Rusia 2018

El sufrimiento lógico por las formas del ser argentino

Argentina ganó y avanzó en el Mundial, pero la manera debe dejar un aprendizaje

Martes 26 de Junio de 2018

No fue alegría, fue desahogo. No fue planificación, fue improvisación. No fue la sincronización ensayada, fue la dinámica de lo impensado. No fue la razón, fue el corazón. Casi un resumen de una forma de ser. Donde las cualidades se dilapidan por falta de organización. Y los logros, aunque temporales, se cimentan en esa conjunción típica del ingenio y la impronta. Ganó Argentina. Con el sufrimiento típico por lo descripto. Y sigue en el Mundial. Mañana se verá. Porque también por esa idiosincracia poco importa el mañana. Y lamentablemente sólo interesará cuando se convierta en hoy. Porque si hay algo que aún no se aprende es elaborar ese porvenir.
La selección argentina logró un resultado épico, más por sus propias limitaciones que por méritos del rival. Pero lo que cuesta, vale. Porque de ahora al sábado hay un lapso para entender que si la eliminación merodeó es porque hubo un tiempo perdido. Gastado en confrontaciones, confusiones, difamaciones y distracciones. Todo lo opuesto al profesionalismo requerido. Tanto dentro como fuera de la cancha.
Ojalá que todo el padecimiento actúe como aprendizaje para comenzar a sembrar ese sentido común que derive en una profunda reestructuración del fútbol argentino. Porque más allá del futuro inmediato de esta selección en Rusia, lo que se necesita es una renovación, donde quienes dirijan sean probos, capaces de poder trabajar en equipo, donde la ética sea el cimiento. Caso contrario se seguirá por la calle de la argentinidad al palo. Ese camino que nos impuso un sufrimiento innecesario ante Nigeria. Tan evitable como remediable.

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