Ovación

El torneo de la Rubia

Tamara "Rubia" Espinoza, jugadora y árbitra, organiza cada miércoles un torneo de fútbol con 120 mujeres en zona oeste.

Miércoles 12 de Febrero de 2020

Tiene dos hermanas y una madre peluqueras, pero ella es la oveja negra de la familia: Tamara Espinoza, la Rubia, juega al fútbol de mediocampista, al futsal, es árbitra en fútbol masculino y vive de ese oficio. Pero además organiza desde hace dos años el torneo femenino “Mal sacado”, en zona oeste, frente a Villa Banana (en Megastadium, Servando Bayo 2400).

Todos los miércoles, a las 21, muchachas de entre 15 y más de 40 años se juntan a jugar fútbol 5. Son ya 18 equipos, unas 120 chicas, “de todas las clases sociales, con hijos, sin hijos y también trans”, le dijo la Rubia a Ovación. Un torneo que aún tiene abierta la inscripción e invita a quien quiera sumarse.

La inscripción de los equipos al torneo cuesta 2 mil pesos, cubre cancha, árbitro, médico, servicio de ambulancia y fotógrafo. “Pero se puede pagar en cuotas”, aclaró la organizadora y agregó: “Las chicas hacen mucho esfuerzo para juntar el dinero y jugar. Es así, cuando sos mujer tenés que ver si llevás o no a los nenes, si dejás la comida lista antes de irte, si tenés la plata para pagar las planillas, no es fácil, pero jugamos”.

Es un torneo femenino que le abrió la cancha a chicas de varios barrios y al que en breve se sumará una escuela de fútbol para pibitos de 6 a 13 años (ver aparte).

La Rubia tiene 24 años, jugó hasta el año pasado en Argentino y al futsal en El Luchador. Dice que siempre le gustaron los deportes. Intentó con taekwondo, karate y boxeo, pero se quedó con el fútbol. “Y cuando terminé el secundario decidí hacer el curso de árbitro de dos años en la Rosarina”, confesó. Dijo que gana unos 450 pesos por partido y que hay días que puede llegar a arbitrar hasta cinco encuentros y correr tres horas.

”Soy jueza con adolescentes, jóvenes y veteranos. Obvio que me han gritado de todo, pero yo les saco tarjetas. Me hago respetar, me entreno y sé de fútbol, pero algunos jugadores siempre creen que se las saben todas, hay que ponerles límites”, comentó.

Pero la Rubia no se contentó con jugar y arbitrar. Decidió que más chicas como ellas entren a la cancha, consiguió un lugar y se largó el torneo. “Empezamos siendo ocho equipos y ahora somos dieciocho. El nivel es muy competitivo y parejo. Hay chicas de Villa Banana, de barrio Godoy, de Tablada y de zona norte, de donde salieron el año pasado las campeonas: Las Indecisas. Y hubo una goleadora con 49 tantos del equipo Las Chimi, Antonella Chazarreta”, dijo orgullosa.

Se abre la escuelita para chicos

El complejo Megastadium es privado, pero su dueño, Diego López, decidió no sólo explotarlo comercialmente sino abrir una escuelita de fútbol para nenes de Villa Banana y la zona, a partir de marzo.

El emprendimiento se hará de forma conjunta con la organización social del barrio, Comunidad Rebelde, que apadrina el Patón Guzmán. “Son ocho canchas, queremos que jueguen los pibitos para que no estén en la calle y organizarles fiestas con peloteros, para el Día del Niño u otros días especiales”, anunció.

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