Ovación

"El tenis femenino siempre estuvo a un costado"

La rosarina Nadia Podoroska sueña con tener una temporada de despegue tras meses de lidiar con las lesiones. Reconoció que su deporte atraviesa un momento "muy difícil" en cuanto a las posibilidades de competencia por la situación económica del país. La llegada de Gabriela Sabatini y Mercedes Paz a la AAT ilusionan para cambiar este presente.

Sábado 29 de Diciembre de 2018

"Hola Nadia, soy Gaby Sabatini, sé que estás volviendo de una lesión, te quería desear mucha suerte en este torneo". Corría marzo de 2018 en Egipto, cuando la rosarina Nadia Porodoska (21 años, 310ª del ránking mundial) recibía, sin esperarlo, un mensaje de parte de la mejor tenista argentina de la historia. Hasta hoy, cuando lo cuenta, dice que se le moviliza la sangre, que fue una emoción hermosa y una inyección anímica incomparable. Tanta, que no sabía qué contestar. Aquella Nadia estaba cerrando meses duros de lesiones y altibajos y Sabatini estaba al tanto, aún sin conocerla personalmente. La escena, lejana en tiempo y espacio, es un recuerdo que aflora mientras ya es una realidad el acercamiento de la ex Nº 3 del mundo a la Asociación Argentina de Tenis (AAT) para intentar darle una mano al tenis femenino, una noticia que llegó cercana a la designación de otra histórica, Mercedes Paz, como capitana del equipo de Fed Cup. Y que impacta en Nadia, como en el resto de las jugadoras.

Hoy, con un panorama distinto, tras cambios y movimientos, mientras diseña los objetivos venideros, Podoroska se ilusiona con esto. En un mano a mano con Ovación, en un alto de entrenamientos y en una charla distendida en un bar de Fisherton, su barrio, la Rusa se detuvo a hablar, no sólo de su presente y de su año, sino de la realidad que atañe a su deporte en la rama de las mujeres. Es un momento difícil el de las chicas, pero a la vez manifestó que la llegada de ex jugadoras como Gaby, Mecha y tantas más puede ser un aliciente y una apertura hacia nuevos horizontes. No le tembló el pulso a la hora de decir que "en cuanto a proyectos e ideas el tenis femenino siempre estuvo a un costado" pero que "se pueden hacer muchas cosas". Y resaltó: "El tenis femenino argentino está muy difícil". Sobre la Fed Cup, que Argentina deberá jugar en febrero (Zona Americana), reconoció: "Claro que me gustaría jugarla este año, siempre es una sensación muy linda representar al país" y puso en valor que "cuando jugamos la Fed no tenemos nada a cambio, pero siempre está la predisposición de hacerlo por lo que significa".

Para vos fue un año de cambios, de ir despacio tras una larga temporada de lesiones, pero se te ve muy bien para volver con todo, ¿cómo tomaste este 2018?

Fue un año de transición, ya el año pasado fue un año difícil para mí, que tuve una lesión bastante complicada (en la mano) y hasta principios de este año todavía no estaba recuperada. A esa lesión y ausencia en la competencia durante ocho meses se le sumó que a principios de este año terminé una relación con mi entrenador (Carlos Rampello) de 10 años. Ese fue otro cambio importante y una temporada para aprender cosas nuevas. Hoy sigo aún sin un equipo sólido de entrenamiento en la parte de cancha, de tenis. La parte física y de psicología, como era mi prioridad después de la lesión, la mantuve y estoy contenta con eso. Pero la de tenis es más complicada (por ahora la ayudan distintos entrenadores). Estando en Argentina se hace un poco arduo, el tenis femenino está en Europa o en EEUU y acá son menos las opciones. Es la parte más difícil en la que me tengo que acomodar.

Cambios importantes, ¿a partir de eso qué objetivos replanteaste?

El objetivo principal para mí desde principio de año era volver a estar sana. Con Diego Rodríguez, mi kinesiólogo (el mismo de Juan Martín Del Potro), y mi preparador físico habíamos marcado esa prioridad. Estar sana, entrenar y después salir a competir. Parece algo muy simple pero la verdad es que en el último año y medio eso fue lo que me impidió ascender en el ránking. Y esa sigue siendo la prioridad.

¿Cómo sobrellevaste esos momentos lejos de la competencia?

Difícil. Siempre me mantuve haciendo cosas con respecto al tenis, siempre entrenando físico, me había lesionado la muñeca, entrenaba las piernas, siempre tratando de mejorar también desde el aspecto mental. Cuando pude empezar a jugar también intenté aprender otras cosas.

