Ovación

El tenis a sus pies

En tres sets Novak Djokovic liquidó a Andy Murray y ganó su 6º título en Australia. El Nº 1 está imparable y  suma 11 Grand Slams.

Lunes 01 de Febrero de 2016

Otra vez Novak Djokovic. Para ratificar que se está convirtiendo en leyenda. Otra vez Novak Djokovic. Para amenazar la historia. El serbio sometió de nuevo al británico Andy Murray en la final del Abierto de Australia e igualó, con su sexto título en Melbourne, las seis conquistas del australiano Roy Emerson, quien hasta ayer ostentaba en solitario el récord de consagraciones en el primer Grand Slam del año.
El Nº 1 del mundo superó a su inmediato perseguidor en el ranking ATP por 6/1, 7/5 y 7/6 (3) en dos horas y 53 minutos, durante las que su solidez de juego contrastó frente a las imprecisiones del escocés, que por segundo año consecutivo (y quinta vez) se quedó en el umbral de la gloria.
En la reedición de la final 2015 el balcánico capturó sobre el cemento del Rod Laver Arena su título número 46 sobre pista dura, récord que sólo supera el suizo Roger Federer (3º), al que doblegó en semifinales, con 60 coronaciones.
Confiado por los diez triunfos logrados en los últimos once duelos frente a Murray, el serbio, de 28 años, resolvió la dificultad del primer game del partido, el único del set inicial en el que vio amenazado su saque.
El británico, campeón del Abierto de los Estados Unidos en 2012 y de Wimbledon un año después, desaprovechó una pelota de quiebre y, con ella, la opción de liderar el marcador.
Los cinco juegos siguientes premiaron el aplomo de Djokovic, imperturbable ante los derroches de ansiedad de su adversario.
En el sexto juego de la primera manga puntuó por primera vez el británico, antes de ceder el parcial en treinta minutos.
Obligado a encontrar soluciones, Andy Murray protegió sus dudas con su derecha y desafió desde la línea de fondo al vigente campeón. De esta manera pudo jugar los sets siguientes en condiciones no tan dispares, pero nada fue suficiente para contrarrestar el poderío de este Djokovic.
Con el que consiguió ayer, el serbio sumó su 11º Grand Slam y amenaza la historia reciente.
Sólo Roland Garros, el major que se disputa sobre arcilla, aún le es esquivo a Nole.
“Estoy encantado de haber igualado el récord de seis victorias en Australia. Me siento honrado de que se me mencione al lado de una gran leyenda como Roy Emerson”, dijo Djokovic durante la ceremonia de entrega de trofeos.
“Lo siento, no he podido hacer nada”, se resignó Murray con contundencia. Cómo él, el resto de los jugadores del circuito prácticamente se rinden a Nole. Que está alcanzando un nivel de perfección que deja atónitos hasta los que menos entienden de tenis.

Novak y su historia de amor con la Rod Laver

A la mayoría de los títulos de Grand Slam, Novak Djokovic los consiguió en Australia. Por eso, ayer, tras coronarse por sexta vez en Melbourne, el serbio describió que “Tengo una historia de amor con la Rod Laver Arena (la cancha central). Es por eso que he besado la pista. Espero que dure mucho tiempo”.
Con su 11º título de Grand Slam, Novak alcanzó a las leyendas Rod Laver y Björn Borg en el palmarés histórico. Además igualó el récord de ediciones ganadas del torneo, establecido por Roy Emerson en los años 60.
“Esta noche he entrado en la historia. Estoy muy orgulloso de estar al lado de leyendas como Laver y Borg en títulos mayores con 11. Es una motivación suplementaria para dar lo mejor de mi. Once títulos es fenomenal, estoy muy orgulloso. Juego el mejor tenis de mi vida desde hace 15 mesees. En mi vida privada todo va bien, vamos a intentar continuar así”, comento el Nº 1, a quien sólo le quedan por delante Rafael Nadal, Pete Sampras (14) y Roger Federer (17).

Andy se fue rápido, a la espera de su hijo

Apenas perdió la final, el británico Andy Murray libró una carrera contra el reloj para poder subirse a un avión en el aeropuerto de Melbourne y partir lo más rápido posible a Londres.
Andy participó de la ceremonia de premiación, se duchó, llegó a la sala de prensa, respondió a ocho preguntas durante cinco minutos y a las 23:20 abandonó las instalaciones de Melbourne Park con el objetivo de llegar a una avión que despegaba en la madrugada.
Murray, de 28 años, quería volar lo más pronto posible a Londres porque su mujer, Kim Sears, está embarazada de su primer hijo y tenían previsto dar a luz en estos días. El británico había asegurado antes del torneo que si su esposa comenzaba con el trabajo de de parto abandonaría inmediatamente el certamen para agarrar el primer vuelo a la capital británica.
En conferencia de prensa, confesó que “tenía reservados vuelos para cinco días. Tenía vistos casi todos los vuelos para volar una vez que quedara eliminado”.

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