Ovación

El sultán de Omán

El delantero Brian Calabrese es de Arteaga y se convirtió en el primer argentino en debutar y marcar un gol para el Mirbat, de la exótica liga del continente asiático.

Miércoles 09 de Octubre de 2019

El fútbol no tiene fronteras. La pasión y ganas de crecer, tampoco. Brian Calabrese nació y se crió en la pujante agroganadera Arteaga. El deseo de escribir su propia página deportiva lo depositó en la remota Omán para defender el escudo de Mirbat. Y el viernes pasado logró hacer historia al convertirse en el primer argentino en debutar y macar un gol en la exótica liga de Asia. "No pude estar las dos primeras fechas porque no llegaba la habilitación. Sin embargo, la semana pasada debuté y encima hice un gol. La alegría fue doble desde lo personal", deslizó el delantero en el prólogo del diálogo con Ovación. "Sabía que era el primero en llegar a este torneo. Lo bueno es que en un futuro, cuando haya otro argentino, mi nombre estará registrado y eso ya es un orgullo", acotó el jugador de 23 años, hijo del ex goleador de Central Córdoba Cristian Calabrese. La península arábiga tiene un sultán de la pelota con raíces nutridas de estos pagos.

¿Cómo hiciste para terminar en Asia teniendo en cuenta que tenés una formación forjada en el ascenso?

Los primeros pasos como jugador los di en mi club Alianza (Arteaga). Luego estuve dos años en Central, pero volví a mi pueblo hasta que me sumé a Central Córdoba. En el charrúa integré en el plantel superior y debuté en la Primera C. En 2015 fiché por Unión de Mar del Plata, aunque no jugué nada. De ahí me voy a Olimpo de Bahía Blanca, donde jugaba en reserva. En 2017 decidí regresar a Alianza hasta que surgió la chance de ir a República Dominicana para incorporarme a Pantoja, de la liga profesional. No obstante, me volví otra vez a mi pueblo hasta que hace unos meses recibí una oferta para venir acá, la analicé bien y decidí ahí nomás agarrar las valijas y terminar en el otro lado del mundo.

¿Quién te hizo la propuesta?

Recibí un llamado del representante del entrenador, que es portugués. Vio unos videos míos en internet y se contactó con mi agente. Así de llamativo y loco se fue dando todo.

¿Coincidís que fue una llamativa forma de contratarte?

Ni hablar. Fue todo muy loco y muy rápido encima. En ese aspecto no es normal que te contraten por ver videos nomás. Pero luego el técnico me dijo que lo mío había sido como una especie de excepción porque se manejaba de otra manera. Por eso es que se lo agradecí y prometí retribuirle esa confianza con buenos rendimientos, sea en entrenamientos o partidos.

¿Y qué se te cruzó por la cabeza cuando escuchaste la palabra Omán?

Debo reconocer que cuando me dijeron que era para jugar en Omán me sorprendí bastante, Incluso agarré automáticamente la computadora y empecé a googlear dónde estaba bien y cómo era el país. Necesitaba saber adónde iba a parar. Así que empecé a navegar e informarme sobre cómo era la cultura, costumbres, el club en sí, el idioma, el fútbol. Quería saber un poco de todo. Ahí nomás me di cuenta de que me esperaba algo totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado. Sea desde la indumentaria que usan a diario como los hábitos para comer, ya que casi todos lo hacen con la mano. Salvo raras excepciones usan una cuchara. Pero comen casi todo con la mano y la derecha.

¿Cómo es un partido en Omán?

Lo que más me sorprendió de este país es la gran infraestructura que tiene. Hay un par de instituciones que son grandes y juegan siempre con estadios llenos. Nosotros somos un equipo intermedio y la gente nos acompaña. Pero acá ni se compara con lo que vivimos nosotros. Son más tranquilos.

¿Y el jugador cómo es?

Juegan con una relajación que no es normal para nosotros. En Argentina estamos acostumbrados a jugar y vivir el fútbol con garra y hambre. Acá es más calmo en todo sentido. Cada uno lo vive a su manera y de la forma en que le gusta. Tanto es así que todos llegan cinco minutos antes a los entrenamientos. No se comparte nada en el vestuario.

¿Tomás mates solo?

Con un cubano (Eduardo), que es el profe y kinesiólogo del plantel. Les ofrecí a todos mis compañeros, pero sólo tomaron uno. Es como que le tienen desconfianza. No pueden entender qué tomemos agua caliente con yerba. Es más, muchos se creían o creen cuando me ven por un shopping o centro es que es marihuana por lo verde del mate. No saben que esto existe y es entendible. Estamos muy lejos. A eso hay que agregarle que la cultura de acá no es muy abierta que digamos. Tienen otros hábitos y es lógico que miren desconfiados porque no conocen el mate.

¿Cómo te llevás con el idioma?

No, no hablo ni ahí árabe. Lo hago con mi inglés básico o con un poco de portugués, ya que el técnico es luso y ahora encima se sumó un nigeriano que habla ese idioma. Con eso, y algunas señas en cancha o práctica, me las voy arreglando bastante.

¿Soñás con jugar en la Superliga?

Si bien tengo el sueño de mostrarme en nuestro fútbol porque es lo que siempre anhelé, lo cierto es que el tiempo dirá qué es lo que pasará. Hoy mi carrera esta acá y la disfrutaré de la mejor manera.

Comer camello

Uno de los platos típicos en Omán es la carne de camello. Brian la consumió y dio su veredicto. “No me gustó. Me resultó durísima así que nunca más le entro a este animalito. En cuanto al corte vacuno tampoco es bueno”, relató Calabrese.

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