¿Esos parates hicieron los pasos más lentos que los que vos te imaginabas a esta altura de tu carrera?

Sí, totalmente. Volviendo para atrás, a fines de 2016 estaba jugando el main draw del US Open, tenía 19 años, estaba 160ª del ránking. Cambian mucho las condiciones. Con esa situación tenía otro ingreso económico, vivía en Barcelona donde hay más tenis. Tenía otras comodidades, otro tipo de torneos, torneos grandes WTA. Y haber vuelto para atrás en el ránking te hace volver a necesitar apoyo, son cosas que van influyendo, que van haciendo los procesos más lentos.

¿Se transforma en otra presión pensar que se te caen los sponsors?

Sí, exactamente, todo eso se torna más difícil.

¿Qué te inspira para salir de esos momentos más allá de seguir en contacto con el tenis? Alguna vez hablando de la lesión en la mano, dijiste: "Si Del Potro pudo..."

La historia de Del Potro nos ha marcado un poco a todos, esa perseverancia. Cuando tenés claro qué querés, hacés todo por lograrlo. Y la verdad es que yo con esas cosas, al tener un sueño, un deseo tan marcado y tan grande desde chiquita obviamente que va fluyendo. Las lesiones son el período más complicado. No podés hacer lo que te gusta y te empezás a preguntar por qué, hay un poco de frustración. Pero siempre tenés cosas para hacer, en mi caso tuve que, al separarme de mi entrenador, crecer, ser más independiente, ocuparme de cosas que antes no me ocupaba.

¿Cuando se hacen largos los períodos de lesiones aparecen los fantasmas?

No, yo estoy convencida de que voy a volver al mismo nivel. La competencia es difícil, me costó pero porque lleva tiempo.

¿Y juega la ansiedad respecto a algún torneo que te gusta y que no te querés perder?

Eso fue lo que ocurrió para el US Open de este año. Podía entrar, pero físicamente no estaba al 100% y mi preparador físico me dijo que era mi decisión. Que podía ir pero que no podía asegurarme que fuera a estar bien como para competir. Fue una decisión muy difícil porque el US Open es un torneo que me encanta y tenía toda la ilusión de jugar. Tuve que cerrar los ojos y decir 'me quedo acá'.

Siempre remarcaste que te gustaba jugar para Argentina la Fed Cup. Ahora hay nueva capitana, nada menos que Mecha Paz. ¿Tomaste contacto con ella, querés jugarla?

Sí, claro que me gustaría jugarla. Siempre representar al país es una sensación muy linda para mí, sobre todo porque hace tiempo que no lo hago. Con quien tuve contacto fue con Florencia Labat (otra ex jugadora, en comisión de Fed Cup) y me comentaba un poco la situación y el interés de que yo esté en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Son cosas que vamos a ir definiendo con la nueva asociación, con la que estoy en constante diálogo.

¿Cuánto influye que una jugadora que tuvo tanta pertenencia con ese torneo hoy pueda ser la capitana? (Mecha Paz es la segunda con más presencias detrás de Florencia Labat).

Obviamente que desde la experiencia de ella como ex jugadora de Fed Cup, por haber representado al país y haberlo hecho al nivel en el que lo hizo Mecha Paz todo va a sumar como equipo.

¿En el equipo argentino de Fed Cup hay que trabajar la pertenencia? ¿Hay que convencer a las jugadoras para que quieran jugarla?

Creo que las mujeres, al menos las argentinas que estamos ahora, estamos dispuestas a jugarla. A veces se hace un poco difícil por el tema del calendario, de las superficies, en febrero se va a jugar en Medellín, donde hay un poco de altura, todas esas cosas son a tener en cuenta a la hora de planificar según el momento de la carrera en el que esté cada una. Eso es lo que más puede influenciar, pero nosotras cuando jugamos la Fed Cup nunca tenemos nada a cambio en lo económico. Es una semana en la que no sólo no jugás para tu calendario sino que perdés dinero, pero igual tenemos la disposición de jugarla por lo que significa representar al país. Al menos yo lo tomo así.

Además de la llegada de Mecha Paz, se comprometió Gaby Sabatini por primera vez a ser parte de la AAT, ¿qué es lo primero que pensás cuando escuchás ese nombre?

(Risas) De Gaby todo el mundo me ha dado buenas referencias. Este año cuando estaba por volver a competir en Egipto, en uno de los primeros torneos, el día antes de empezar me llega un mensaje de ella a mi celular que hasta el día de hoy que lo cuento se me moviliza la sangre, me saca una sonrisa... Es un poco lo que genera Gaby, ¿no? Aunque no tengo el gusto de conocerla personalmente. Desde chiquita que me la mencionan, no tuve la suerte de verla jugar pero veo lo que significa para todos.

