Viernes 09 de Junio de 2017
No hay que andar jugando a las adivinanzas para entender que a los hinchas de Newell's les entró el pánico cuando leyeron que Lionel Messi se retirará en Barcelona. Seguramente más de uno vio truncar el sueño de ver alguna vez a Leo con la camiseta rojinegra y entrando al Coloso. Pero no existe declaración que ponga en duda ese romance perpetuo que hay entre Newell's y Messi. Lo que dijo no es más ni menos lo que siempre se dejó trascender desde el círculo íntimo del mejor jugador del mundo. Que Leo nunca aseguró que cerraría su carrera en el club en el que surgió y se manifestó públicamente hincha. Siempre y cuando estén dadas todas las circunstancias, Leo se sacará el gusto de arroparse con la rojinegra durante un año y cuando finalice el Mundial de Rusia 2018.
Para ese tiempo proyectó que su carrera tenga una estancia transitoria en Rosario y luego sí volver a Barcelona para retirarse en la institución que realmente lo formó como jugador y persona.
"Mi sueño es jugar alguna vez con la camiseta de Newell's. No sé cuándo se dará, pero en algún momento lo voy a cumplir", se escucharon estas palabras en reiteradas oportunidades de la boca de Messi. Por eso los hinchas rojinegros no deben paralizarse emocionalmente con el discurso políticamente correcto de Leo antes de jugar hoy a la mañana en el debut de Jorge Sampaoli como técnico de la selección nacional. Eso sí, cada simpatizante leproso debe ayudar, desde el lugar que les compete, que la dirigencia logre enderezar el rumbo institucional para que a Messi no lo carcoman en algún momento las dudas. Claro que en esto mucho tendrá que ver la capacidad de los dirigentes de turno para detener la degradación institucional en la que está inmersa hoy Newell's. Porque si de algo hay que dar por seguro es que Messi no se arriesgará a jugar en un Newell's que todos los días ocupa los primeros planos por paros del plantel profesional, reclamos salariales y conflictos dialécticos entre los jugadores más referenciales y el presidente del club. Messi sólo cumplirá lo que les prometió a sus hijos Thiago y Mateo en un escenario más limpio de peleas inconducentes. Como hubiera dicho el célebre Chavo del 8, "que no panda el cúnico" para los hinchas. Messi jugaría un añito en Newell's.