Lautaro Martínez tuvo su revancha en la Copa América después de que perdiera el puesto con Julián Alvarez en Qatar. Adelante, todo bien cubierto.
Domingo 21 de Julio de 2024
Es un animal del gol. Más precisamente un Toro del gol. Un cazador de redes con un instinto insaciable. Se trata de Lautaro Martínez, un tremendo delantero que hace camino a puro grito sagrado. El último fue nada menos que en la final de la Copa América, para resolver un partido chivísimo en Miami. Una conquista extraordinaria, que valió nada menos que un bicampeonato continental para Argentina. Ese fue el 22 bravo. El artillero de la copa. El que se debía una revancha así después de que se le descalibró la mira en Qatar y así le dio paso a otra bestia de las redes como Julián Alvarez. Está de vuelta. O, nunca se fue.
El Toro va siempre al frente, choca, aguanta la pelota, se asocia con los volantes, ensaya diagonales y su habitad natural es el área. Pero su máxima virtud es el olfato goleador porque cuando está frente al arco es letal. Por ello es ídolo y rey en el poderoso Inter de Italia y es un integrante estelar de la Scaloneta de los sueños, la selección tetracampeona que hizo y hace historia en el fútbol mundial.
Nadie le regala nada porque para hacerse un lugar en la mejor selección del mundo debe lidiar codo a codo con otro fenómeno como Julián Alvarez. Pero el Toro, sea titular o arranque desde el banco, siempre entrega su cuota de sacrificio y aparece en los momentos de turbulencias para aterrizar la pelota en el arco contrario.
Justamente esto hizo en la final de la Copa América de los Estados Unidos. Le tocó empezar entre los relevos, pero no se desesperó. Aguardó mientras ajustaba la puntería. Ya en tiempo extra el DT Lionel Scaloni lo mandó a la cancha en simultáneo con Leandro Paredes y el rosarino Giovani Lo Celso. Entre los tres armaron la jugada que valió un título. Paredes tocó a Gio, pase exacto del excanalla para la corrida del Toro y alarido de un país entero.
En la Copa, Lautaro ya le había convertido un gol a Canadá en la primera fecha (2-0), a Chile en la segunda (1-0) y dos a Perú en la tercera (2-0), en la fase de grupos.
Luego no pudo facturar en cuartos ante Ecuador (1-1) con triunfo por penales ni en la semifinal con Canadá (2-0). Pero sí apareció en la final frente a Colombia y señaló el grito que valió el bicampeonato de América. Así llegó a los 5 tantos y fue máximo artillero de la Copa.
Lautaro, con apenas 26 años, es parte de la generación más ganadora de la historia de la selección, pero además tiene un gran futuro por delante y es uno de los líderes del recambio que ya está en marcha.
Un nueve clásico. Fuerza, potencia, presencia, aspereza y pimienta. No da ninguna por perdida y es constante amenaza de gol. Ya lo esbozaba de sus inicios rutilantes en Racing y lo ratificó en Inter de Italia hasta graduarse en la selección.
Lautaro es uno de los indiscutidos en la selección campeona de todo. Porque siempre se las arregla para sumar minutos y agitar las redes en los momentos complejos. Por ello fue el héroe de la final ante Colombia, cuando Leo Messi ya estaba afuera de la cancha desconsolado por una lesión en el tobillo.
Y además su gol agónico le dio la despedida soñada a Angelito Di María, que se retiró con otra estrella. Por eso es sinónimo de gol. Es sinónimo de campeón. Es un Toro al que no hay red que lo detenga ni lo frene. Y lo demostró otra vez. Aplausos de pie al gran goleador.