Ovación

El superclásico fue de Boca

Los xeneizes le ganaron a River con un gol del pibe Lucas Viatri y con un hombre menos por la expulsión del capitán Ibarra. Boca creció cuando quedó disminuido numéricamente, sacó la ventaja de 1 a 0, la defendió hasta el final sin demasiados sobresaltos, y se quedó con la victoria en el superclásico en el Monumental, ante un River sin ninguna idea.

Lunes 20 de Octubre de 2008

Boca creció cuando quedó disminuido numéricamente, sacó ventaja de 1 a 0, lo defendió hasta el final sin demasiados sobresaltos, y se quedó con la victoria en el superclásico en el Monumental, ante un River sin ninguna idea.

Cuando más parecía complicarse el panorama con la expulsión de Hugo Ibarra, en el inicio del complemento, Boca pareció tranquilizarse, comenzó a moverse con la soltura que antes le había faltado, giró alrededor de un Riquelme de gran segundo tiempo, y con un cabezazo de Viatri pasó a ganar, y aprovechó todas las carencias de su rival, para quedarse con una muy festejada victoria.

El primer tiempo transcurrió sin que ninguno de los dos alcanzara a hacerse dueño de las acciones, aunque Boca trató de ser más cuidadoso con la pelota y River fue más rápido en la salida.

Por el lado de Boca se destacó la capacidad de Battaglia para cortar, aunque se ganó la única amonestación de la etapa, y Riquelme trató bien el balón en algunas entregas, pero no encontró profundidad, mientras que Viatri quedó muy aislado, y fácilmente absorbido por Tuzzio y Cabral.

En River se insinuó alguna posibilidad de desequilibrio cuando Buonanotte lograba conectarse con Falcao García, pero los volantes, Ahumada y Abelairas, carecieron de firmeza en la mitad de la cancha, por lo que el equipo nunca pudo establecerse.

La primera noticia importante del segundo tiempo fue la expulsión de Ibarra. Cual si fuera un novato sin ninguna experiencia se fue de boca ante el primer asistente Ricardo Casas e inexplicablemente dejó a su equipo comprometido.

River tenía todo para ganar pero no encontró el camino, no supo por dónde hacer pesar su supremacía numérica, y permitió que Boca se repusiera de su peor momento.

Sobre el cuarto de hora Riquelme ejecutó un tiro libre de frente al arco, puso la pelota en el área, Viatri peinó anticipando y su cabezazo bombeado cayó en el ángulo superior izquierdo, muy lejos del alcance de Ojeda.

Si hasta entonces River había carecido de conducción, a partir de la desventaja, su andar por el campo fue caótico, cayendo invariablemente en el embudo que le proponía Boca, en el cual Battaglia siguió rindiendo muy parejo. Además se hicieron fuerte Cáceres y Paletta, y hasta Javier García, hasta entonces intranquilo, ganó seguridad para cortar los centros.

En toda esa última media hora, River tuvo una sola oportunidad clara y fue a los 18', cuando Abelairas colocó un tiro libre en el área, salió mal García, tocó Ríos y la pelota salió apenas desviada sobre el palo derecho.

Riquelme fue el gran protagonista de ese último tramo, reteniendo la pelota, desesperando a todo River, que no podía quitársela salvo con infracciones, colocando atinadas entregas, que hasta pudieron haber derivado en un segundo gol.

El propio Riquelme estuvo cerca del segundo a los 25', pero su remate se fue cruzado sobre el palo derecho, y cinco minutos después Viatri volvió a estar cerca del gol, cuando picó la pelota sobre Ojeda, pero salvó Cabral en la línea, y a los 40' un córner cerrado de Riquelme hizo dar la pelota en el palo.

Era claro que estuvo más cerca el segundo de Boca que el empate de River y por eso el resultado no merece reparos, porque en definitiva ganó el equipo que al menos en la parte final dio muestra de saber lo que hacía, mientras que el perdedor nunca supo cómo llegar hasta el arco rival.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario