Ovación

El telón de la ilusión se corrió y ahora empieza otra historia

Se fue el sueño posible de un título y va a pasar tiempo para tener una chance concreta.

Sábado 11 de Noviembre de 2017

Con un plantel y un equipo que claramente venía en un tobogán futbolístico, en el peor momento de un proceso virtuoso que comenzó allá por finales de 2014 (o principios de 2015, más bien) e igual continuó llenando de expectativa al pueblo auriazul, un ciclo llegó a su fin. No sólo el de Paolo Montero, una circunstancia al cabo, sino precisamente el del sueño posible de un título que se le escurrió de las manos de nuevo y que va a pasar tiempo para que otra vez se transforme en una chance concreta.

Es que la derrota ante Atlético Tucumán además abortó la posibilidad de entrar a la Copa Libertadores, antes el uruguayo no pudo clasificar a Central a la Sudamericana en la temporada pasada pese a una buena remontada a la que le faltó sprint, el equipo está último en la Superliga y los buenos objetivos quedaron, al menos hoy, demasiado lejanos.

Si a números hay que referirse, Central no gana hace 13 fechas en el campeonato, Central está último en la Superliga junto a Temperley y Arsenal, y a 8 puntos del último que ingresa a la Sudamericana 2019, Independiente, que curiosamente puede darle una mano de entrar a la edición 2018 si se consagra en la actual. Muy poco, por cierto. Tanto como seguir recreando ilusiones en una próxima Copa Argentina.

Hay que empezar de cero. De hecho será así, con Leonardo Fernández al mando, desde el fondo. El fútbol es generoso y da revancha a los que insisten. Central lo hizo durante tres años consecutivos, eso no se le puede reprochar. Así lo certifican las finales de las Copa Argentina 2014 y sobre todo la de 2015; el protagonismo en el primer torneo de 30 equipos de ese año y en el del primer semestre de 2016, hasta que eligió la Copa Libertadores como objetivo y donde cedió sólo en cuartos de final ante el campeón; la nueva final perdida de Copa Argentina 2016 y esta a la que se aferró con uñas y dientes con un equipo que pese a poder ganar ayer, viene en decadencia.

Lo intentó, generó y gastó muchos recursos en ello. Pero no lo logró y esta vez pagará consecuencias, porque lo cierto es que las razones esta vez vienen de ese palo. Son futbolísticas y con ellas deberá seguir conviviendo, lidiar, ya no a suerte y verdad a un solo partido, sino de cara a la dura realidad de una tabla que es la única que quedó al desnudo. El telón de la ilusión se corrió y ahora empieza otra historia que deberá escribir desde ese dolor.

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