¿Y qué le dijiste?

No sabía que contestar, fue un agradecimiento. Me alegra mucho que esté siendo parte de la asociación, no he tenido contacto aún pero seguro que su presencia será para bien.

¿Cómo está hoy el tenis femenino argentino?

Está muy difícil con la situación económica del país, es muy difícil todo. También este cambio que hay en la Federación Internacional, que a partir del año que viene los torneos profesionales de 15K dejan de ser torneos profesionales y pasan a ser parte de otro circuito que no da puntos para el ránking profesional, por lo que va a ser más complicado llegar a serlo. El tenis femenino argentino sigue parecido a los últimos años. Son muy pocos los torneos que se hacen para mujeres, incluso en Sudamérica, y en la medida que no haya torneos es muy difícil que salgan jugadoras. Es muy complicado salir del país hablando desde el punto de vista económico y adquirir ese nivel de tenis que te da competir con las buenas jugadoras en varias semanas seguidas.

Casi es un privilegio conseguir un sponsor que te banque.

Sí, más con el tema del dólar, es realmente muy difícil.

Hace unos años antes de jugar Fed Cup por Zona Americana (tercera categoría) dijiste que ese era el lugar en el que había que estar. ¿Seguís pensando igual?

Sí, aunque creo que de Sudamérica, Argentina es un país fuerte. Esperemos en 2019 salir de la Zona Americana, porque tenemos equipo para hacerlo y poder jugar los playoffs.

Cuando asumió como dirigente de la AAT, Guillermo Coria dijo que el tenis femenino estaba en estado de abandono. ¿Así lo sentían ustedes?

Sí, sí, es así. Y la sensación que te da incluso es que hay falta de conocimiento del tenis femenino. Cuando uno habla de tenis básicamente habla del masculino y en cuanto a proyectos e ideas el femenino siempre estuvo a un costado.

¿Por qué pensás que sucede?

La falta de una referente es fundamental aunque no es excusa para que no se haga nada. Hay muchas cosas para hacer, que se hagan y que posibiliten a las jugadoras ascender en el ránking, que vayan creciendo.

¿Se siente ahora un acercamiento desde la AAT hacia los jugadores?

Yo lo siento más, porque en esta situación un poco crítica me he apoyado en ella por el tema de alojamiento en Buenos Aires, o tener la posibilidad de entrenar con alguien que me digan en la asociación. Me acerqué a ver si podían ayudarme. No sé el resto de las jugadoras. El año pasado yo tenía una beca del Enard, pero el Enard recortó ese presupuesto y ya no la tengo, esta dirigencia no tiene nada que ver pero son cosas que a nosotras nos afectan día a día.

¿Te parece que lo que pasa con el tenis femenino está relacionado con la lucha de las mujeres en todos los ámbitos, tratando de abrirse espacios en un montón de cuestiones?

Sí, claramente que sí. Es un cambio muy profundo el que se tiene que hacer y está empezando a surgir en la sociedad pero va a llevar un tiempo prolongado. Como ahora veo fútbol femenino en la tele y me da esa alegría, esa esperanza de que las cosas vayan a cambiar. Ojalá, y tengo fe, que el tenis femenino lo haga con una referente que vaya potenciando eso, que se vaya conociendo más, que vayan apareciendo más jugadoras y se abran puertas, que se modifique un poco.

Estás involucrada en cuestiones de actualidad, género o política, sos crítica. No todos los deportistas dejan ver su forma de pensar. ¿De dónde surge esa parte tuya?

Sí, esa es una parte que va por fuera del tenis, pero es así. En casa tengo una hermana que estudia antropología, mi mamá que estudió filosofía, así que esos son temas comunes y corrientes de debate, que es lo que más nos gusta en la familia. Esos temas políticos, sociales, están en el día a día. La base para que pueda cambiar algo es llevar a la cotidianidad esos temas. Y por ahí hasta con un chiste se puede instalar un debate. Esas cosas me interesan simplemente por el hecho de saber qué piensa el resto, conocer diferentes opiniones, es un crecimiento que me encanta.

¿Objetivos para el 2019?

El principal objetivo sigue siendo el de este año, de la salud y cuidar el físico, en eso se basará mi calendario. En 2019 deseo estar en los Panamericanos y en la Fed Cup y en lo individual acercarme al 150º del ránking, volver a los torneos de WTA y estar más próxima al lugar en el que estaba antes.

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