equipos más reconocibles de la Superliga. Una observación lógica de un ser proveniente de un espacio exterior. Cómo no pensarlo si el equipo dirigido por Kudelka fue una tromba contra Colón.
Pero este momento competitivo de Newell’s también debe explicarse en el trabajo mancomunado que realizaron el vicepresidente Cristian D’Amico y el director deportivo Sebastián Peratta en el armado del equipo. Ambos funcionaron como almas complementarias.
Por eso el gran mérito en el mercado de pases fue haber mantenido el plantel y prestigiarlo con las incorporaciones de Palacios y Pérez. En ese sentido, pocos saben que D’Amico recibió ofrecimientos de jugadores hasta de mayor jerarquía que Palacios y Pérez, pero nunca se apartó del camino trazado en la conformación del grupo.
No se repitieron errores de otros recesos.
Peratta aportó el ojo clínico en la elección de Kudelka cuando lo que garpaba era que viniera Heinze. También supo establecer nexos entre las distintas áreas del club poniéndole su impronta.
Por ahora eligió un perfil subterráneo, casi ni se lo escucha públicamente, pero su rol en Newell’s lo está cumpliendo realmente muy bien.